363. Equilibrar el activo y el pasivo de tseyor

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CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES

Periodo IV Edición 00

Núm. 363 Sala de la Tríada de Tseyor (sistema Paltalk)

Barcelona 23-12-2010

tseyor.org

Durante la reunión de hoy hemos estado analizando el “debe” de la Tríada, lo que falta por hacer, por realizar, una vez que en la sesión anterior hicimos balance de las consecuciones. Nos dábamos cuenta de que hay muchas cosas pendientes, pero tal vez la lista de las realizadas superaba a estas. En ese momento decidió intervenir Melcor y nos dio el siguiente mensaje, verdaderamente clarificador y objetivo, aunque las cuestiones pendientes parecían de mayor envergadura y calado.

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363. EQUILIBRAR EL ACTIVO Y EL PASIVO DE TSEYOR

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Melcor

Hermanitos, colegas de la Tríada de Tseyor, buenas tardes noches. Soy Melcor.

Puestos a hacer balance e intentando aportar mi granito de arena a vuestra interesante conversación, me permito añadir pequeños matices para que todos juntos podamos tratarlos, debatirlos… Incluso que nos sirvan de análisis durante estos días tan especiales de recogimiento.

Puede que en muchos casos valoremos más las acciones hechas, llevadas a cabo, que las pendientes. Creo que ni una cosa ni otra. Debemos valorar siempre el hecho de ser y estar y, a través de esta situación, generar la suficiente energía o estado de ánimo o ilusión, para proyectarnos en nuevas facetas. Atraer hacia nosotros la posibilidad de llevar a cabo nuevas acciones.

Esta creo que es la cuestión a tener más en cuenta: lo hecho, hecho está. Estará mejor o podría haberse mejorado, en definitiva esto no importa demasiado. Sabemos todos que los errores cuentan para el aprendizaje, para la experiencia.

Así, creo que bajo este planteamiento que estoy intentando plasmar aquí, en vuestras mentes, algo debe quedar muy claro, y es que siempre habremos de tener presente lo que nos queda por hacer, más que lo que tenemos y habremos conseguido.

En esta óptica podríamos dar un ejemplo, poniendo los dos platos de la balanza para simular efectivamente un balance: un activo y un pasivo.

El plato de la balanza de la izquierda es nuestro activo, es todo lo que disponemos. Y el de la derecha, lo que nos queda pendiente de llevar a cabo, por tanto, es un pasivo exigible indudablemente.

Esos dos platos tienen que quedar completamente igualados. ¿De qué serviría tener el plato de la izquierda, nuestro activo, completamente volcado, sin su contrapartida, que es el pasivo?

¿De qué nos serviría, por ejemplo, tener un cuerpo físico en condiciones para trabajar en la trascendencia y no hacerlo? Habría, indudablemente, un desequilibrio.

Por lo tanto nuestro activo puede constar, y de hecho así es en primer lugar, de una existencia de valor incalculable, cual es la Tríada. Con sus Compromisarios, Viceconsejeros-Consejo de los doce y Muuls.

Y un stock también de literatura. Miles de folios que comprenden una biblioteca constantemente en crecimiento. Todo eso es de un valor indudable que puede generar por sí mismo, a través de la retroalimentación, una base realizable de objetivos tangibles. Y pueden llegar a serlo precisamente por el factor retroalimentario, por la hermandad, por el entusiasmo. Todo ello es un activo.

Y en nuestro pasivo, para equilibrar convenientemente esos dos platos de la balanza, tenemos pendiente, por un lado, pueblo Tseyor.

Tenemos pendiente el Curso holístico.

Tenemos acaso pendiente, y necesario, la edición en papel de los trabajos de la biblioteca.

Y tenemos pendiente también la organización no gubernamental aplicada en el futuro a la ayuda puramente humanitaria.

Esos platos, ahora, en estos momentos, están equilibrados, y siempre deberán estarlo. Así que habremos de ir haciendo trasvases del plato de la derecha, de ese pasivo que indudablemente irá disminuyendo1 a favor del activo. Transformándose este en más y más hermanos comprendidos en la Tríada.

