
Universidad Tseyor de Granada (UTG) Granada (España)
CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES
Barcelona – Ágora del Junantal (Paltalk)
Núm. 1349, domingo 28 de septiembre 2025
En la reunión del Ágora del Junantal de hoy, los equipos de los Muulasterios y Casas Tseyor han presentado la síntesis del comunicado 1291 Todos somos puntas de lanza en Tseyor, dado por Shilcars el 24 de noviembre de 2024. Se ha realizado un debate sobre el significado de la punta de lanza. A continuación, Shilcars nos ha dado el siguiente comunicado.

1349. LA UNIÓN HACE LA FUERZA
Amigos, amigas, hermanos y hermanas de Tseyor, soy Shilcars de Agguniom.
Se entiende perfectamente cuando decimos que la unión hace la fuerza. Y bien cierto que es, en unidad.
Cuando hay unión verdadera, le es difícil por parte del medio, si acaso este pretende, por ejemplo, romper la unidad de un conjunto humano, o de una asociación, o de una idea.
Cuando la misma idea, o las instituciones, se unen en un objetivo común de unidad, el medio, que por sistema es el controlador, verificador, organizador, distribuidor y un largo etcétera, siempre tratará de dificultar dicha unidad, por norma, no tanto por antipatía ni por otra cosa, sino que es propio y natural de la especie humana que exista este sentimiento de contradicción, porque en el fondo no deja de ser más que retroalimentación.
Un grupo tiene una idea, otro grupo tiene otra distinta y los dos se enfrentan, debaten, hablan, a veces se pelean, a veces se odian y otras muchas se unen y comprenden, al fin, que la unidad tiene que prevalecer por encima de cualquiera de las diferencias que puedan existir, puesto que las diferencias se pueden solventar.
Cuando el Hombre comprende que el debate, el diálogo es importante y entiende también que aún más importante es la unidad, cada uno renuncia, muchas veces, a su pensamiento o direccionamiento y se acopla o se ajusta y tolera el planteamiento del otro, o del otro bando, o del otro grupo, o de la otra entidad y, ambos, se unen en un trabajo en común, en un direccionamiento en común. Y así las sociedades funcionan, no de otra manera: las sociedades funcionan cuando hay unidad.
Cuando hay desunión las sociedades no funcionan, porque tienden a desaparecer por sí mismas, porque un elemento cualquiera, si no funciona, se desecha, se arrumba, se queda en desuso y al final desaparece.
Por eso las sociedades que han prosperado han sido las que se han unido en un pensamiento común, han trabajado codo con codo, han comprendido que la unidad es importante y al fin vence la lógica deductiva y aquellas funcionan.
Claro que ahí, en este punto, cuando ya las sociedades funcionan, también habremos de comprobar qué funcionamiento se requiere, o se quiere, o se desea. O todo lo contrario, se anhela.
Porque si el anhelo no está presente en el funcionamiento de una sociedad cuando esta ha conseguido la unidad, la sociedad languidece, se enferma y procura a todos sus integrantes la tristeza, la preocupación, la enfermedad, muchas veces, el desequilibrio.
Y en cambio las sociedades que anhelan la prosperidad, el equilibrio, la justicia y el reparto equitativo de la riqueza que se genera en la propia comunidad y a través de sus miembros, esas funcionan. Sí, funcionan. Y podríamos señalar con el dedo aquellas sociedades que funcionan y aquellas otras que no.
Realmente, no nos engañemos, hay un pensamiento común de unidad que hace que las sociedades funcionen. Aunque a veces hace más ruido el que no funciona que el que funciona. Porque el que funciona no está para ruidos y estrepitosos conciertos de desánimo, porque entiende que esto no tiene sentido, él está bien, funciona, no se nota su presencia, pero ahí está.
Hay muchas sociedades que están funcionando perfectamente. Y en cambio hay unas pocas que tal vez no funcionan del todo por falta precisamente de esta unidad de la que estamos hablando. Y hacen mucho ruido y parece que es todo el orbe que está en un estado de ruido estrepitoso, pero no es así, verdaderamente el germen de la unidad está presente.
Si ponemos el ejemplo de la unidad en un simple papel, en él podremos escribir unas notas, o un relato en dicha hoja de papel y esta puede ser destruida muy fácilmente. Una hoja de papel se dobla, se rompe y se tira a la papelera.
Ahora bien, cuando vamos sumando escritos, relatos, coincidencias, sincronías, experiencias, comunicados, en el caso de Tseyor, y se acumulan o unen, en unidad perfectamente definida, un folio tras otro las hojas de dichos relatos, cuando ya se ha formado un grueso importante, es más difícil romperlas si están atadas o encuadernadas en forma de libro, pongamos por caso. Y va a ser más difícil destruirlas.
