
Universidad Tseyor de Granada (UTG). Granada (España)
CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES
Casa Tseyor Barcelona – Jornada de puertas abiertas en Molins de Rei
Núm. 1394, viernes 19 de junio 2026

1394. NECESITAMOS GENTE LIBRE
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Amigos, amigas, hermanos y hermanas de Tseyor, soy Shilcars de Agguniom.
Nuevamente con vosotros para intentar dilucidar exactamente nuestro propósito en estas puertas abiertas. Y cuando hablamos de puertas abiertas, es así.
Abrimos las puertas a todo aquel y aquella que con buena voluntad quiere oír nuestros comunicados y avanzar libremente por este mundo de transformación. Mundo ilusorio, elucubrante, muchas veces falso, pero que cumple fielmente su propósito, que es hacernos pensar.
Y en este hacernos pensar me incluyo yo también, porque en el fondo nos separa muy poca diferencia intelectual, si tenemos en cuenta que el conocimiento es infinito e inabarcable. Por lo que, lo que sabemos es tan poco, que existe mucha dificultad en poder discernir quién sabe más y quién menos.
Pero en realidad no se trata tanto del saber intelectual, sino de conocer en profundidad ese pensamiento conscienciativo. Y puede saber tanto o más un elemento que no conoce nada en absoluto de nuestra filosofía, o un elemento totalmente analfabeto, que otro que pueda saber muchísimo a un nivel intelectual. Porque precisamente el saber no puede ceñirse a un conocimiento intelectual, sino puramente conscienciativo.
Es más, en el universo no existe cerebro, por lo tanto, el saber no es para aprender a saber, sino para actuar.
Así, de esa forma, el universo actúa. Y es lo que se propone hacer con los elementos que actúan en este nivel tridimensional, que accionen, que funcionen, pero no por una norma establecida, sino por pura inspiración.
Y ahí, en este punto, podemos referenciarnos mediante el arte, por ejemplo. El arte, cuando se expresa intelectualmente -incluso la inteligencia artificial puede ser un gran artista- no tendrá otro mérito que un hermoso paisaje o una figura bellísima, pero en el fondo lo que nos interesa es la creatividad. Y este aspecto no lo puede hacer un pensamiento intelectual, por muy avanzado que esté, por mucho conocimiento de que disponga.
La creatividad nace de la interiorización, de la intuición y precisamente nace porque no nace de un intelecto.
Eso nos lleva a reafirmarnos en la realidad de nuestra presencia aquí y ahora. La realidad es que no precisamos de un cerebro para crear, porque precisamente para crear se necesita únicamente corazón, en el sentido de intuición, estado conscienciativo pleno.
Si actuásemos verdaderamente con la propia intuición y ese pensamiento intuitivo, la realidad sería otra, nuestro pensamiento, nuestra mente concretamente, se abriría a nuevos procesos imaginativos y creativos. Todo lo contrario de cuando estamos utilizando únicamente el intelecto para valorar situaciones, que precisamos un movimiento rutinario para funcionar.
En realidad, tendríamos que funcionar siempre mediante la propia intuición y esta nos señalaría exactamente la situación y el comportamiento verdadero con el que habríamos de movernos en este plano tridimensional.
Actuaríamos verdaderamente con amor, desaparecería el odio, el rencor, el querer, el poseer, porque lo tendríamos todo, porque cuando no se desea nada, se tiene todo.
Y este es el pensamiento que debe anidar en todos y cada uno de nosotros, porque en el fondo es la auténtica liberación. Estamos acostumbrados a depender siempre del de más arriba y este, del de más arriba que él y así sucesivamente, en una forma piramidal, puramente intelectual.
Y el de arriba de la pirámide, digamos es el que manda, el que ordena, el que instruye, el que organiza y controla de alguna forma el rebaño.
Pero en Tseyor creemos que el efecto pirámide ha de entenderse y comprenderse que es al revés, en Tseyor funcionamos mediante la pirámide al revés.
Empieza desde un punto casi insignificante, como lo ha sido el principio de Tseyor, un pequeño número de elementos, pocos elementos, mejor dicho, que ha ido ampliándose y creando una base, pero esa base siempre lo ha sido en forma de pirámide invertida.
