
CUENTO DE LA CREACIÓN DEL PUEBLO TSEYOR MAQUEHUE
Shilcars
Así, con ese pensamiento, con ese sentimiento del que estoy hablando, y para digamos perder un poco el tiempo o pasarlo animadamente o productivamente incluso para aprender espiritualmente, van los dos tseyorianos andando, en medio del bosque.
Cascanueces La Pm, es una veterana priora que ha estado algunos años en el pueblo Tseyor de Maquehue.
El pueblo Tseyor que empezó tímidamente, pero que luego fue ampliándose y, dadas las dificultades existentes en aquel tiempo, pues tuvo que irse organizando.
Y empezando, como es propio, por una modesta Casa Tseyor fue ampliándose, fue desarrollándose. Fueron naciendo más y más casas Tseyor por la zona hasta que, evidentemente, tuvo que crearse el Pueblo Tseyor.
Un Pueblo Tseyor en el que sus habitantes tienen la facultad de trabajar para sí mismos, ser autosostenibles y participar a los demás de su conocimiento, de su filosofía, que es auténticamente tseyoriana. Porque desde un principio no dejaron penetrar otro pensamiento, otra filosofía, otro conocimiento que no fuera el de Tseyor.
Y así, en este estado puro, fueron desarrollándose, creándose más y más Casas Tseyor hasta convertirse en un auténtico Pueblo Tseyor, y cual imán distribuirse su conocimiento por todas las partes en las que era solicitado el mismo.
Así, Cascanueces La Pm va acompañada de su pupilo, en este caso un joven al que había tutelado desde un principio. Aunque joven, despierto y, con mucha ilusión, había desarrollado un conocimiento extraordinario también.
Este joven tseyoriano, cuyo nombre es Pronto lo Sabrás La Pm, acompañaba, pues, a Cascanueces. Habían renunciado a utilizar unas pequeñas naves de desplazamiento rápido. Estaban transitando por un bosque muy espeso, que les llevaba a un cierto lugar donde habían hecho una serie de experimentos sanadores, y querían comprobar la veracidad, la autenticidad y la eficacia de ciertos componentes.
En primer lugar la del agua. Agua energetizada tseyoriana que había conseguido altos niveles de vibración. Y aún se preguntaban cómo podía haber sucedido. Así que, desde Pueblo Tseyor Maquehue, se dirigían estos dos elementos hacia ese territorio, a pie.
Y lo hacían a pie porque les gustaba el contacto con la naturaleza, los animales, los pájaros, andar por la tierra, refrescarse en sus fuentes…
Claro que esto, para otras personas, otros que desconocían verdaderamente la procedencia de dichos caminantes, parecía un suicidio, porque en aquella época existían muchos elementos indeseables: robos, atracos y demás, que hacían muy difícil el tránsito por determinados lugares, y más si los mismos no tenían la correspondiente policía o guardia que les pudiese proteger.
Sin embargo, ellos no tenían miedo alguno. No lo tenían precisamente, porque habían alcanzado un grado tal de vibración, los dos, que les hacía completamente invisibles a los demás, cuando los demás iban hacia ellos con malas intenciones.
Así que iban muy tranquilos. Sabían que la marcha era dura, pero era un disfrute poder acariciar la naturaleza tan de cerca, y así fueron andando.
El caso es que pareciere aquello de hablar por hablar o bien para pasar el tiempo, aunque en realidad no era así, sino una pregunta expresamente hecha para que fuese contestada por nuestro pupilo. Cascanueces le pregunta.
-Oye, y la noche pasada, ¿cómo te fue? Mejor dicho, las 24 últimas horas, ¿cómo te fueron?
Claro, una pregunta así, de improviso, no estando prevista y a bocajarro, había de contestarse sinceramente y espontáneamente, como así acostumbraban a hacerlo. Porque la costumbre, obviamente en esa época, unos cuantos años antes del rayo sincronizador, los elementos tseyorianos de un cierto nivel actuaban espontáneamente, hablaban, contestaban o mejor dicho, ni hablaban ni contestaban, hablaba en todo caso el verbo, su propia consciencia.
Así que dicha pregunta le cogió de improviso a nuestro pupilo, y balbuceando contestó.
-Pues la verdad, estuve incómodo… Todo eso es lo que se le ocurrió decir, en un principio.
-Bueno, le contestó Cascanueces, sin embargo, ¿algo viste, algo comprobaste, algo te quedó en la memoria?
-La verdad, ¡es que fue tan fuerte lo que vi! Respondió su interlocutor.
Fíjate, le contestó, me quedé tumbado en mi cama tranquilamente, eso creí, pero cogí una mala postura. Y estuve todo el tiempo, 24 horas aproximadamente, en tan mala postura. Así que cuando me levanté me encontraba muy incómodo, me dolían todos los huesos, no sabía como…
Y Cascanueces le corta y dice.
-Sí, entiendo, pero eso sucede cuando es la primera vez, luego uno ya se va acostumbrando. Se va acostumbrando a este proceso.
Bueno, pues, ahora sí ya puedes contestarme, antes te he cogido de improviso, tienes la respuesta, ¿cómo te fue la pasada noche?
-Pues, en realidad, contestó, tengo que ir digiriendo la situación. Puesto que ha sido tan fantástico lo experimentado, que mi mente aún no logra situarse en ese espacio en que viví la experiencia.
En una experiencia que, la verdad, duró muchísimos años, y en la que aprendí muchísimo también.
Conocí nuevos mundos, fui guiado por mi réplica por otros lugares del cosmos. Conocí otras civilizaciones y, durante años, estuve primero aprendiendo y luego mostrando mi conocimiento.
Y quedé maravillado de la forma en que se distribuye el cosmos, el universo entero.
Quedé maravillado por la grandiosidad de la creación, y quedé maravillado también porque no existe tal creación, y sí la nada.
Por eso cuando tú, maestra, me preguntas cómo fue, únicamente puedo decirte que…
…lo que pasé fue un terrible dolor de huesos.
Cuando en realidad, bien mirado, estuve reconociendo puramente la realidad.
Así que, amigos, amigas, vamos a dejar este punto para la reflexión, para que conozcáis también parte de lo que puede ser una realidad futura, que desde luego será pura relatividad, por cuanto nada existe y, en cambio, puede existir todo en un pensamiento equilibrado y amoroso.
Por lo tanto, aquí tenemos todos la facultad de crearnos nuestro propio mundo, de disfrutarlo, incluso a veces disfrutarlo con pesar, con desilusión, con sacrificio…
Pero no nos equivoquemos, no seamos más listos e inteligentes, o no queramos serlo, que el universo o el cosmos, y crezcamos en humildad, porque es lo único que nos va a servir para realmente avanzar en ese camino sin camino.
o0o
Tomada del Comunicado: