¡Hola! Te presentamos los últimos contenidos de Tseyor.
En la causa no hay dolor, hay pura objetividad, aunque tampoco hay pensamiento, sino tan solo acción.
La contemplación perfecta es aquella que obedece a una formula, a una norma, a un hacer como puede ser la autoobservación de instante en instante.
Y ahí está la clave: empezar a trabajar en un proceso de adivinación intuitiva para reconocernos verdaderamente en nuestro estado mental.
Si fuésemos todo, no podríamos decir, esto es una hoja, esto es un árbol, esto es el sol, esto es el mar… Si fuésemos Todo, no habríamos de decir, esto es…, sino esto es lo que Soy.
Y ahí, en este punto, hemos de reflexionar. Porque se ha comentado muchísimas veces: la energía nos va a ayudar siempre y cuando nosotros ayudemos a la energía.
Porque lo que interesa es precisamente la unión de las partes para beneficio de todas las partes, no de unas pocas partes. Por eso es importante el paraqué.
Porque todo choca ante una barrera que, a veces, únicamente produce el rebote sin apenas llegar a una consolidación de esa franja que nos llega de conocimiento.