141. TALLER DE TELETRANSPORTACIÓN DE MELCOR

undefined

 

TALLER DE TELETRANSPORTACIÓN DE MELCOR

 

.

Melcor

Amigos, hermanos, buenas tardes noches a todos.

Y con el permiso de la audiencia y de mis superiores voy a plantearos un ejercicio o taller que puede de alguna forma ayudar a comprender todo este proceso, que puede parecer muy complicado, pero en cambio es muy sencillo. Basta únicamente con que vuestro pensamiento esté conectado con todo.

Vamos a establecer conexión, en primer lugar, con todos los de la sala. Nuestro pensamiento navega ahora por el pensamiento de todos y cada uno de nosotros, tranquilamente. Sin otro pensamiento que el navegar juntos en armonía. Como una dulce melodía de hermanamiento.

Al navegar nos damos cuenta de que nada nos limita, todo está aquí con nosotros. Estamos pensando, pero ese pensamiento no somos nosotros, ese cuerpo no piensa, ese cuerpo no puede pensar, es materia, y la materia no piensa. Únicamente funciona, porque nuestro real pensamiento así lo ha ordenado. Por lo tanto, las paredes de nuestra mente no existen.

Somos nosotros, auténticamente nosotros, que estamos aquí y ahora. No hay separación.

Y como que no hay separación, existe todo al instante, y en ese instante mágico, que nada nos priva para establecer comunión cósmica con todos nosotros, nos vemos abrazados, cogidos de las manos, en una inmensa rueda energética, de pura luz amorosa. Ya no estamos aquí, estamos localizados en un punto del infinito, estamos en nuestra nave Tseyor. Allí nada existe y existe al mismo tiempo.

Desde allí observamos esa materia que está en otro lugar del tiempo y el espacio, en un mundo vibracionalmente mucho más denso. Es increíble, pero podemos simultanear las dos funciones. Ahí nos vemos.

Cómo nuestra situación vivencial se mantiene. Nos vemos cara a cara, observamos nuestro cuerpo, esa réplica, burda réplica del mundo tridimensional. Observamos su energía vibratoria, propia del electromagnetismo, comprobamos su buen funcionamiento. Penetramos en él, estamos dentro de él. Vemos que las constantes funcionan, el riego sanguíneo aporta vitalidad. Volvemos a salir de ese cuerpo, y juntos en la nave nos observamos.

Curiosamente no hay nada en la nave, pero está todo lo que necesitamos. Allí, a través de un monitor, el monitor que está allí porque así queremos que esté, observamos todo el universo. El universo está dividido en franjas, infinitas franjas vibracionales, de una vibración muy especial. En cada una de ellas, en cada una de esas infinitas separaciones estamos cada uno de nosotros.

Cada una de esas líneas separatorias es una experiencia vivencial.

Penetramos en cualquiera de ellas. Allí vemos también nuestro cuerpo, una réplica más de nuestro cuerpo, en otras funciones. Allí estamos también nosotros, observando. Así que estamos observando nuestro cuerpo físico aquí, al que simultáneamente entramos y salimos. Y al mismo tiempo estamos observando unas infinitas franjas vibracionales en la adimensionalidad. Y también nos vemos actuando.

Y también nos vemos desde esa franja adimensional a nosotros mismos y a nuestro cuerpo físico. Mas, oh sorpresa, vemos que somos multitud, vemos que existen miles y miles de réplicas. Y que todas funcionan de una forma independiente. Cada una cumple con su trabajo, con su misión, dando respuesta a sus interrogantes. Habiendo creado un universo idéntico, réplica al universo tal y como lo tenemos conformado, que por supuesto es universo ilusorio, pero que es idéntico al que ya conocemos.

Esto nos produce cierta confusión, vamos a dejarlo por hoy, es suficiente esa pequeña incursión. Vamos a dejar que nuestros cromosomas y ADN se familiarice con esa nueva experiencia. Dejaremos que vaya trabajando el proceso cósmico, alimentando tal experiencia y la posibilidad de adquirir el debido equilibrio para asumir tal realidad. Una realidad auténtica, desconocida hasta ahora, pero ya algo conocida en un principio básico de reconocimiento propio.

Vamos a volver, pues, a nuestro cuerpo, del que no hemos abandonado un solo instante el mismo, pero sí que hemos reconocido otras funciones, no de nuestro cuerpo físico, pero sí que de nuestra mente, de nuestra mente multidimensional.

Amigos, hermanos, por hoy es suficiente, os abrazo con todo el sentimiento amoroso. Gracias por vuestra colaboración.

Amor, Melcor.

 

o0o

Tomado del Comunicado:

141. UN ERROR MUY SUTIL - TALLER DE TELETRANSPORTACIÓN DE MELCOR

Comentarios