Para llevar a cabo todo este proceso, para continuar con el equilibrio de los dos platillos, es necesario el desapego, como indicabais también.

Claro que el apego, evidentemente, es algo que está implícito en nuestro cuerpo físico desde el momento de nacer y estar presentes en este mundo tridimensional. Estamos apegados a este cuerpo, por lo tanto el apego es algo natural en nosotros.

Y más que de desapego podríamos indicar que habríamos de funcionar mediante la idea de la transmutación.

Mientras exista en nosotros un solo átomo, estaremos apegados. Esto no quiere decir que no vayamos funcionando, transmutando y elevando nuestra vibración. Lo cual sería un símil exacto o parecido al de los dos platos de la balanza en equilibrio. Siempre habremos de estar en equilibrio.

Por apego también podríamos poner de ejemplo el que podamos tener de Tseyor.

Todos, más o menos, hemos incorporado en nuestro pensamiento, en nuestras ideas, en lo más profundo de nuestro corazón, a Tseyor. Pregunto, también: ¿Es acaso un apego Tseyor para nosotros? Claro, es indudablemente un apego.

Y para desapegarnos de dicho apego de Tseyor, ¿qué hemos de hacer? –pregunto- ¿separarnos de Tseyor? ¡Así estaríamos desapegados de Tseyor!

Realmente dicha opción sería un lamentable error. No hemos de desapegarnos de Tseyor para activar el desapego en Tseyor. Como no podemos desapegarnos de nuestro cuerpo físico para efectuar el debido desapego.

Y ahí entra de nuevo el equilibrio. ¿Qué habremos de hacer en Tseyor para desapegarnos de Tseyor? Creo que la solución es muy clara, la transmutación.

¿Y como transmutaremos en Tseyor? A base de la comprensión, a base del hermanamiento, intentando mejorar y retroalimentar este proceso que nos une, que nos apega a Tseyor.

Como veis, si tratamos el desapego de esa forma, nunca reprimiremos un sentimiento, sino que lo ennobleceremos, lo transmutaremos. Y continuará formando parte de nuestro apego, como en realidad todo forma parte de este mundo tridimensional, el apego de todos nosotros.

Es evidente, pues, que no renunciaremos al apego cortando drásticamente una determinada relación, sino que si hemos conseguido comprender que el apego es vital para una relación espiritual y una acción determinada para la evolución de nuestro pensamiento, intentaremos transmutarlo. En este caso intentaremos mejorar la situación.

En Tseyor llega un punto en que él mismo, por su dinámica exige cada vez más implicación. El individuo, por su natural apego a la vida, está acostumbrado siempre a “nadar y a guardar la ropa”. Tseyor hay momentos en que obliga a nadar y perder de vista la ropa. Nadar con entusiasmo, con confianza. Y muchas veces esta acción cuesta.

Cuesta mucho digerir, llevar a cabo una determinada acción totalmente espontánea, con imaginación, con ilusión, y perder de vista nuestras pertenencias, nuestros apegos, en este caso nuestra seguridad.

Incluso nos da miedo perder el miedo. No olvidemos que el miedo es nuestro aliado, pero hay un momento en que debemos ser valientes, y dicho aliado saberlo equilibrar, con prudencia, con paciencia, con tiento, con ilusión, y sobre todo con imaginación.

En Tseyor también existe la posibilidad de cortar. Nuestro pensamiento, en este caso el ego, es muy inteligente, está constantemente en alerta, cualquier error o una mala interpretación puede llevar al individuo a cortar.

Incluso puede llevar a un grupo de individuos a crear su propio Tseyor, por no estar de acuerdo con la actuación general. Porque tal vez el ego les indica, por ejemplo, que ellos lo podrían hacer mejor, porque donde están actualmente, en el grupo Tseyor, hay muchos defectos, hay muchos problemas, hay gente que no sabe exactamente lo que quiere, hay desconfianza y un largo etcétera.

