
MEDITACIÓN DE SHILCARS I
COMUNICADO 138
Dicho esto podemos pasar a un recogimiento de nuestras personas, de nuestras mentes. Estamos cómodos, nada nos preocupa, estamos unidos por un lazo invisible, un lazo amoroso.
Nos damos las manos, formamos un gran círculo, nos traspasamos esa información directa de corazón a corazón. Nos resituamos todos en un mismo nivel, nos equilibramos. Estamos formando una cadena que abraza a todo el planeta, una cadena energética de luz.
Todos nuestros pensamientos van desapareciendo. Nuestra mente únicamente está pendiente de esa zona en el entrecejo, en el centro mismo de nuestra mente, cual tercer ojo, y cualquier pensamiento que aflora, ya sea de incomodidad, de angustia, de miedo, cualquiera de ellos, no tiene cabida porque nuestro pensamiento está centrado en ese punto.
Ese punto en el que nada existe, porque nada es, pero que la mente nos permite en él estabilizar nuestra situación. Nuestras constantes se están tranquilizando. Nuestra respiración es sosegada, apacible. Nuestro estado es de felicidad completa al saber que estamos unidos por el amor de todos nosotros. Nuestra mente, pues, obedece a los dictados de nuestro corazón. Conseguimos ese estado de unidad, ese punto que nos une al infinito. Ahí descubrimos nuestra realidad: ya no estamos solos, somos Todo, no hay nada bajo nuestros pies, no existe la materia, nada existe. Únicamente nuestro pensamiento de unidad. De pronto nos vemos flotando en el espacio, sin nada, aunque podemos observar, curiosamente, que estamos en algún sitio. Una parte de nosotros está unida a través de todos los corazones.
Podemos observarnos, sonreír, mirar nuestras caras, nuestros rostros de felicidad. Lo estamos consiguiendo: somos uno en la diversidad. Somos capaces de conquistar nuestro interior, de descubrirlo, ahí estamos unidos todos. ¡Qué fácil es vivir en armonía y en paz! ¡Cómo se abre nuestra mente al infinito!, ¡cómo nos muestra el mundo real! Nuestro mundo, nuestro hogar.
Ahora vemos nuestro cuerpo allá, en la tridimensionalidad, fatigado, cansado, angustiado. Dejémoslo ahí, en ese punto, es nuestra parte también, pero no necesariamente debe influenciarnos. Ahí, en la nave, en este punto de encuentro, somos completamente libres. Nos damos cuenta también de que estamos viviendo otras experiencias. Uno está en un mundo, otro en otro. Uno está con una familia, otro con otra. Uno está buscando en los archivos del conocimiento objetivo aquella cuestión que tanto le preocupa, y ya no le preocupa, y en cambio se ocupa de descubrir cuál es el motivo de su incomprensión e ignorancia al respecto.
Allí podemos ver muchas caras, distintas morfologías, pero en el fondo todos somos lo mismo. Nos hermanamos más y más, ampliando el círculo. Ya no somos solo los de aquí, los de este grupo, concretamente ubicados en el plano tridimensional, los antiguos atlantes, ahora somos todos miles y miles de manos unidas en el cosmos. Y cuando esa comunión se realiza, en ese mismo momento, se produce un gran impacto energético. Todas nuestras mentes reciben un fuerte impulso. Nuestros cromosomas, nuestro ADN, están vibrando con mayor capacidad, si cabe, vibratoria.
Nos damos cuenta de lo absurdo que es a veces nuestro planteamiento subjetivo. Nos damos cuenta de muchas cosas, pero también nos estamos dando cuenta de lo importante que es la unión, el amor. En esos instantes, rápidos, fugaces, estamos participando de otros conocimientos al instante. Esta energía que vibra en nuestro interior nos permite ese don de la ubicuidad. Todas esas experiencias que en segundos estamos llevando a cabo nos enriquecen y fortalecen, y tarde o temprano aflorarán al consciente. Justo en el momento en que nuestro pensamiento esté equilibrado y armonizado. Nos damos cuenta, además, de que somos indestructibles. Que nada puede causar ningún daño a nuestras personas, a nuestros seres queridos, a nuestros enfermos. Nada puede hacerles daño por cuanto ellos también son indestructibles.
Desde este punto del pensamiento, tan poderoso, desde esa fuerza que se genera irradiada a través de la piedra simbólica y original, situada en la nave, en nuestra nave, se están irradiando todos los cuerpos. Aprovechando también para corregir desviaciones, posibles mal funciones.
En el futuro necesitamos un cuerpo sano: sano de pensamiento. Principalmente porque si nuestra mente está sana, eso es, está equilibrada y en paz, ella misma sanará nuestro cuerpo físico y lo recuperará sabiamente. De todo eso somos conscientes aquí y ahora. Demos gracias al cosmos por ese instante bendito que nos permite estar unidos en el amor. Al mismo tiempo, llevemos un pensamiento amoroso hacia todos los hermanos que nos están ayudando en este proceso.
Mandemos un pensamiento amoroso también a aquellos hermanos que aun dentro de su angustia no se dan cuenta del gran momento cósmico por el que estamos atravesando.
Amémosles a todos con todas nuestras fuerzas. Que son muchas cuando las mismas parten del centro mismo del corazón. Amémosles mucho porque amándoles mucho, respetándoles mucho, nos respetamos y nos amamos a nosotros mismos.
Empezad a comprender el significado de la adimensionalidad, tenéis ahora también una oportunidad. Pedid a vuestra mente que tarde o temprano active los resortes adecuados como para que esa información os la devuelva de forma consciente. Haceros el propósito de que vuestra existencia ha de ser necesariamente feliz. Pensad en que no tenéis ningún motivo para ser infelices o para sentiros desgraciados. No puede ser, el hecho no tiene sentido, de que penséis en nada negativo. Nada de lo que suceda es tan importante como la comprensión que de ello se pueda derivar. Tanto si viene de un punto u otro del espectro psicológico. Todas las experiencias son interesantes e importantes.
