023bis. El mundo de los sueños II: El pensamiento abstracto

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CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES

Periodo II Edición 03

Núm. 23 bis Sala reuniones Grupo Tseyor

Barcelona, 3 Mayo 2005

tseyor.org

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23 bis. EL MUNDO DE LOS SUEÑOS Y EL PENSAMIENTO ABSTRACTO

“Cuando la gente se da cuenta de que en su interior es posible hallar

la realidad y la verdad de su existencia, y se aplica en la investigación

y el análisis de los sueños, llega a darse cuenta de que existe

un mundo mucho más amplio del que pueda llegar a sospechar.

Y empieza a investigar en dichos elementos para ver hasta qué punto,

su influencia puede llevarle al descubrimiento de sí mismo,

a través de sí mismo.” Shilcars.

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“En los sueños, podemos empezar a hilvanar

toda una larga retahíla de experimentos y experiencias

que nos van a llevar a la consecución de unos objetivos vitales, y los mismos

los vamos a trasladar al mundo físico, a nuestra realidad tridimensional,

para modificar, si cabe, nuestra trayectoria y puntos de vista.”

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“El pensamiento abstracto es aquel

que nos está dando la realidad al momento.

Pero cuidado, esa realidad del momento,

cuando precisamente se traslada a un mundo tridimensional,

ya no es realidad, es pasado. Es ilusión.”

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En estos momentos estaba pensando que sería bueno profundizar nuevamente sobre el mundo de los sueños. Porque es materia inagotable y de la cual van a salir indudablemente cuestiones importantes para ilustrar un intelecto que, necesariamente, debe remozarse para actualizar sus arquetipos y pensamientos y que, de alguna forma, habrán sido modificados y, porqué no, manipulados excesivamente por la trayectoria vital de vuestros contemporáneos.

Trabajar en los sueños puede llevar al despertar de la conciencia. Por eso, en antiquísimas civilizaciones siempre se le ha dado una gran importancia al sueño y a su propio significado plagado de simbolismos. En especial, cuando las gentes han estado digamos más especializadas en un ámbito espiritual. Y la tecnología y la intelectualidad, como actualmente la entendemos, no sobresalía sino más bien en pequeñas esferas y núcleos cerrados o herméticos.

Por eso, las gentes daban más importancia al significado de los sueños y podían prestarles mucha más atención. Los sueños o experiencias oníricas, quedaban reflejadas en su consciente de una forma mucho más clara y, por lo tanto, su recuerdo les permitía extrapolar esas impresiones y ajustarlas a su medio de vida, rural, generalmente.

Los sueños se ajustaban a arquetipos conocidos: animales, plantas, montañas, ríos, bosques, etc. y, todo ello, participaba a los individuos de una secuencia que les permitía ajustar sus experiencias vitales en la vigilia y las compartían y las administraban a través del sueño. Y de ellas partían experiencias y recuerdos que adaptaban nuevamente en sus períodos de vigilia y su relación con la sociedad en la que vivían.

Ahora, los tiempos han cambiado. El hombre se ha nutrido de técnicas, ha impartido la enseñanza, la lectura, y se ha individualizado a un nivel tal, en el que el propio conocimiento lo adquiere a través de sí mismo, olvidando esa relación contractual con sus congéneres y, poco a poco, se ha ido desligando de las raíces que antiguamente existían en las sociedades.

Dichas raíces continúan aún hoy, pero desvirtuadas por un intelectualismo atroz y unas formas de pensamiento materialista. Y por ello, el individuo ha perdido parte de ese sentido intuitivo que le permitía gozar de las experiencias oníricas y, al mismo tiempo, le daba una visión mucho más amplia del camino espiritual y del motivo de su existencia. Ahora, como digo, ha quedado olvidado detrás de un grueso muro de condicionamientos y los mismos son una gruesa barrera a veces infranqueable por una gran mayoría.

Sin embargo, cuando la gente se da cuenta de que en su interior es posible hallar la realidad y la verdad de su existencia y se aplica en la investigación y el análisis de los sueños, llega a darse cuenta de que existe un mundo mucho más amplio del que pueda llegar a sospechar. Y empieza a investigar en dichos elementos para ver hasta qué punto su influencia puede llevarle al descubrimiento de sí mismo, a través de sí mismo.

Y ahí en este punto es donde podemos enlazar con el aspecto espiritual, con esa parte íntima e intuitiva del hombre, que nos va a llevar necesariamente al descubrimiento del hombre por el propio hombre.

Así pues, en los sueños, podemos empezar a hilvanar toda una larga retahíla de experimentos y experiencias que nos van a llevar a la consecución de unos objetivos vitales, y los mismos los vamos a trasladar al mundo físico, a nuestra realidad tridimensional para modificar, si cabe, nuestra trayectoria y nuestros puntos de vista.

Y en ese punto también, quedarán modificados parte de los condicionamientos al nivel egoico, como son los apegos, los intereses creados a través de un mundo material en el que predomina, claro está, la adquisición de conocimiento.

En ese punto obtenemos conocimiento y lo podemos hallar en base a dos grandes separaciones como son el conocimiento a través de la literatura, de la transmisión del pensamiento entre nuestros congéneres y también, como no, a través de nuestras propias experiencias oníricas. Y esto es así y lo será siempre.