Eso nos indica que arriba del todo no hay mando único, sino que el mando está en la base. Y la base al estar invertida representa que es de todos.
Cuando esto funciona así, la pirámide no tiene límite, el funcionamiento orgánico, el funcionamiento de las sociedades, si se quiere entender como sociedades armónicas, funciona o va a funcionar mediante la base de todos, no de unos cuantos, no de un grupo, no de un grupúsculo.
Porque no tendría sentido, nadie accedería a un conocimiento completo si únicamente dependiese de un solo elemento de la base.
Es por eso por lo que la unidad se establece cuando esa masa crítica, que conforma el conjunto de los seres afines a un pensamiento común, en este caso espiritual, se mueve en función de dicho pensamiento, aglutinando los diversos pareceres, las diferencias de opiniones y, claro está, con el enriquecimiento de todos y cada uno y cada una de sus integrantes.
Porque la gracia, el reconocimiento del verdadero funcionamiento de una sociedad, está en la riqueza de sus miembros, en las distintas apreciaciones, conocimientos, opiniones, pero eso sí, respetando la opinión general.
Con eso se crea un estado que es en definitiva el que marca la masa crítica. Y la masa crítica se entiende que está funcionando bajo un conocimiento que se aplica en función del rendimiento de todos, en conjunto.
Por eso la masa crítica avanza cuando todos avanzan. Y si el conjunto global no avanza, porque la masa crítica no llega aún a comprender exactamente el procedimiento al que de alguna forma está intentando acceder, la masa crítica se detiene, se retiene o se retrasa. Y en función de la comprensión de cada momento se va avanzando.
Pero, además, cuando avanza la masa crítica, lo hace contagiando a los afines y en los afines no hay diferencias, en los afines todos somos iguales.
En definitiva, amigos, amigas, estamos hablando de igualdad, estamos hablando de un conocimiento que realmente agrupa todos los pensamientos, pensamientos de todo tipo.
Pero pensamientos que verdaderamente no busquen la individualidad, el individualismo, el deseo, sino el anhelo de mejorar en expectativas y perspectivas, en busca de esa paz interior que proporciona el conocimiento. Un conocimiento que no se adquiere intelectualmente, sino que se obtiene por comprensión.
Y la comprensión ¿cómo la obtendremos? Por experiencia. Por lo que, en realidad, amigos, amigas, hermanos y hermanas, he de recordaros nuevamente que no os creáis nada de lo que os estamos diciendo, creed únicamente en lo que podáis experimentar.
Porque necesitamos gente libre, gente que sepa valorar exactamente lo que quiere hacer, lo que quiere saber y hacia dónde ir, que rechace el que se le lleve como rebaño, que sea libre para adoptar su conducta, sus acciones, que sea libre para amar, que no esté obligado ni temeroso de nada en absoluto.
Porque, si realmente ha comprendido que su estado aquí y ahora es de total independencia y libertad, no tiene por qué someterse a pensamientos que le dobleguen, que le obliguen, que le mantengan como en una especie de esclavitud.
Esclavitud que en estos tiempos se conforma mediante el pensamiento. La esclavitud de pensamiento hoy en día es el mayor efecto poco positivo que adorna las mentes humanas.
Las mentes humanas necesitan, como indicabais, extrapolarse, y el medio evita precisamente esa inquietud, evita que el individuo acepte verdaderamente la libertad de pensamiento y, con ello, extrapolar el mismo y conocer las estrellas, conocer el mundo que le rodea en profundidad, sus mundos paralelos, el conocimiento que se aloja en la propia micropartícula del pensamiento.
Pero que nadie le obligue a ello, sino que, por pura necesidad evolucionista, el individuo acceda a este proceso de trabajo interior y con bondad, con ilusión, con hermandad y mucha retroalimentación del conjunto puede lograrlo, lograr alcanzar las estrellas con su pensamiento, evidentemente en extrapolación.
Amados hermanos y hermanas os mando mi bendición.
Amor, Shilcars.
Los presentes
Gracias, Shilcars.