FILOSOFÍA CUÁNTICA POR SHILCARS

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FILOSOFÍA CUÁNTICA

SHILCARS

 

La cuántica, tal y como la entendéis en vuestra civilización, significa tan solo unos breves apuntes, porque en realidad cuántica, en el sentido más estricto de la palabra, significa creación a través del pensamiento.

Por eso la cuántica escapa a la lógica determinista y se producen enormes paradojas, que tan solo a través de la reflexión profunda y trascendental puede llegar a conocerse su real trascendencia y verificarlas.

Porque tan solo la observación misma de un proceso de micropartículas puede dar al traste con una comprobación sin la misma observación del observador.

Ello nos indica muy claramente que los científicos deben proceder a otro proceso más bien trascendental para llegar a comprender el significado intrínseco del proceso cuántico. Porque deberíamos derivarlo hacia una contemplación adimensional, fuera de una dinámica tridimensional, porque el proceso cuántico significa eso: creación al instante e infinita. Y esto nos da a entender la limitación de un universo holográfico cuántico, porque está comprometido dentro de un círculo en el que solo es posible modificarlo a través de la transmutación.

Eso también nos puede dar a entender que el movimiento continuo es la clave para verificar exactamente la posición de cualquier partícula. ¿Y qué es en realidad una partícula? Pues una partícula es nada, porque puede estar en cualquier momento e instante en cualquier lugar, y eso en una lógica determinista significa nada. Pero en un movimiento de pensamiento trascendental significa todo.

Por eso, amigos, prestad atención, sobre todo a vosotros mismos en vuestro propio interior, que seguro que vuestro interior está impaciente ya de abriros a ese nuevo mundo, a esa nueva civilización y a esas nuevas sociedades armónicas que van a patrocinar el gran desarrollo humano de esa generación, de esa nueva era de luz y esplendor.

Ánimo amigos míos, no desesperéis, porque ante todo sois vosotros mismos quienes debéis decidir. Ante todo sed vosotros mismos. Que sois indestructibles. Y además de todo ello tenéis una pequeña ayuda de nosotros, los seres hermanos que os acompañan.

Necesitamos claves, referencias, dispositivos, que nos permitan ese lanzamiento hacia las estrellas, que en el fondo no es más que el reencuentro con uno mismo, a través de uno mismo en su universo interior.

Claves que puedo dar en el caso que necesitemos avanzar mecánicamente hacia procesos mucho más amplios en dinámica, en física, incluso en física cuántica. Ahí podríamos dar claves, ejemplos, prototipos a utilizar y mejoras.

Aunque no se trata exactamente de eso último. Dichas mejoras de tipo mecánico, son muletas tan solo que nos ayudarían y nos pueden ayudar, de hecho, a viajar físicamente a través del espacio sideral. Pero, ante todo, debemos conseguir avanzar primero a través de nuestra mente.

Es un hecho que podemos utilizar la calculadora para hacer cálculos aritméticos con gran facilidad. Pero antes debemos aprender a sumar y restar a mano. Podemos utilizar los medios electrónicos para escribir. Pero antes debemos saber leer y escribir. Y esto es un hecho incuestionable.

Entonces, necesariamente tendremos que recurrir a la física, pero esta vez a la física cuántica, a la mecánica cuántica, observando un todo holográfico para llegar a darnos cuenta realmente de que el análisis deberá ser necesariamente objeto de un desarrollo global.

Con la física cuántica podremos llegar a entender verdaderamente lo que significa la espiritualidad. Y entonces en esos dos extremos, entre la espiritualidad y la física cuántica, estableceremos un puente de unión. Y así el pensamiento humano se valdrá de dos puntos o bases de apoyo muy importantes.

Por un lado de sus propias creencias, sus íntimas creencias en el religare cósmico, y por otro la comprobación fehaciente de que las bases de estudio socio-humano, socio-cultural, deberán mantenerse al margen, muy mucho, de unos esquemas físicos tridimensionales, por lo tanto materiales, por lo tanto erróneos.

Y reverdecerá en nosotros la comprensión, porque el análisis de los elementos habrá sido a través del equilibrio entre esas dos bases, esas dos columnas básicas completas.

Ahí sí podríamos analizar los elementos, siempre holográficamente hablando.

Ahí sí podríamos llegar a considerar que la existencia humana dentro de ese paréntesis es ilusión.

Ahí sí que no necesitaríamos que Shilcars ni cualquier otro guía nos diese referencias.

Porque verdaderamente estaríamos preparados para llegar a comprobar el mundo adimensional a través de la óptica de un mundo holográfico, a través del soporte totalmente eficaz y necesario de la espiritualidad, con una base común dentro de la física cuántica.

Todo ello nos dará a entender que el análisis exhaustivo de dichos pormenores lo será a través de la comprobación directa, a través de la investigación, a través de la experiencia.

