1406. Alcancemos nuestra iluminación para ofrecerla a los demás

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Universidad Tseyor de Granada (UTG). Granada (España)

CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES

Barcelona - Ágora del Junantal (Paltalk)

Núm. 1406, domingo 4 de octubre 2026

tseyor.org

En la reunión del Ágora del Junantal de hoy, los equipos de los Muulasterios y Casas Tseyor han presentado la síntesis del com. 1326 Un procedimiento mágico que ayuda a la transmutación, dado por Rasbek el 26 de mayo de 2025. Se ha realizado una retroalimentación sobre su contenido. A continuación, Rasbek nos ha dado el siguiente comunicado.

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1406. ALCANCEMOS NUESTRA ILUMINACIÓN

PARA OFRECERLA A LOS DEMÁS

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Colegas, soy Rasbek.

Cierto cuando se dice que “todo lo que se recibe es para dar”, pero aquí hay también una observación a tener muy en cuenta y además practicar.

Quien da es porque posiblemente tiene un mayor alumbramiento y ofrece su luz, su saber a otro que, en este caso, pues no tendrá el mismo nivel de conocimiento y, por lo tanto, le faltará esa porción de luz que se le ofrece. Así “todo lo que se recibe es para dar”, pero luego, cuando recibimos, también hemos de dar.

Es decir, no siempre el que da, por su estado tal vez de mayor iluminación, se va a quedar ahí, en ese juego del dar, dar, dar, por aquello de “como está recibiendo…” Pero el otro que recibe, a su vez también tiene la responsabilidad de dar, porque así se establece la debida retroalimentación.

Lo contrario es acostumbrarse solo a recibir y este es un serio peligro si lo que pretendemos, anhelamos al mismo tiempo, es despertar consciencia.

¿Cómo vamos a despertar consciencia si no nos esforzamos en entregar lo que recibimos, si nos acostumbramos, por ejemplo, a que siempre nos den los que saben más que nosotros, o al menos eso creemos, y nos hablen, nos expliquen y nos digan al mismo tiempo cómo hemos de actuar?

Ellos, suponemos, saben más. Así que nos quedamos tan tranquilos, seguimos sus instrucciones, sus sugerencias y ahí termina la cuestión.

En realidad, si ahí termina la cuestión, entonces no hablemos de retroalimentación, sino de conductismo, de rutina, de poco interés y un largo etcétera.

Hemos de saber aprovechar la situación y, cuando los demás nos explican y nos ofrecen su conocimiento, no termina ahí la cosa. Hemos de participar a los demás de dicho conocimiento recibido, para establecer la debida retroalimentación.

Y la debida retroalimentación ¿por qué es necesario llevarla a cabo? Porque ahí se establecen los contrastes, las soluciones, los pasos a seguir.

Si únicamente dejamos que quien sabe, o pretende hacernos creer que sabe, nos indique el camino y vamos siguiendo sus indicaciones o direccionamientos, pues dependerá de su objetividad en la orientación y en la sugerencia, que vayamos por buen camino.

Pero es que, a pesar de eso, a pesar de que quien nos muestra el camino a seguir sea un excelente director o dirigente, tanto como para prestarle toda la atención y confianza, tiene que existir en nosotros una particular necesidad de análisis y confrontar esa información y decidir, en todo caso entre todos, la dirección a tomar.

Y esto es así y lo ha de ser así siempre, porque si no, el más avispado puede llevarnos a un callejón sin salida. Y probablemente lo habrá hecho con toda la buena intención del mundo, pero ya sabemos que “el infierno está lleno de buenas intenciones”.

Así que, muy bien, oigamos lo que nos tengan que decir, aceptemos la información que nos llegue, las sugerencias, dejemos que la luz de los demás nos alumbre, pero no permitamos que se quede así siempre, sino que repercutamos, cual eco o espejo hacia los demás, esa propia luz que hemos generado, ampliado o tal vez mejorado con la información recibida de terceros.

Y lo habremos hecho adecuadamente, con la retroalimentación debida y así funcionar o funcionaremos, como funcionan de hecho las sociedades armónicas.

Cuando hablamos de alumbrar a los demás, se entiende perfectamente. Imaginemos estar en una habitación a oscuras y tenemos la suerte de que un compañero o compañera con una linterna nos alumbra y, gracias a esa luz, podemos orientarnos en la oscuridad.

Pero ahí no acaba la historia, nos apresuraremos, aparte de hallar el punto donde establecer nuestra ubicación, en buscar la manera de obtener nuestra propia linterna. O sea, no nos vamos a dejar alumbrar por los demás siempre, aunque a veces necesitemos de ese preciso instante.

Los demás no van a alumbrarnos siempre, nos alumbrarán en un momento determinado, pero ellos tienen que seguir su camino y nosotros el nuestro.

No hemos de dejar que la linterna del vecino nos guíe siempre, porque en realidad ahí vamos a generar un mal paso, un paso inadecuado. Porque vamos a seguir en paralelo los pasos del otro y no se trata de eso, se trata de llevar nuestra andadura con nuestra propia luz, con nuestro propio alumbramiento.

