305. TALLER DE FUSIÓN DE RÉPLICAS CON MELCOR

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305. TALLER DE FUSIÓN DE RÉPLICAS CON MELCOR

Empezaremos por tres respiraciones profundas; estaremos sentados cómodamente o estirados…

 

En la mano tendremos nuestra piedra, y si en este momento no disponemos de ella, imaginar que la recogemos en la nave y la tenemos consigo.

Imaginaremos, ahora, un punto de luz, un pequeño punto de luz en nuestro cerebro, que irá girando y efectuará un barrido en espiral, iluminando todas las parcelas de nuestro cerebro.

Ese pequeño punto de luz revisará y, si es menester corregirá, alguna anomalía, algún pequeño indicio que en el futuro pueda llevar a consecuencias desagradables. Y lo hará al paso circular, descendente, en nuestro cerebro. Irá bajando progresivamente…

Mientras, vamos siguiendo con esa respiración relajada. Nada debemos temer, todo está bien.

Dicha lucecita está iluminando vuestros ojos, vuestros oídos…

Revisándolo todo. Vuestra boca, lengua, paladar…

Girando y girando, va descendiendo por el cuello, hombros, corazón, pulmones, estómago… Va bajando en círculos descendentes… Piernas, pies…

Y, al final, ya en las extremidades inferiores, se crea una especie de raíces en las extremidades de los pies que se dirigen directamente al centro de vuestro planeta, al centro de la Tierra.

Todo el barrido que ha efectuado ese pequeño punto de luz, de limpieza y regeneración exhaustiva, se traslada por ambos pies, a través de las raíces, hasta el centro de la Tierra. Y ahí, ésta acoge todas las impurezas que hayan podido generarse en dicho barrido.

Una vez esa pequeña luz ha hecho este trabajo, asciende nuevamente por las raíces hasta los pies, girando…

En círculos ascendentes, va recorriendo todo el cuerpo y llega a la cabeza… Y sale de ella y se expande por todo el Universo, aportando al mismo toda la pureza que hemos conseguido alcanzar a través de la regeneración.

Y el cosmos, en su bondad infinita, nos devuelve multiplicada esa pureza energética, y ésta penetra nuevamente por la cabeza…

En círculos descendentes, llega hasta las extremidades inferiores, pasa por las raíces que hemos creado en conexión con el centro de la Tierra, y llenamos a nuestro planeta, maravilloso planeta, en este caso el vuestro, de pureza y de regeneración multiplicada.

Damos gracias al planeta por su servicio, por su bondad.

Ya en estos momentos, nuestro cuerpo, nuestro organismo purificado y limpio espiritualmente, sin ningún pensamiento o temor o desconfianza, está preparado para recibir la afinación de réplica, la conjunción o simbiosis progresiva de nuestra réplica más cercana…

A través de dicho ejercicio amoroso, hemos conseguido que nuestro cuerpo se ponga en sintonía perfecta para el primer, y digo primer, desembarco energético espiritual replicante.

Dirigimos nuestro pensamiento y mirada interior hacia nuestro apéndice, observamos que brilla con rayos de oro, y despegamos uno de los hilos que lo envuelven -producto de una operación anterior que hicimos previa a un trabajo energético- y con dicho hilo unimos el final de nuestra columna vertebral, el coxis. Lo enrollamos debidamente, con mucho amor, con mucho cariño. Y lo tensamos. En este momento, al tensarlo, del cosmos nos llega un “soplo”. Y ese soplo hace vibrar el hilo de oro tensado, a través de la nota La.

Nuestra réplica más cercana se apercibe de este proceso transmutador, de este trabajo alquímico y se impregna totalmente de dicha nota La, procurando una simbiosis.

Sabe, muy precisamente, que está conectada con uno de nuestros cuerpos -cada uno tendrá su réplica, por supuesto- pero ella sabe que al final se le dará cabida porque ha sintonizado con una determinada frecuencia, y la comunión se ha llevado a cabo para dicho fin.

Dejaremos, pues, que esa asociación espiritual, esa comunión cósmico-crística que se ha llevado a cabo, y lo ha sido con total éxito, vaya haciendo su trabajo.

Ahora es menester que todos y cada uno de nosotros seamos conscientes del trabajo realizado, seamos conscientes también de que se ha reforzado, o está en vías de reforzar, nuestro intelecto.

Que cuando la energía, por las circunstancias que antes he enumerado, active ciertos resortes y pueda llegar, muy remotamente, claro está, a la desconexión instantánea, ésta pueda no producirse gracias a la simbiosis, gracias a la unión replicante.

Amigos, hermanos, guardad el debido equilibrio de vuestras personas. Amaros como el cosmos os ama, todos sois iguales. Todos somos lo mismo. Somos “distintos” en vibración, pero iguales en esencia.

Así que no hay nadie diferente. Y sí iguales, y sí hermanos, por lo tanto nada temáis, nada va a suceder que no podáis controlar, y esta es la palabra, controlar a través de vuestra mente en equilibrio. Y os daréis cuenta de que esta vida en lugar de un drama puede llegar a ser un juego excelente y divertido.

Guardad el equilibrio y proponeros hacerlo por siempre, permaneced en equilibrio siempre. Y abiertos a lo nuevo, curiosos, investigadores. Como niños.

Me despido por hoy, próximamente volveré, así que tendréis que soportarme. Amor, Melcor.

 

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Tomada del Comunicado:

305. EL FINAL DE LA EDAD DE HIERRO. TALLER DE FUSIÓN DE RÉPLICAS CON MELCOR

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