
CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES
Periodo IV Edición 00
Núm. 271 Barcelona, 3-8-2009 Sala Armonía de Tseyor (Sistema Paltalk)
Hora 22:00 pm (hora española)

271. LA COCREACIÓN SANADORA:
UN PROCESO MUY DELICADO
.
“Aprovechad este mes,
estos días de amor, de hermanamiento.
El cosmos os ayuda a aprovechar su impulso.
Aprovechadlo para llevar a los confines
de vuestro espacio mental todo el conocimiento
que el Cristo Cósmico está vertiendo
sobre vuestras mentes.
Extrapoladlo, ahora es el momento.
Aprovechad esa conjunción
para mandar a los cuatro vientos
el mensaje de amor y de hermandad.
Que el Cristo Cósmico esté con todos nosotros.
Amigos hermanos, os mando mi bendición.
Amor Shilcars.”
o0o
Durante la reunión del equipo de Púlsar Sanador de Tseyor de la sala 1, hemos estado tratando el tema de alcanzar una mayor eficacia en el proceso de sanación, a la vista de las ceremonias de sanación que nos enseñó el propio Melcor. Él exploraba mentalmente el cuerpo de la persona tratada e incidía con su amor en cada uno de los órganos afectados.
Pensamos que quizás intentando enfocar nuestra atención en esta dirección, la de poder tratar a los pacientes de forma individual y siguiendo los pasos citados de Melcor, algún día logremos la necesaria consciencia para obtener la anhelada mejor prestación en la sanación. Si bien sabemos de nuestra capacidad, que es muy limitada y lo asumimos humildemente.
Sería algo parecido a lo que ya hacemos en Reiki en un tratamiento individual, donde efectivamente alcanzamos un mínimo grado de conciencia del estado del paciente. Todo sería en base a un intento de dirigir nuestra mente hacia este espacio abiótico en el que no tenemos acceso, con la esperanza de que algún día se abra esta puerta que nos impide el paso. Peor sería si ante la dificultad renunciamos a tal posibilidad y nos quedamos en el papel pasivo de meros canales.
Para esta posible mejora hay dos dificultades. La primera es nuestra limitación mental. La otra es la enorme cantidad de peticiones a atender simultáneamente, con lo que no es posible intentar ningún trabajo de exploración individual.
Una solución sería pedir a nuestra réplica genuina que generara a su vez tantas réplicas como sean necesarias para poder atender individualmente a todas las peticiones, realizando una exploración sobre cada peticionario y actuando sobre su cuerpo etérico equilibrando y compensando la energía. Aun siendo inconscientes de lo que hacen nuestras réplicas, el trabajo se haría paralelamente a lo que la presente réplica en la Sala 1 haría consigo misma. Una vez terminado el trabajo, las réplicas se disolverían.
Otra solución sería la de considerar que nuestra mente genuina sí puede hacer el trabajo, aunque asumiendo nuestra incapacidad para ser conscientes de ello. En este caso, nuestra atención podría centrarse en una certeza de que, en efecto, el trabajo se efectúa igualmente a pesar de nuestra inconsciencia.
En cierto modo, sería como un intento de adelantar unos pasos en el camino del encuentro de la futura mayoría de edad como canales de sanación que los Hermanos nos prometieron.
Así que, antes de dar por correcta esta idea, queríamos consultar con Melcor si esta es aceptable, y así lo ha hecho Sirio de las Torres en la sala Armonía de Tseyor, antes de comenzar la sesión de sanación. Melcor ha estado atento a la cuestión y nos ha dado la siguiente respuesta, que agradecemos con mucho amor.
o0o
Melcor
Hermanos y colaboradores de Púlsar Sanador de Tseyor, buenas tardes noches a todos. Desde mi corazón, desde el interior mismo de mi corazón, os mando todo mi amor para que os envuelva y nos una en un pensamiento común.
Este es el propósito: un pensamiento común. Esta es la realidad del trabajo a desarrollar tanto en Púlsar Sanador de Tseyor, como en las otras facetas que conforman el sello del propio grupo.
Todo son vasos comunicantes y, en cualquier momento, todos y cada uno de nosotros podemos actuar como sanadores, como organizadores, como coordinadores, como cocreadores. Este último aspecto es muy importante, cocrear.
Cocrear también es rehacer un organismo enfermo, con dificultades de inmunización.
Este es un proceso muy delicado, por eso siempre se ha venido tutelando por parte de los hermanos de la Confederación, expertos en ello. Siempre están presentes y vosotros aquí ayudáis, y mucho, facilitando la debida energía grupal para que el conjunto pueda sanar a los demás hermanos.
Una sanación que en primer lugar va dirigida al aspecto mental intentando, y muchas veces posibilitando, el equilibrio.
Todos sabéis que las enfermedades físicas lo son primero a nivel mental. Por eso, corrigiendo el origen podemos recuperar el equilibrio físico, tarde o temprano.
Ahora bien, la sanación física, tal y como propugnáis, tal y como anheláis, por el momento no es posible. Falta aún un largo trecho.
Especialmente falta la unidad. Falta el aprendizaje, la debida práctica. De momento, hermanos, no habéis propiciado esta unidad totalmente. Os falta ultimar proyectos. Necesitamos, todos, lugares energéticos apropiados para el aprendizaje. Estamos hablando de una alquimia de la sanación, un acceso hacia los mundos microscópicos.
Todo aquel que sana, sabe por experiencia propia que tiene que conocer exactamente lo que hace, cómo documentarse en un espacio microscópico. Necesita un mapa biológico adecuado para transmitir en el punto concreto la energía necesaria, energía que le llega del cosmos. Porque el buen sanador es, en primer lugar, un buen canalizador de dicha energía.
Todo eso aún no es posible aquí en Tseyor, hay dispersión, y este trabajo requiere de una unidad de criterios y hermandad fuera de toda duda. Creo que entendéis la cuestión.
El gran sanador penetra en el mundo microscópico del enfermo, y allí, dentro de ese espacio microscópico, navega buscando el origen de cualquier desequilibrio.
Esto también trae una gran responsabilidad por parte del sanador, porque se vincula muy directamente con el enfermo. Y si el sanador no sabe responder a dichas inquietudes, no localiza adecuadamente los puntos de sanación, infringe un grave riesgo, para él y para el propio enfermo.
Creo que la Confederación estará de acuerdo en lo que estoy manifestando y redoblará esfuerzos para que entre todos consigáis unificar criterios, que localicéis los puntos adecuados para tal menester, para esos talleres de sanación.
Allí se os dispondrá de todo lo necesario para que cada uno de vosotros aprenda lo menester para ser un auténtico sanador. Unos auténticos sanadores, que en potencia lo sois pero aún necesitáis la tutela de los hermanos del Púlsar.
Nada más, amigos, hermanos, Melcor os manda su bendición. Amor, Melcor.