1283. Noiwanak. Breve historia de los pobladores del planeta tierra

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1283. CUENTO DE NAVIDAD: BREVE HISTORIA

DE LOS POBLADORES DEL PLANETA TIERRA

Amados, soy Noiwanak.

-Comandante, tengo que informarle de un suceso y creo que es importante manifestarlo lo más rápidamente posible.

Y al otro lado, el comandante:

-A ver, ¿de qué se trata? Que para una conversación de este tipo nos pasamos casi un día, porque la distancia entre donde estás tú, en el planeta Tierra, hasta donde estoy yo pues se tarda bastante, muchas horas.

Y así se va manteniendo una conversación, porque el que está llamando, que es un obrero del Universo, está informando a su jefe de la no Confederación, de que en el planeta Tierra se ha producido un hecho que se ha de hablar, comentar por su gran importancia.

Así, este ir y venir de la conversación, que desde luego habrán pasado varios días, es para decir simplemente que en el planeta Tierra los Logos han decidido separar el sexo de los Atlantis, hermafroditas ellos.

-Y esto ya es un peligro. Representa un peligro para toda la civilización, para todo nuestro poder en la Galaxia y en las demás galaxias inclusive. ¡Esto puede ser que muy peligroso!

El comandante: -Bueno, sigue, sigue, infórmame…

-Sí, se ve que han decidido separar el masculino y el femenino, un absurdo, un verdadero absurdo. Han dicho de un hombre y una mujer, crearlos por separado. Ya ve qué tontería ¿no? Pero comandante, mi comandante, perdón, esto es lo que ha sucedido.

El comandante, claro, un gran jefe, pero de conocimiento así amplio, pues tampoco, porque hay muchas ocupaciones con y a las que dedicarse, no entiende.

-Bueno, pero vamos a ver, ¿esto es algún problema? ¿A ti te han partido por la mitad?

-¡No!, ¡no!, ¡no!, pero he hablado con un Consejo de sabios de la no Confederación, precisamente de los nuestros, en definitiva, y me dicen que esto puede ser muy peligroso.

Porque así como estábamos convencidos de que el invento de traer una nueva raza aquí, en este planeta y creyéndonos que evolucionaría mal, pues resulta que con ese cambio se va a conseguir que los Atlantis ¡se conviertan en dioses! Y esto no lo podemos permitir. Aquí el único dios que hay es usted, mi comandante. ¿Verdad que sí?

-Hombre, por supuesto que sí. Soy el Comandante Supremo y ¿cómo voy a permitir que un invento, que una prueba de laboratorio, llegue a superarme y a fregarme por la cara, cual estropajo, que es mejor que yo, superior y que puede asemejarse al creador? ¡Es inimaginable, no puede ser!

Y así estarán hablando días y días, hasta que al final, los de arriba, los jefes junto a su comandante, deciden una serie de estrategias para evitar precisamente que esto suceda, que les quiten el sillón. ¡Que les muevan el sillón, esto es inimaginable!

Realmente todos podéis suponer que la Confederación, los Logos de la Confederación de Mundos Habitados de la Galaxia, nunca han pretendido mover el sillón de nadie, ni alterar el orden, pero sí intentar buscar el perfeccionamiento humano, el perfeccionamiento del pensamiento atlante.

En esta situación se ha comprobado perfectamente que, a través de la separación de sexos se habrá llevado a cabo un trabajo de regeneración en el que el ser humano atlante, por medio de dicha separación, podrá generar una energía, tan poderosa, que se convertirá en lo que en un principio los Logos del Universo han planteado. Y esta creen que va a ser la solución.

Sí, efectivamente, así se lleva a cabo este proceso. Sin embargo, van recibiendo nuevos impedimentos, cada vez más. En la medida en que el hombre y la mujer desarrollan sus facultades y procrean, crean descendencia, van recibiendo “cargas de profundidad” que les dificultan su progreso; se caracterizan muchos y muchas con las clásicas máscaras de camuflaje y se infiltran como confederados entre la población.

Y claro, la población primeramente acepta las buenas palabras, porque en definitiva no piensan en nada que sea contrario al pensamiento objetivo, piensan que todo el mundo es igual que ellos. El que piensa bien siempre no puede imaginarse que otros no piensen como él y se deja convencer.

Así como: -Mirad, dejad de proyectar la mente y generar hijos que en el fondo van a ser réplicas de vosotros mismos, iguales, van a tener los mismos poderes, las mismas facultades y vais a crear un mundo repetitivo y recurrente.

¿Sabéis qué?, es muy importante que descubráis otros factores de vida y de experiencias y esto alegrará vuestro entorno.

Así, no tendréis que pedir a vuestra mente alimento, por ejemplo. ¿Qué es eso de pedirle alimento e ingerirlo? Pero es que ni lo ingerís, únicamente creéis que es alimento.

Pero probad esa manzana, con vuestros epitelios y células gustativas.

Y probaron una manzana y estaba maravillosamente dulce, agradable.

-Además, esta manzana contiene todas las proteínas, vitaminas… Incluso el elixir de la juventud.

Por lo tanto, comiendo esta manzana, vais a ahorraros ese proceso mental de trabajo, tan fatigoso.

En realidad no lo era, fatigoso, estaban acostumbrados a crear por sí mismos todo lo que necesitaban. Pero bueno, los convencieron e insuflaron esa idea de que la mente era un estorbo y que teniendo a disposición de ellos todo el alimento, todas las capacidades y el disfrute de los sentidos, ¿para qué perder el tiempo de esa forma?