El ego, nuestro pensamiento, tiene mucha razón y a veces corta por lo sano. Y actúa por separado. Entiende que él es capaz de hacerlo mejor. Y se va de Tseyor, se monta un grupo por separado. Y aquí nada que objetar, todo el mundo es libre de hacerlo y de aplicarse la lección.

Pero la separación de Tseyor puede ser una pérdida de tiempo. Claro, no hemos solucionado el problema, no hemos generado la suficiente energía como para enriquecer al conjunto y transmutarlo.

Así, cuando estamos en un grupo de trabajo, y en este caso concreto nuestro grupo Tseyor, lo que podemos hacer cuando vemos defectos, vemos errores, vemos malas interpretaciones, es arremangarse, ponerse en acción y mejorarlo. Para eso tenemos ese activo, para mejorarlo a través de la retroalimentación de todos nuestros pensamientos. Y entonces, ¿qué hacemos, qué conseguimos con dicha acción? Mejorar al conjunto.

Si el grupo Tseyor fuese perfecto, si todo funcionase perfectamente, no habría pasivo, no habría nada exigible para nosotros, estaríamos en la Nada. Por tanto, no tendría sentido tener un activo de Tseyor, porque ya sería perfecto.

Entended la cuestión, amigos, hermanos, este es el trabajo que vamos a llevar a cabo durante el año 2011, un año de acción, un año de determinación, un año de reflexión profunda, un año de transmutación. Un año en el que vamos a trabajar a través de Kundalini. Un año de un gran compromiso espiritual. Un año en el que, sin duda, avanzaremos muy rápidamente. Porque ya es el momento, porque ya es la hora.

Descubrid en vosotros, descubrid en todo el grupo Tseyor, descubrid en su activo, como he indicado anteriormente, el gran caudal y capital humano, espiritual, que tenéis. Conjugadlo, trabajadlo, retroalimentadlo.

Aceptad los errores como un reto. Para eso aparecen los errores. Para eso también nosotros, a veces incluso, dejamos flancos por cubrir, que pueden generar confusión.

Y lo hacemos ex profeso porque no queremos gente que nos crea totalmente. Queremos hermanos que sepan aceptar el reto, valientes y activos. En un movimiento común, cual es el descubrimiento de cada uno de nosotros a través de la hermandad.

Y repito, valorad el activo de Tseyor, es todo lo que tenéis. Y valorad también el pasivo, todo lo que podéis alcanzar.

Y lo alcanzaréis unidos, sin fisuras, intentando entre todos corregir los defectos, que son muchos.

En todo este mundo de manifestación está el defecto, está el error, ex profeso también, porque es un mundo imperfecto.

Valorad todo eso y, profundamente analizado, descubriréis que tenéis una capacidad inmensa para crear. Este es un trabajo interesante.

Pero sobre todo valorad las ideas. Las ideas, cuando son puestas en la hermandad sin fisuras, en la unidad, tienen más fuerza que la espada, son indestructibles.

Y las ideas que genera ese activo y pasivo de Tseyor son para crear una disposición adecuada: el trampolín adecuado para lanzarse plenamente a las estrellas, nuestro hogar.

Si tenéis alguna pregunta, contestaré. Espero.

Predica Corazón Pm

Hermano Melcor, buenas tardes y muchas gracias por tu hermoso mensaje. Tengo una pregunta, yo tengo la fortuna de poder participar en un grupo de mujeres que trabajan en una zona rural, en Melipilla-Chile, y me han invitado a ser partícipe de este grupo.

Ya empecé con ellas, haciendo meditaciones guiadas. Y veo que hay un tremendo potencial ahí. Y de a poco he empezado también a hablarles lo que he aprendido acá, en Tseyor, en el grupo. Y quisiera saber si ellos, aunque no sean estas mujeres, que realmente son mujeres muy humildes, que tienen muchos problemas, de depresión, mujeres que son golpeadas también, con maltrato psicológico, y veo un potencial para poder entregar lo poco que he aprendido, porque me falta mucho todavía para aprender.