Es entonces cuando hemos de dar lo que hemos recibido. Sí, hemos recibido información, hemos recibido la luz de nuestro vecino, nos ha ayudado en un punto oscuro fruto de nuestro oscurantismo, pero en realidad ya es hora de que tengamos nuestra propia luz y nos alumbremos por nosotros mismos.

Y ofrezcamos nuestra luz a los demás, pero que los demás no se acostumbren tampoco. Aunque esto ya no es cuestión de uno mismo, sino que lo es de los demás, que a su vez entiendan que la luz que se les ofrece no es para siempre, sino que es para que tomen posicionamiento, se orienten, objetiven sus ideas y pensamientos y avancen a su vez por motu proprio, por sí mismos. Y si así lo hacen, podrán alumbrar perfectamente a los demás.

Con eso vengo a indicar que el alumbramiento es generado por uno mismo. Y el alumbrar a los demás es eso, alumbrar, pero al mismo tiempo dejar muy claro que ese alumbramiento no es perpetuo, es temporal, es justo para tomar una decisión, enfocar correctamente un camino erróneo, direccionar una situación vivencial y seguir el propio camino. Esto es el verdadero alumbramiento.

Aunque con ese alumbramiento no vamos a decir “ya está bien, ahí hemos llegado y a descansar”, sino que precisamente dicho alumbramiento nos va a servir para empezar la iluminación, la adecuada iluminación en nuestras vidas.

Y eso ¿por qué? Sencillamente porque de no hacerlo así, si no alcanzamos la debida iluminación, no alcanzaremos tampoco ningún nivel auténtico, perdurable y necesario para la toma de consciencia.

La toma de consciencia es una acción gradual, constante. Cuando se toma consciencia, se avanza, pero cuando se deja de tomar consciencia se retrocede y puede llegarse en un instante a perder toda la consciencia.

Es un estado constante, es una autoobservación de instante en instante, es la observación del vigía que ha de estar constantemente atento a las circunstancias y no perder el estado conscienciativo.

Y es porque el universo avanza, ese universo de manifestación. Universo de efectos, porque en realidad el universo no existe, existe ese figurado elemento o teatro en el que deambulamos y ahí sí, ahí se establece una acción que, si no se avanza, si se queda uno quieto, retrocede. Y puede llegar a retroceder totalmente.

Y retroceder totalmente es perder la consciencia y, cuando se pierde la consciencia y desaparece ese mundo de efectos, ese mundo de manifestación, uno no tiene consciencia y, si no tiene consciencia pues no es consciente. Y si no es consciente forma parte de la nada absoluta.

Y no se trata de eso, se trata de tomar consciencia, porque los tiempos nos llevan a esto, a despertar consciencia, porque una vez desaparecido ese estado ilusorio, con la llegada del rayo sincronizador, habremos de patrocinar unas acciones por nosotros mismos que nos permitan un avance puramente consciente y ello significa puramente creativo.

Pero si no somos conscientes de que hemos de llevar a cabo dicha acción, nos vamos a quedar en la nada más absoluta y no podremos direccionar nuestra vida y circunstancias, nuestras constantes vitales, nuestra vida espiritual también, por supuesto, en ningún plano de manifestación.

En realidad, no seremos capaces de lograrlo, porque habremos perdido la consciencia.

Así que animémonos en buscar la luz de nosotros mismos, porque alumbrarnos a nosotros mismos es adquirir consciencia: ser conscientes de nuestro estado para avanzar y no perder la consciencia.

Entonces, amigos, amigas, hermanos y hermanas, adelante, pero con consciencia.

Os mando mi bendición y el saludo de mis compañeros en la base y de la Junta de Sabios de Mazatlán.

Mis bendiciones.

Amor, Rasbek.

Sala

Gracias, hermano Rasbek, hermoso comunicado el que nos acabas de dar. Y un saludo también para los miembros de tu base en Mazatlán y del Consejo de Sabios.

Sala

Si no hay preguntas, pues le pediríamos al hermano Shilcars si tiene a bien de dar estos nombres simbólicos.

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Shilcars

Amigos, amigas, hermanos y hermanas de Tseyor, soy Shilcars de Agguniom.

Sala

Bienvenido, hermano Shilcars.

Shilcars

Adelante con los nombres simbólicos.

Sala

Gracias, bueno, de Secretaría han solicitado estos nombres simbólicos.

Claudia Elizabeth G. A.

SÉ PUNTUAL, NO TE RETRASES LA PM

Rosa L. P.

A VECES UNO PIENSA Y ACIERTA, PERO OTRAS NO LA PM

Hasta aquí estos dos nombres simbólicos que estaban pendientes y bienvenidos hermanos al club, como dice a veces nuestro hermano Shilcars.

Shilcars

Ahora es menester establecer la debida síntesis de dichos nombres. A ver cómo os portáis.

Mis bendiciones, amor Shilcars.

Sala

Amor para ti, hermano Shilcars, de todos nosotros.

Nos despedimos de todos y de todas deseando que seáis muy muy felices y muchas bendiciones para todos y para todas.

Puente

Abrazos.

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