Así consiguieron que muchos Atlantis se rindieran a los placeres del deseo, al disfrute de los sentidos y, poco a poco, se fueron hundiendo en el infortunio, la desesperación, en la enfermedad…

Y se dieron cuenta, cuando ya no había tiempo para cambiar, que habían alterado su sistema cromosómico y adeneístico y sus vidas tenían un periodo de obsolescencia y desaparecían.

Y habrían de volver a reencarnar. Pero era un proceso muy difícil, dado que el estado conscienciativo se había depauperado, se había degenerado y no era tan fácil, una vez caídos en los abismos, volver a recuperarse.

Y así se fue creando un colador, que podéis conocer tranquilamente como las infradimensiones. Y ahí todo lo que no podía superar un cierto nivel conscienciativo, ahí se quedaba y aún está, porque en el fondo es una idea y esa idea es perenne, es eterna. Y no queda otra alternativa para los que, como en su nivel se encontraban, cuando terminan ese periodo existencial van a ese lugar.

Y así pasaron las épocas, pasaron los años, miles, cientos de años, pero la no Confederación no estaba satisfecha, no entendía que su intento no funcionase del todo.

Porque había una parte, una masa crítica, que esta sí que no supo rendirse a la evidencia del deseo y construyó su propio estado conscienciativo, mediante claves, técnicas, ejercicios, aun y todo dentro de la depauperada situación en la que había quedado la civilización, porque realmente se había producido un gran desequilibrio.

Y esto molestaba muy mucho a los de la no Confederación, y siguieron insistiendo en su programa de desequilibrio, movieron sus recursos, intentaron aplicar sensores en los seres humanos, lo que conocéis por chips, el cybor actual.

Sin embargo, la Confederación protegiendo y además con la responsabilidad de tutoría hacia los elementos que había creado y para que esa idea no se expandiera de la forma en que se planteaba en este planeta, no se expandiera al resto del Universo, tuvo que tomar una decisión drástica. Porque los de la no Confederación no se cansaban de enviar procedimientos tecnológicos, conocimientos que podían permitir una cierta libertad al individuo.

Y realmente con ese poder que se les estaba dando a una masa humana, que no tenía la debida preparación mental como para disponer de conocimientos superiores, podía llegar a modificar gravemente el ADN y el cromosoma de la raza atlante, no solamente del planeta Tierra, sino del resto del Universo.

Y en el año 1947 de vuestra era, se reunió la Confederación y tomó la decisión de evitar que seres con una determinada tecnología, que únicamente la ponían al servicio del interés y del consumo, de la avaricia y de la no hermandad, no pudieran interferir ni aplicar esquemas ni otros accesorios en la mente humana, ni modificarlos genéticamente en ningún sentido. Que en todo caso fuese la propia naturaleza la que designase, mediante la propia consciencia, el desarrollo evidente de dicha raza atlante.

Y han pasado los años, esos pocos años y, en un momento determinado de ese periodo, llegó la solicitud del pequeño Christian e invitó a un grupo de voluntarios que vivían holgadamente, tranquilamente, pacíficamente en el Mundo de la Eterna Juventud, pero ya un poco aburridos de esta situación en la que de alguna forma no había otro aliciente que el disfrute, aceptaron la invitación del pequeño Christian.

Vinieron aquí, como todos conocéis, voluntarios y forzados para empujar a la raza autóctona que ya podía estar preparada para recibir un nuevo impulso que le llevara a la regeneración. Y, para decirlo de algún modo, se convirtieran en superhombres.

Así que la raza atlante, los Atlantis sufrieron muchas mutaciones a lo largo de milenios, pero la chispa de la divinidad ha estado siempre en ellos y con ellos.

Y ahora es evidente que se le está ayudando enormemente, porque día a día se avanza en el progreso del pensamiento, en la perfección del mismo y confía en la pureza de un trabajo entre energías, como por ejemplo la más importante la del Juul, que en vías de expansionarse por todo el globo va a prepararse definitivamente para asistir a la llegada del rayo sincronizador.

Y convertir este planeta en lo que se pretendía desde un principio, que fuese sede de seres con un pensamiento trascendente, equilibrados y objetivos y jamás subyugados por el deseo, sino por el placer que proporciona el conocimiento espiritual, porque el planeta Tierra puede llegar a ser espejo de otros planetas y de otras civilizaciones que van a seguir el mismo camino.

Ahora bien, la guerra continúa, esa guerra de confrontación es inevitable. ¿Por qué? Porque estamos en un mundo dual y habremos de aceptar la dualidad, porque ambos aspectos son necesarios para el mundo de manifestación.

Pero ¿quién ganará? Indudablemente el equilibrio.

Esta es la historia, así contada para esos niños y niñas que están ahora en este Congreso, para los que están en el canal virtual y para los que posteriormente leerán lo que aquí se dice, con todo el cariño y con todo el amor.

Aunque no siempre estaremos explicando cuentos, también explicaremos prácticas y puede que algún punto de vista que ayude a mejorar el trabajo que, con tanto entusiasmo, vais a seguir llevando a cabo.

Amados hermanos, os mando mi bendición y el saludo esta vez muy afectuoso y animado de los miembros de mi tripulación.

Amor, Noiwanak.

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