No obstante, la familiaridad con la que nos establezcamos en nuestro mundo interior y la facilidad con la que obtengamos la información, puede resultar mucho más ventajoso que cualquier otra aplicación en el plano, digamos, tridimensional.

Así, la información la traspasaremos al plano intelectual y nos vendrá, como digo, por esas dos vertientes una, la externa y la otra, interna. Y como podréis daros cuenta, nos va a interesar más esta segunda opción, la interna. Porque el conocimiento habrá pasado directamente de ese mundo adimensional a nuestro mundo consciente, sin que en el camino se haya sufrido ninguna modificación o manipulación, interesada o no, pero modificación al fin y al cabo.

Por eso la civilización actual deberá hacer hincapié en obtener información de primera mano, y nada mejor que obtenerla por sí mismo cada individuo y empezar a diseñar una estrategia, unos objetivos y unos planteamientos que, si bien deberán formalizarse a un nivel intelectual, el origen y las particularidades propias de dichos objetivos vendrán de la mano del mundo intuitivo, del mundo creativo, del mundo trascendental. Porque así debe ser, amigos míos.

Lo que sí me gustaría es que quedara bastante claro en vuestra mente que las ideas, las nuevas ideas, los planteamientos nuevos, vendrán primeramente de un mundo adimensional. Y ahí vamos a ligar necesariamente lo comentado el día anterior, en el que hablaba de un pensamiento abstracto.

Debéis entender que la abstracción en todo caso será pura realidad si sus efectos se han consolidado, correcta y objetivamente, a través de un mundo en el que las ideas se establecen en función del nivel vibracional de cada uno. Pero cada uno puede, o debe ser lo suficientemente activo y hábil, como para penetrar en esos estadios y obtener la información deseada.

Y luego, claro está, necesariamente deberá formalizar unos razonamientos y tomar decisiones y, como no, conclusiones. Pero la fuente de su análisis habrá venido, o habrá llegado a su mente directamente a través de su mundo adimensional y, por lo tanto, el único error que podrá haber de apreciación, será del propio individuo. Que pondrá en práctica, tal vez, su experimentación e intentará formalizar unos primeros análisis, y comprobar si efectivamente sus resultados son los apetecidos o no.

Si son los apetecidos, ampliará sus propósitos y mejorará esos accesos adimensionales para procurar mucha más información para ir estableciendo el debido paralelismo y la consabida ampliación intelectual.

Y si los resultados son fallidos, igualmente deberá volver a intentarlo. Así que los errores, como he dicho en alguna otra ocasión, no se cuentan en este mundo y sí solamente los avances.

Por esto es importante que olvidéis viejos planteamientos, experiencias antiguas, aunque sean de vuestra propia vida, porque todo lo pasado es antiguo. Hace una hora vuestros planteamientos eran actuales, eran del día, del presente. Ahora son antiguos.

Al principio, mi alocución era actual. Ahora ya no sirve, ya se ha modificado en parte. Hemos estado hablando y vuestras mentes han pasado de un nivel de apreciación a otro. Por lo tanto, el primer nivel es antiguo y el otro… ya es antiguo también, porque ya ha pasado. Porque el presente es lo que importa.

Así, poca actitud positiva existirá si basándoos en planteamientos antiguos, pasados, intentáis establecer un paralelismo y unas bases que os sirvan para el reencuentro con vosotros mismos en otros planos adimensionales. Porque estamos hablando del momento al momento, del instante al instante. Ese es, única y precisamente, el pensamiento abstracto.

El pensamiento abstracto no es un pensamiento desdibujado, ilusorio, sin formas que puedan llevarnos a un lenguaje o a una interpretación de un lenguaje simbólico, sino que el pensamiento abstracto es, únicamente, pensamiento trascendente, de instante en instante.

Y ahí podríamos hablar también del mundo de los sueños. Como esa pizarra en la que se escriben las fórmulas y los trabajos a desarrollar y en ella quedan plasmadas todas las incógnitas y, al mismo tiempo, la posibilidad de resolverlas. Y si hay algún error, se borra y punto y aparte. O punto y seguido. O dos puntos. O punto y coma, o coma. O suma y sigue. ¿Qué más da?

Entonces, con este planteamiento vamos a entender que el pensamiento abstracto es aquel que nos está dando la realidad al momento. Pero cuidado, esa realidad del momento, cuando precisamente se traslada a un mundo tridimensional, ya no es realidad, es pasado. Es ilusión.

Por tanto, ahí nos queda mucho que reflexionar. Por tanto ahí, la necesidad con la que tanto insisto, de que debemos vivir el presente. Porque también debéis comprender que el pensamiento, siendo de instante en instante y valorándose su información vibracional de instante en instante, de instante en instante también se está modificando. Por eso, lo que es ahora no lo será después. Y lo que será después no es ahora.

Así que, amigos míos, pensad en un pensamiento abstracto, pensando también que el mismo es de instante en instante. Y ¿qué mejor solución a nuestras incógnitas que sumergirse en esa pizarra eterna del pensamiento abstracto y conocer al instante también la realidad de todas las cosas?

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