
Última actualización:
Aumnor es de la estrella Alfa Centauro, pertenece al planeta Ignus, un planeta muy cálido, lo cual favorece la espiritualidad, pero les priva de todo tipo de cabello pues su clima activa la electrolisis interna.
Aumnor pertenece a la antigua civilización maya, vinculada al planeta Tierra. Su piel es oscura, de color cobrizo, y su cuerpo muy sutil y algo transparente.
En su planeta se adornan en la ceremonias con tocados ancestrales que ocultan su carencia de cabello.
El rasgo característico de su psicología es el buen humor, por eso se ha referido a nosotros varias veces como “peludos terrícolas”.
Su actuación en el grupo está relacionada con la nave Tseyor y la teletransportación.
La risa es muy importante, tanto que nos ayuda a mejorar nuestro pensamiento trascendental y nos sitúa o puede situarnos en ese punto del fractal en el que la visión objetiva es un hecho. Comunicado 72, 7-4-2006.
Qué hermoso es saber que uno dispone de libertad. No hagamos como aquel perro noble y fiel que una vez despojado de sus cadenas permanecía en el mismo sitio de siempre sin atreverse a avanzar hacia lo desconocido.
Porque su mundo eran aquellos pocos metros cuadrados que le permitían el paso entre cadenas. Comunicado 73, 14-4-2006.
Entonces se hace necesario, repito, la construcción de una nave interplanetaria a ese nivel plasmático, para que vuestras personas puedan viajar, conformándose virtualmente a través de unos conceptos ya conocidos, a través de unos medios ya conocidos, con los que diseñar su programa de trabajo.
Y esa nave interplanetaria se hace, se ejecuta y se construye, para favorecer el intercambio grupal del conocimiento. Porque es lógico que la suma de vuestras energías pueda o procure exigir al cosmos una mayor participación informativa. Comunicado 93, 15-10-2006
Estáis en todas partes. Y en todas esas partes, en una pequeñísima parte, infinitesimal parte, estáis aquí, pero tan solo a medias. Tan solo una pequeña parte que es la que precisamente utilizáis con ese pensamiento tridimensional. Comunicado 117, 9-2-2007.
Comunicado nº 71
1 de abril 2006
Amigos, hermanos terrícolas, un abrazo cósmico y el deseo auténtico, profundo y amoroso de que nuestra relación, que hoy empieza, pueda continuar por siempre en esas pautas de hermandad y de camaradería.
Soy de Alfa Centauro, el nombre de mi planeta es Ignus y más adelante hablaremos más profundamente de sus características. Pertenezco a la civilización maya, que vosotros podéis conocer por la cultura que aún existe en vuestro planeta.
Nosotros, en una época, iniciamos un periodo de investigación cósmica y planetaria, y dejamos mucha documentación y mucho conocimiento en vuestro planeta, que incluso a pesar de los siglos se ha mantenido bastante a favor del viento. Y aun y todo ciertas pérdidas de dicha información, unas ciertas bases de la misma aún las podéis disponer, estudiar, verificar y transmitir.
Nuestra especialización aquí con vosotros, ahora en estos momentos y a partir de ahora, será ayudaros en estos tiempos que corren para familiarizaros con todo lo que respecta a la teletransportación y al conocimiento del cosmos y su funcionamiento energético-cuántico.
Tenemos unas fechas determinadas, sabemos con bastante exactitud en qué épocas vamos a necesitar un acopio mucho mayor de energías.
Conocemos con bastante exactitud también, las necesidades que van a ser precisas para permitir que vuestros elementos humanos puedan repercutir en sí mismos el conocimiento cósmico, y de alguna forma liberarse de ciertas ataduras tridimensionales. Que esto no significa abandonar cuerpos, ni planeta, ni nada por el estilo. Significa únicamente que vuestras mentes deben estar dispuestas para comprender todo ese mundo o universo que por ahora está cerrado a la imaginación creativa, a la realidad de vuestras mentes.
Y un primer efecto, que debe producirse en vuestras personas para que un alumbramiento del conocimiento cósmico se abra en las mismas, y estas obtengan la libertad que precisan para inmiscuirse en todo un trazado cósmico, para comprenderlo, analizarlo, asumirlo e interpretarlo debidamente, es el de que va a ser necesario que vuestros cuerpos y mentes estén en armonía.
Días pasados se habló de que el pensamiento debería actuar de transportador hacia otros universos. Y se habló también de que la teletransportación se realizaba a través del propio fractal. Esto nos viene a indicar, hermanos, que nuestras mentes deben situarse en un punto determinado del pensamiento en el que deberán traspasar esa línea invisible, que únicamente se halla en el propio fractal, es decir, en el mundo microscópico, en el micromundo, y ante esa realización o interiorización, abrirse al universo cósmico en su totalidad, sin limitaciones.
Fijaros que estamos hablando de una teletransportación que no es externa, que no es a través de aparatos mecánicos, sino que es una teletransportación mental que es la más perfecta. Porque el universo es mente y con la mente nos unimos al universo.
