
REJUVENECER NUESTRA COLUMNA VERTEBRAL
Por Olión
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Queridos amigos, hermanos, soy Olión de Ganímedes.
El flan, este postre originario de China de hace milenios, hecho con yemas de huevo, leche y azúcar, resulta de un sabor exquisito para quien le gusta este dulce y, a la vez, blando postre.
Pero no voy a hablar de flanes hoy, solo en sentido figurado establecer una comparación con otro tipo de flan que seríamos nosotros todos si no dispusiéramos de esqueleto y columna vertebral.
Imaginemos por un momento qué sería de nuestros cuerpos si no tuviéramos huesos: igual a una masa de piel y grasa arrastrándonos por el suelo.
Así, porque disponemos de esqueleto podemos andar erguidos, sin olvidarnos de citar a nuestra columna vertebral. Desde luego todo nos puede resultar más fácil de llevar acabo si mantenemos bien erguida nuestra espalda, si conservamos en perfecto estado nuestra columna vertebral. Y en ella habremos de pensar que reside la razón fundamental de nuestra existencia. En esta y otras dimensiones.
Digamos que en todo lo creado existe un punto vulnerable, sensible y a la vez centro de gravedad del objeto fabricado. Por ejemplo, en el vidrio plano, el cristal, existe un punto débil que no podrá resistir ni el más leve golpe dado, sin evitar que se produzca la rotura, y en cambio puede que resista con toda facilidad el mismo golpe o más fuerte en otra parte de su espacio longitudinal.
Aunque en términos cuánticos debo decir que no es el golpe en sí el que rompe un objeto, sino la vibración que produce el propio impacto a nivel atómico.
Y en el ser humano también existen partes sumamente delicadas, digamos puntos vulnerables para ser más exactos, y es indiscutible que el lugar por excelencia es su columna vertebral. En ese punto reside toda su fuerza. Ahí se halla latente la savia virgen que va a procurarle, si el individuo se lo propone firmemente, la energía que precisa para salirse del atolladero mental en el que está atrapado.
Y no importa edad, sexo o estado, cada ser humano dispone de los mismos medios para su autorrealización. Lo que importa es que lo sepa y a la vez investigue acerca de lo que se dice. Que pregunte y será contestado. Y si no siente curiosidad por saberlo que siga como ahora, que viva como quiera o le apetezca, que para eso es libre.
El cuerpo humano está formado por un esqueleto, músculos y órganos, minerales en definitiva, y agua, envuelto todo ello de una especial energía dotada para que piense que en su columna vertebral tiene, metafóricamente hablando, la caña de pescar que le salve del hambre que soporta durante milenios. Oscurantismo que le viene dado por no investigar adecuadamente más allá de sus huesos, concretamente en su columna vertebral.
Figuradamente en nuestra columna vertebral, como si de un termómetro se tratara, se halla dormida nuestra Madre. La madre de todos nosotros. La que nos ha creado. Digamos creado en su Vientre Universal.
Es nuestra Madre Naturaleza, que reside en todos nosotros y cuyo centro de gravedad se halla situado en el interior de nuestra columna vertebral. Energía suprema que se encuentra dormida en nuestro coxis.
Energía subliminal que anida en nuestro coxis, y que permanece a la espera de ser despertada y que por supuesto no conoceremos si en nosotros existe el miedo, temblamos como un flan, y creemos que lo que os he contado es solo un cuento chino.
Tarde o temprano coincidiremos en algunos puntos y sin duda alguna os empezaréis a preguntar sobre la necesidad de ese despertar. Todo a su debido tiempo.
Amor.
Olión
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Tomado del Libro: