
El hombre de la presente generación va a transformarse, y con su mente, con su poderosa mente puesta al servicio del amor, podrá viajar por todo el cosmos. Y disfrutar de larga vida porque su sistema adeneístico y cromosómico se habrá transformado también. Abandonará las enfermedades. Vivirá en sociedades armónicas. Y como digo conocerá todo el universo y viajará con el pensamiento y también con sus propias máquinas voladoras. Para él no existirán fronteras. Sus únicas fronteras será su propio pensamiento, en constante evolución.
Las Sociedades Armónicas son comunidades humanas establecidas en el equilibrio, la fraternidad, la justicia, la cooperación y la ayuda mutua. No nacen de una imposición externa, sino de una transformación interior.
Nos indica Sili-nur:
Para tener una perspectiva de lo que ha de ser una sociedad armónica, basta con que en nosotros mismos instauremos el equilibrio, la paz y la transparencia, junto a la necesaria paciencia y voluntad, para llevar a buen término este proceso de apaciguamiento de nuestros sentidos: deseos, angustias, miedos… Cada uno debe cambiar, y si cambia el individuo, cambia la sociedad.
Por eso, una Sociedad Armónica empieza en la propia consciencia: en la paz, la transparencia, la autoobservación y el deseo sincero de vivir en hermandad.
El fundamento de estas sociedades es sencillo y profundo: aprender a convivir desde el amor consciente, respetando el libre albedrío de cada persona.
No se trata de que todos piensen igual, sino de que todos puedan participar, contrastar, aportar y crecer juntos. La diversidad no es un obstáculo, sino una riqueza cuando existe equilibrio interior y voluntad de servicio.
Como nos indica Shilcars:
Formamos parte indiscutible de todo un proceso holográfico, en el que nuestro pensamiento habrá de transportarse hacia niveles superiores de consciencia.
Las Sociedades Armónicas no funcionan como nuestras sociedades actuales. No se basan en líderes, jerarquías rígidas ni estructuras de poder, sino en la consciencia, la corresponsabilidad, el hermanamiento y el servicio al bien común.
En ellas, la organización exterior pasa a ser secundaria, porque lo esencial es el ser humano despierto, libre interiormente y unido a los demás por amor.
También se habla de una humanidad regenerada, en la que la enfermedad deja de ser una carga como la conocemos hoy. El ser humano, con su mente puesta al servicio del amor, podrá “viajar por todo el cosmos”, disfrutará de larga vida, “abandonará las enfermedades” y vivirá en sociedades armónicas.
Sus habitantes no estarían limitados a un solo mundo. Podrían conocer otros planetas, otras culturas y otras formas de vida armónica, viajando con el pensamiento y también mediante tecnologías avanzadas.
En Tseyor somos aprendices para este futuro que ya está aquí. Nos estamos preparando para comprender algún día el espíritu de las Sociedades Armónicas. Para ello practicamos los talleres, meditaciones y ejercicios que nos sugieren los Guías Estelares, orientados básicamente al descubrimiento de nosotros mismos y al despertar gradual de la consciencia.
Creemos que es posible un mundo mejor, pero no por dogma. Lo creemos por experimentación. Porque sin experiencia interior, la teoría sirve de poco. Cada uno ha de comprobar, contrastar y vivir por sí mismo aquello que estudia.
Seguimos adelante porque en este camino vamos experimentando pequeños chispazos de comprensión, instantes de claridad, momentos de iluminación interior que nos animan a continuar. Sabemos que queda mucho por recorrer, pero también intuimos que cada paso sincero nos acerca un poco más a la armonía.
Si deseas conocer mejor esta propuesta puedes consultar la monografía de Tseyor Las Sociedades Armónicas, donde se recogen comunicaciones, reflexiones y referencias sobre este proceso de transformación humana y social: https://tseyor.org/libros/las-sociedades-armonicas