Y esto que puede significar para algunas mentes una utopía, os aseguro que para muchos de vosotros va a ser una realidad, y vais a conocer y a reconocer otros mundos dentro de este mismo mundo. Mundos reales, por supuesto.
Más adelante, cuando ese primer paso se haya realizado a la perfección, cuando vuestras mentes hayan sido capaces, a través de la humildad, el equilibrio, la armonía y la hermandad, de penetrar en esos micromundos y conocer nuestros mundos— todo el universo completo a vuestro nivel—, ya hablaremos, ya estableceremos las bases adecuadas y traspasaremos la información técnica y científica necesaria, como para que la realidad de vuestras vidas físicas incida positivamente en la evolución y construcción de las adecuadas sociedades armónicas.
Porque una vez el hombre haya sido capaz de visitar el universo por sí mismo, cuando ya no necesite reconocer en sí mismo la gran realidad cósmica, cuando todo eso para él resulte una realidad virtual, cuando aprecie en sí mismo que lo más importante es el aspecto mental, la influencia crística en sí mismo y definitivamente relativice la cuestión tridimensional, el aspecto material y comprenda los apegos como elementos necesarios para la transmutación de las energías y el despertar de la consciencia, cuando todo esto se produzca, el Hombre obtendrá a la vez el necesario apoyo como para preparar adecuadamente las bases, como digo, de las nuevas sociedades armónicas.
Y entonces sí que será posible que por él mismo— y si es necesario con la ayuda de todos nosotros, los de la Confederación—, pueda poner en marcha los planes de fabricación de elementos mecánicos, la técnica necesaria como para que su vida y deambular tridimensional sea lo más fácil posible y dedique su vida al principio básico del conocimiento crístico y a la evolución de su espíritu y deje los elementos justos para desarrollar la labor de mantenimiento físico tridimensional.
Y para eso será necesario de una gran tecnología. Y las mentes que hayan dado y sabido dar ese paso, ese humilde paso hacia el micromundo por ellas mismas, ellas mismas serán acreedoras a tal conocimiento; y quienes no lo consigan, estas, irremisiblemente se verán abocadas a la continuidad, que no será un castigo, sino una situación de reposo, de reflexión, que aunque es relativa, puede durar cientos de miles de millones de años.
Bien, para que todo esto se lleve a cabo felizmente y según los planes previstos por la Confederación, la herramienta básica que vamos a menester o que vuestras personas van a necesitar, es que cuerpos y mentes estén lo más equilibrados posible. Que vuestros cuerpos estén sanos, perfectos, equilibrados, y vuestras mentes lo mismo, porque si no, ese traspaso microcósmico, ese acercamiento al fractal dador de vida y creatividad no será posible.
Por eso mismo estamos ayudándoos en la transmisión de energías, a través de esos cursos que en Tseyor estamos aplicando. Y si no obtenemos de vosotros, a través de vosotros mismos la adecuada preparación y el completo equilibrio de vuestras mentes y cuerpos, no pasaremos por ese agujero tan pequeño como es el de la aguja .
En verdad, lo más sencillo será, para que todo eso se produzca felizmente, que la necesidad se despierte en vuestro interior para que todos los medios posibles a vuestro alcance se asuman.
Por eso, repito, la necesidad de llevar a cabo felizmente esos cursos de transmisión de energías. Porque necesitáis traspasaros energías, necesitáis “limpiaros”, entre comillas, de esos ataques furibundos del ego, de vosotros mismos y de vuestro entorno. Necesitáis estar limpios de corazón y de cuerpo para que ese traspaso pueda realizarse con suma facilidad.
Y por ello os sugerimos la necesidad de que comprendáis la importancia que tiene el que estrechéis brazos de hermandad entre vosotros, y que entre vosotros os ayudéis en todos los aspectos; y sobre todo, os apliquéis en esa limpieza energética.
Más adelante, en otro proceso, practicaremos la teletransportación, esa teletransportación mental, como he dicho, y juntos reviviremos experiencias— interesantes experiencias, me atrevo a adelantar—, en mi mundo y en otros mundos, y sin apenas moveros de vuestros lugares. Esto será a base de efectuar ciertas prácticas de meditación, una vez vuestros cuerpos empiecen ya a equilibrarse y armonizarse.
Así que de momento, como preludio de lo que van a ser nuestras futuras relaciones interdimensionales, deciros que preparemos nuestros cuerpos y mentes, apliquémonos en la transmisión de energías, ayudémonos entre todos como hermanos cósmicos que somos, y saboreemos la dicha de poder traspasar las barreras mentales que nos limitan por ahora, pero que sin duda alguna nos van abrir a un mundo de hermandad cósmica; y poco a poco vamos a ir haciendo ese camino y poco a poco nos iremos amando.
Los cuentos relatados por Aumnor los podremos hallar en el libro Los cuentos de Tseyor. Sus talleres están contenidos en la obra Meditaciones y talleres de los hermanos mayores. Hay diversos comunicados de Aumnor diseminados en los libros de Conversaciones interdimensionales de la etapa Shilcars. Su relación con la nave Tseyor la podremos comprobar en la monografía La nave de Tseyor. Todas estas obras pertenecen a la Biblioteca Tseyor.