Agradeceros vivir este momento, este momento único. Vuestros cuerpos, nuestros cuerpos también, están vibrando mucho más elevadamente. Formamos un núcleo compacto. La energía amorosa se expande por todo el cosmos, corrigiendo a su vez desviaciones, y propiciando el acercamiento. Y ese punto ahora es muy importante porque con nuestra llamada estamos dando aviso a infinitas civilizaciones, que se están apercibiendo de que existimos, de que somos iguales. Estamos llamándoles la atención. Nuestro pensamiento es tan potente, tan rico espiritualmente, que es capaz de situarse instantáneamente en los confines del universo, y captar aquellos pensamientos afines también. Y eso genera una gran rueda, una gran esfera. Una gran esfera compuesta de un infinito puzle holográfico cuántico de vibración atlante.
Así que hoy: Hemos corregido algunas desviaciones de tipo físico en nuestro organismo. Hemos aumentado y fomentado la hermandad entre nosotros. Hemos allanado el camino hacia la recuperación de nuestro pensamiento y, por lo tanto, de nuestro hogar cósmico. Hemos fortalecido los vínculos en la hermandad de todos nosotros. Y al mismo tiempo: Hemos extrapolado y lo estamos haciendo, nuestro pensamiento hacia todos los confines del cosmos.
En definitiva: Hemos realizado un gran acto de amor cósmico, un gran acto crístico, una perfecta comunión. Poco a poco vuestras mentes empezarán a tomar consciencia de vuestro cuerpo físico. Con suavidad, sin sobresaltos, debéis volver al estado físico concreto. Es vuestro lugar aquí y ahora, No podéis evadiros de esa realidad en minúscula porque, haciéndole frente, es cuando realmente entendéis el procedimiento. Así que regresad. Uníos todos en un pensamiento común, pero regresad aquí y ahora en este plano tridimensional.
TENED PACIENCIA, SED AMOROSOS
Hemos establecido una comunión, interesante comunión cósmica. Llegará un día, en que nuestras mentes y corazones estarán unidos siempre bajo el mismo patrocinio. Os pido únicamente paciencia. La paciencia es la base para alcanzar todos los anhelos. No es cuestión de impacientarse, tampoco lo es la de rebelarse. Debemos ser dóciles. Dóciles cuando realmente sabemos lo que nos interesa.
No propugnamos un dogma de fe. Eso se acabó para siempre. La auténtica religión, el religare íntimo, no se basa en ningún dogma. Se basa en la propia experimentación del propio individuo. Pero sí se le pide al individuo, al iniciado, en este caso a todos, a vosotros, porque así lo sois, porque habéis adquirido un compromiso propio, porque así lo habéis pedido, únicamente que tengáis paciencia, y seáis amorosos, porque es la única llave que va a abrir, como digo, el profundo corazón. Con el caudal, el rico caudal energético espiritual que contiene. Y todo aquello que pueda haceros oscuridad, aquellos pensamientos que os puedan sobrevenir de impotencia, incluso de injusticia, de insolidaridad, de victimismo, es pura fantasía. Y precisamente esos pensamientos están para haceros más fuertes en el planteamiento primigenio. Daos cuenta que si no existiese la dificultad quedaríamos completamente dormidos.
Es bueno tener curiosidad, pero debe ir acompañada de la correspondiente paciencia. Y no digo resignación, sino paciencia. Porque contemplando las cosas con tranquilidad os daréis cuenta de que vuestro mundo ha cambiado. Vuestro mundo ha cambiado y aún no sois conscientes de ello. Y no podemos imbuirlo en vuestras mentes porque eso no está permitido por nuestro pensamiento. Podemos sugeriros, podemos deciros también que seáis felices, pero no podemos daros la felicidad. Esta la debéis alcanzar vosotros mismos. Aunque no con resignación, sino con entusiasmo. Sabiendo que sois indestructibles, y que vuestra propia religión interior os hará ser capaces de alcanzar todo cuanto os propongáis.
Y nadie más puede dirigiros, ni dirigir vuestra vida ni vuestro pensamiento. No se trata de dirigir, sino de sugerir tan solo.
¡Cuántas cosas podríamos hablar ambas partes si vuestro pensamiento ya hubiese dado un pequeño salto, un grado más! Sería posible, en ese punto concreto, hablaros más ampliamente. Incluso formularos alguna clave para descubrir, y eso os abriría mucho más el pensamiento y vuestro mundo interior se enriquecería notablemente. Pero no podemos hacerlo, depende de vosotros. Eso, hacerlo así, imbuiros el conocimiento en vuestras mentes sería una burda interferencia, y sembraríamos una base errónea, y tarde o temprano deberíamos responder por ello. No, amigos, no podemos dar más por el momento, pero estamos dando, indudablemente. Y si sois inteligentes os emplearéis a fondo en el descubrimiento de vosotros mismos, en el descubrimiento del hombre por el propio hombre, porque es el propio hombre el que debe descubrirse a sí mismo. Todo lo demás, todas las demás cuestiones o planteamientos que no vayan dirigidos a esa cuestión y a ese pensamiento concreto, son palabras que se las lleva el viento.
Así que, ¿qué más puedo deciros, amigos hermanos? Deciros únicamente que os queremos, que os queremos muchísimo, pero que el curso lo tenéis que aprobar vosotros con vuestro propio esfuerzo.
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Comunicado
138. UN DÍA CLAVE A NIVEL CÓSMICO
(13+7+2007=11) 11, número de la Nueva Era, de la Hermandad
(13-07-2007)