MEDITACIÓN DE SHILCARS II

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MEDITACIÓN DE SHILCARS Ii

COMUNICACIÓN 150

Cerraremos los ojos. Respiraremos profundamente tres veces. Estamos cómodamente sentados, con total recogimiento. Nada importa más en estos momentos que nuestra tranquilidad de espíritu. Aflojamos nuestro cuerpo. Para nada lo necesitamos en estos momentos, porque vamos a utilizar únicamente la mente creativa. Todo está en penumbras. Sentimos el placer que proporciona ese estado, es lo que nos ha de llevar siempre a perseguirlo.

Es interesante estar pendientes de nuestro pensamiento, y para ello nada mejor que un cierto recogimiento, aparcando fuera todas las prisas, las angustias, y ¿por qué no?, el miedo. Nada debemos temer ahora, ni después de la meditación. Nada puede destruirnos, por cuanto nada puede destruir al pensamiento creativo.

En ese estado vamos reuniéndonos en familia, en hermandad, nos vemos ya cogidos de las manos, formando un gran círculo de energía.

Podemos sonreír. Estamos unidos por un lazo indestructible. Y podemos vernos ya en la Nave sonriendo y disfrutando de la compañía que proporciona esa hermandad, poderosa.

No estamos en ninguna parte ahora. Porque incluso la Nave Interdimensional no es ninguna parte, no es nada. Es únicamente el punto donde todos nuestros pensamientos coinciden. En un solo punto. Y de ahí se genera una gran vibración. Y no es nada, no siendo nada lo es todo, para nuestro espíritu.

Debemos estimular nuestros sentimientos, pero ese “debemos” es una obligación únicamente para cada uno. Una asunción de responsabilidad que adquiere cada uno, porque en ese “debemos” está involucrado el anhelo. Tal vez nos parezca poco importante el hecho de pertenecer a esa gran familia. Tal vez pueda parecer un hecho más de los muchos procesos que seguimos en este mundo tridimensional. Aunque la verdad sea dicha, esa permanencia en este punto neutral, en ese punto en el que ahora estamos, cogidos de las manos, corriendo a raudales la energía vibratoria de todos nosotros, nos proyecta hacia un mundo infinito.

Y ahí está parte de la responsabilidad, una responsabilidad adquirida, que asumimos y aceptamos, porque nuestra voluntad así lo quiere. Porque nuestra voluntad se expresa libremente. Y en ese libre albedrío nos confundimos con todos. Todo nos pertenece, y la vibración que desprende ese pensamiento de pertenencia nos ilumina.

Nuestra mente ya no está a oscuras. Nuestra mente se proyecta, se replica, se reconoce. Aquí podemos observar esa réplica auténtica, y esta a su vez nos observa, así que nos observamos a nosotros mismos.

El pensamiento se extrapola, y desde la parte más primigenia de nuestro coxis empieza a brotar una energía. Esa energía va ascendiendo lentamente, pero poderosamente. Sube hacia arriba, nos llena a todos de energía, una poderosa energía también. En este momento estamos celebrando comunión todos. Repercutiendo entre todos nuestra energía, trasvasándola hacia aquellas partes de nosotros que más la necesitan, para quedar todos empapados de la misma, para que todos tengamos lo mismo, para que nadie eche en falta aquella parte de energía. Porque todos somos acreedores a ella, y todos nosotros la entregamos, sin dilación, sin ninguna duda, a todos por igual, con todo el amor, para que ese amor sea contemplado, y se está contemplando, desde la adimensionalidad. Por eso, en este punto, somos iguales, somos lo mismo.

Desde esa energía que ha brotado de nosotros mismos, desde la parte más sacra de nuestro mundo de manifestación, de nuestra burda réplica, hemos conseguido proyectarnos en ese mismo mundo de manifestación, y traspasándolo se ha creado una gran bola energética. La misma está rondando por encima de todas las cabezas, de todos nosotros. Es una lluvia de luz, de color, de amor.

Podemos apreciar nuestros cuerpos transparentes. Podemos observar cómo todos nosotros nos transformamos, y nos convertimos en lo que realmente somos, unos atlantes a punto ya para el despertar y para tomar posesión de un nuevo habitáculo en el universo.

Tseyor, Tseyor, Tseyor. Poco a poco iremos volviendo. Inspiraremos profundamente. Abriremos los ojos y aterrizaremos de nuevo en este plano tridimensional, mucho más reforzados, hermanados y amorosos.

 

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Comunicado

150. CONSTITUCIÓN DE LA COMISIÓN DE TRABAJOS

(27-09-2007)

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