Así pues, con los conceptos puros, matemáticamente puros, que nos puede dar un análisis tridimensional a través de una óptica holográfica, nos daríamos cuenta de que nuestra mente es una mente holográfica también, y que de ella se desprende una consciencia.

Una consciencia que es universal y parte del infinito pequeño. Del infinito universo pequeño, para llegar a desplegarse, como si de un gran abanico se tratase, a través de todas las esferas, y de todos los mecanismos del universo y multiversos.

En este punto del análisis comprenderíamos, al menos de una forma teórica, cómo se recrea la Creación en sí misma, cómo funciona el electromagnetismo a través de la retroalimentación.

Nos daríamos cuenta también de que pertenecemos a un mundo humano, que a través de un nivel de consciencia individual, particularmente sensible a la emancipación, precisamente por la necesidad de estudio escatológico, y únicamente para eso, nos daríamos cuenta que no existe la individualidad, que no existe nada que no sea la unión, la unidad. Que el pensamiento individual que podamos tener cada uno de nosotros, obedece únicamente a un mandato cósmico que nos habremos dado en un determinado nivel de consciencia para llegar a experimentar dentro de ese paréntesis.

Nos daríamos cuenta también, de la pobreza de espíritu que impera en nosotros cuando creemos que realmente somos algo dentro de este magnífico mundo holográfico infinito.

Nos daríamos cuenta de ello, precisamente porque la humildad entraría en nosotros a través del pensamiento cósmico conscienciativo.

Nos daríamos cuenta, por propia experimentación, que el cambio cósmico deberá darse por necesidad imperiosa de calibrar exactamente las posibilidades mentales de un cosmos infinito.

En realidad nuestra mente no es tal; no es una mente individual. Es la mente cósmica que ilusoriamente nos hace creer que es una mente individual, y que cada uno de nosotros disponemos del libre albedrío, y nada más falso.

Y nada más falso porque en realidad lo que hace el individuo adormecido, engreídamente adormecido, creyendo que posee la verdad, asemejándose a aquel pequeño y simple aprendiz de brujo, piensa que va a dominar cielo y tierra, y a dominarse a sí mismo alcanzando la iluminación, a través solo de su propio pensamiento tridimensional.

Cuando en definitiva dicha creencia obedece al pensamiento de un pobre diablo, creyendo que únicamente con el estudio y análisis intelectivo, va a conseguir liberarse de las cadenas de oscurantismo. Y amigos míos, nada más erróneo que creer en esto.

Y cuando ya llegamos a este punto de comprensión, o al menos de manifestación referencial por mi parte, creo que toca añadir únicamente un factor esencial. Y es decir que cada uno de nosotros pertenecemos al mismo principio.

Y si pertenecemos al mismo principio, quiere decir que todos nosotros somos lo mismo. Siempre y cuando seamos capaces de salir, de apartarnos conscientemente, voluntariamente, de ese gran paréntesis ilusorio, ficticio, que es el mundo tridimensional.

Si llegamos a entender todo esto y, repito, por propia experimentación, querrá decir que la iluminación en nosotros habrá sido, de hecho, una gran realidad.

Mientras no lleguemos a consolidar y a asumir en nosotros nuestra condición de seres divinos con un completo libre albedrío, y propia experimentación, que esto quiere decir íntima experimentación a través de la realidad objetiva, mientras esto no suceda, deberemos revestirnos de la máxima humildad para reconocer en nosotros nuestra ceguera, nuestro oscurantismo y nuestro error.

Mientras no suceda ese entre comillas “milagro” de asumir en nuestro interior más profundo la realidad conceptual de que la Unidad somos todos.

Mientras todos nosotros no nos consideremos hermanos, que esto quiere decir compartir, repartir, vivir, sentir, alimentarnos juntos en el mundo espiritual.

Mientras allanemos el camino a través del esfuerzo de la individualidad.

Mientras no seamos capaces de dar todo a nuestro prójimo.

Mientras todo eso no se produzca, no se va a producir la iluminación en nosotros, y vamos a seguir andando, rondando, tropezando, cayendo, levantándonos, muriendo, naciendo, reencarnando, en una rueda sin fin.

Entonces, amigos míos, esto que os estoy diciendo esta noche podría servir para quinientos años atrás, mil años atrás, dos mil años atrás, y pensárselo tranquilamente. En todo ese tiempo pasado el hombre tenía tiempo, valga la redundancia, para distraerse, para ensimismarse, para auto hipnotizarse, para adormecerse, para vivir placenteramente en el olvido de su propio religare conceptual. Pero ahora ya no hay tiempo que perder, como antes.

 

Con Amor,

Shilcars

 

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Tomado de la Monografía:

FILOSOFÍA CUÁNTICA

LA MICROPARTÍCULA COMO PENSAMIENTO TRASCENDENTE

Páginas 61 a 65

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