Y quisiera saber si alguna de las herramientas con las que nosotros trabajamos en Tseyor, como la piedra, el agua energetizada, esas las he podido y las quiero regalar. Pero además trabajar, por ejemplo, con la esfera, con el Testo, y con algunas otras herramientas. Mientras nos vamos introduciendo en Tseyor, de a poco, a medida que se vayan dando las cosas, con calma.

Y eso quisiera saber, por ejemplo, empezar a leerles fragmentos de los cursos, porque eso también ayuda mucho. Quisiera hermano si puedes cooperar en eso, muchas gracias. Y mucho agradecimiento a los hermanos del cosmos. Feliz Navidad para todos ellos también. Muchas gracias.

Melcor

Has sintetizado en pocas palabras lo que a Melcor le ha costado un poco más describir. Adelante, hermana.

Melcor

Hermanitos, me despido de vosotros, pero no para siempre. Volveré, os amenazo con mi vuelta, indudablemente.

Que esos días os sirvan de reflexión, que la Navidad sea un hecho día a día en vosotros, que cada día, cuando despertéis, descubráis un amable camino de convivencia. Con ilusión. Cada día ha de ser un nuevo día, una renovación. Con nuevo ímpetu. Somos hermanos y esa creo que es mi obligación, el decíroslo.

Amor, Melcor.

Resumen Comunicado 363. Equilibrad el activo y el pasivo de Tseyor

(23 de diciembre 2010)

Melcor no dice que siempre habremos de tener presente los que nos queda por hacer, más que lo que tenemos o hemos conseguido. Podemos poner el ejemplo del activo y el pasivo de Tseyor puestos en una balanza. El plato de la izquierda es nuestro activo, es todo lo que disponemos y el de la derecha los que nos queda pendiente de llevar a cabo, por lo tanto es un pasivo exigible. Esos dos platos tienen que quedar igualados porque si no, habría indudablemente un desequilibrio.

Por lo tanto nuestro activo puede constar de una existencia de valor incalculable, cual es la TRIADA, un inventario de literatura constantemente en crecimiento. Todo eso de un valor indudable que puede generar por sí mismo, a través de la retroalimentación, una base realizable de objetivos tangibles. Y puede llegar a serlo precisamente por el factor retro alimentario, por la hermandad, por el entusiasmo, y todo ello es un activo.

Y en nuestro pasivo, para equilibrar esos dos platos tenemos pendiente:

Pueblo Tseyor

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El Curso Holístico.

La edición en papel de los trabajos de la biblioteca.

La creación de la ONG, aplicada a la ayuda puramente humanitaria.

Esos platos en estos momentos están equilibrados y siempre deberán estarlo. Para llevar a cabo este proceso es necesario el desapego, pero el desapego bien entendido. El apego es algo que está implícito en nuestro cuerpo físico es algo natural en nosotros desde que nacemos. Por lo tanto, más que el desapego, habríamos de funcionar mediante la idea de la transmutación.

Mientras exista en nosotros un solo átomo, estaremos apegados. Esto no quiere decir que no vallamos funcionando, transmutando y elevando nuestras vibraciones. Lo cual sería un símil parecido al de los platos de la balanza en equilibrio. Siempre habremos de estar en equilibrio.

Podemos decir que para nosotros Tseyor también es un apego ¿Qué hemos de hacer? ¿Separarnos de Tseyor? Claro que no, sólo aplicar la transmutación. ¿y cómo transmutaremos a Tseyor? A base de la comprensión, el hermanamiento, intentando mejor y retroalimentar este proceso que nos une y que nos apega a Tseyor.

Como se ve, si tratamos el desapego en esa forma, nunca reprimiremos un sentimiento, sino que lo ennobleceremos. Y continuará formando parte de nuestro apego como en realidad todo forma parte de este mundo tridimensional, el apego de todos nosotros.