Entonces, vayamos a crear literatura, vayamos a escribir nuestros pensamientos, vayamos a transcribir los comunicados que recibimos, nos diremos, de nuestros hermanos mayores, vayamos a hacer una biblioteca en la que podamos unirlo todo y reforzar todos los flancos débiles.
Claro, si hay una biblioteca con un número elevado de monografías, pues va a ser difícil o más difícil destruirla. Y porque precisamente habrá muchas obras y estarán repartidas por todo el orbe. Y va a ser difícil que todas se pierdan por un deseo contrario al enunciado de dichas monografías o escritos y puedan ser destruidas.
Pero en realidad, ¿eso sería una salvaguarda para mantener el fuego del que estamos obligados mantener todos los tseyorianos para el autodescubrimiento, o para facilitar el autodescubrimiento a los neófitos y concretamente al objetivo principal que son los autóctonos? Pues verdaderamente no, porque incluso si el conjunto de papel es grueso, o el libro también lo es, no va a ser difícil destruirlo.
Y si son muchos libros va a ser mucho más difícil destruirlos, pero una parte de ellos, o en un lugar determinado, se pueden destruir. Claro, no se van a romper, pero se pueden tirar al fuego, se pueden quemar, eso durante la historia de la humanidad se ha podido comprobar perfectamente cómo el fuego ha dado fin a historias interminables, maravillosas y del todo elogiables1. El fuego las ha quemado, ha quemado todas esas historias, experiencias y pensamientos incluso trascendentes. Entonces, ¿es todo seguro?, ¿está todo seguro? No.
¿Con la unidad que preconizamos está todo seguro para la continuidad de un pensamiento trascendente y que nos habla del mensaje cósmico-crístico? Pues tampoco.
Aunque esculpiésemos todos los mensajes en piedra, como hacían nuestros ancestros en Mazatlán, por ejemplo, o en otras culturas, tampoco estaría seguro el mensaje.
El mensaje únicamente estará seguro cuando nuestras mentes lo hayan asumido. Y ahí, entonces, verdaderamente la unidad será un antídoto contra la autodestrucción.
El medio no podrá acceder tan fácilmente a destruirlo, dicho mensaje, porque para eso tendría que intervenir en las propias mentes de los individuos. Y más, cuando estos han asumido verdaderamente el mensaje cósmico-crístico.
Porque cuando uno asume el mensaje del que estamos hablando, lo asume en toda su parte física y psíquica y, además, en un conjunto de réplicas que escapan al poder destructivo del propio medio y del que hemos indicado es su obligación hacerlo.
El medio no va a poder, porque el conocimiento, cuando se asume o se ha asumido, quiere decir que se ha transmutado. Y cuando se ha transmutado ya no es de este mundo, ya es del otro. Y en el otro mundo no funciona el medio, porque el medio es puramente intelectualidad y el intelecto, afortunadamente jamás, por descontado, penetrará en esas esferas de autoconocimiento.
Así que tendremos asegurada la unidad, en primer lugar, si realmente estamos unidos de pensamiento en un objetivo común de autodescubrimiento y mediante la retroalimentación y lo que denominamos CAFÉ Trascendental.
En esa unidad será donde radicará la primera parte o base para edificar ese edificio que jamás será destruido, cual es la Nueva Jerusalén2. Porque el edificio, en la medida que se irá construyendo, se irá asumiendo, materializando y transcribiendo en documentos y, al mismo tiempo, se irá consolidando, por transmutación, en la mente humana del Atlante.
Y entonces, sí, la unidad será un hecho, porque estaremos hablando de verdadera unidad, no solamente de unidad física y de unión por algún interés, sino una unión de anhelo profundo de reconocimiento. Del reconocimiento de la importancia de la hermandad.
Porque, no olvidemos, somos tutores de nuestras propias réplicas. Tenemos responsabilidad aquí y, en función de nuestro trabajo aquí y del desarrollo mental y psicológico que aquí ejerzamos, podremos dar continuidad a un conjunto de réplicas en otros mundos también.
Y esto realmente, amigos, amigas, hermanos y hermanas, es lo que verdaderamente interesa. Mantener ese fuego espiritual constantemente encendido, mediante una punta de lanza, pero verdaderamente una punta de lanza con un objetivo completo, que es la trascendencia en este mundo físico y psíquico, en este mundo tridimensional y en el adimensional, en el mundo que denominamos la Realidad de los Mundos.
Amados hermanos, os mando mi bendición.
Amor, Shilcars.
Sala
Gracias, hermanos Shilcars.
Es hermoso también este comunicado, muy precioso. No sé si hay alguna pregunta. Dejo el mic por si hay alguna pregunta para el hermano Shilcars.
No hay ninguna pregunta, entonces nos despedimos.
1 La Biblioteca de Alejandría, fundada en el siglo III a. C. se destruyó en un incendio.
2 Nueva Jerusalén, según se describe en la Biblia, en especial en Apocalipsis, es una morada eterna, una restauración espiritual y un símbolo de unión entre la Divinidad y el Pueblo.