Es evidente pues, que no renunciaremos al apego cortando drásticamente una relación, sino que si hemos conseguido comprender que el apego es vital para una relación espiritual y una acción determinada para la evolución de nuestro pensamiento que intentaremos transmutarlo, o sea, intentaremos mejorar la situación.

En Tseyor llega un punto en que él mismo, por su dinámica, exige cada vez más implicación. Cuesta mucho digerir, llevar a cabo una determinada acción, totalmente espontanea, con imaginación, con ilusión, sin perder de vista nuestras pertenencias, nuestros apegos, en este caso nuestra seguridad. Incluso nos da miedo perder el miedo. No olvidemos que el miedo es nuestro aliado, pero hay un momento en que debemos ser valientes, y a este aliado saberlo equilibrar con prudencia, con paciencia, con tiento, e ilusión, y sobre todo con imaginación.

En Tseyor también existe la posibilidad de cortar nuestro pensamiento, en este caso el ego es muy inteligente y por cualquier error o mala interpretación puede llevar al individuo a cortar y hasta llevar a un grupo de individuos a crear su propio Tseyor, por no estar de acuerdo con la actuación general, porque creen ellos lo podrían hacer mejor, porque hay muchos defectos, muchos problemas, hay gente que no sabe exactamente lo que quiere, hay desconfianza y un largo etcétera. Y hasta aquí nada que objetar, todo el mundo es libre de hacerlo y de aplicarse la lección.

Pero la separación de Tseyor puede ser una pérdida de tiempo. Claro, no hemos solucionado el problema, no hemos generado la suficiente energía como para enriquecer al conjunto y transmutarlo, cuando lo correcto es arremangarse, ponerse en acción y mejorarlo. Si Tseyor fuera perfecto no habría pasivo, estaríamos en la nada.

Y es el trabajo que vamos a llevar a cabo en el 2011, un año de acción, de de determinación, de reflexión profunda, de transmutación.

Un año en que vamos a trabajar a través del Kundalini y de un gran compromiso espiritual en el avanzaremos rápidamente. Porque ya es el momento, ya es la hora.

“Descubrid en vosotros y en todo el grupo Tseyor el gran caudal y capital humano y espiritual que tenéis. Conjugadlo, trabajadlo, retroalimentadlo. Aceptad los errores como un reto, valientes y activos. En un movimiento común, cual es, el descubrimiento de cada uno de nosotros a través de la hermandad. En todo este mundo de manifestación está el error, exprofeso también porque es un mundo imperfecto. Valorad el activo y el pasivo de Tseyor y profundamente analizadlo, descubriréis que tenéis una capacidad inmensa para crear. Pero sobretodo valorad las ideas que cuando son puestas en la hermandad, sin fisuras, en la unidad, tienen más fuerza que la espada, son indestructibles”.

Comunicado 363 –Equilibrar el Activo y el Pasivo

Aportes Sala - 6 de enero del 2011

En esta metáfora del activo y el pasivo entra en la lógica del balance de una empresa, pero aquí se aplica en un sentido más simbólico. Tenemos en el activo (lo que hay) la hermandad, la triada y los documentos de tseyor, la biblioteca. En el pasivo (lo que falta por hacer) el Pueblo Tseyor, la edición en papel los libros y la ONU (organización no gubernamental con fines humanitarios). Estos dos platos de la balanza están equilibrados, tres elementos en el activo y tres elementos en el pasivo.

Por lo tanto la suma es igual a cero.

La visión del apego que nos da Melcor

es que, es algo natural en esta instancia, en esta tercera dimensión. Si tuviéramos cero apegos no estaríamos en esta tercera dimensión, no tendríamos nada que nos anclara aquí. Por lo tanto juega un papel muy importante, el apego es inconveniente cuando todo se mueve en nosotros a partir de ese mecanismo, es inconveniente cuando en nosotros no está en marcha el proceso de desapego, de comprensión. Debemos ponernos en situación de despegarnos de una forma equilibrada y progresiva.

Melcor nos dice que Tseyor es un apego, cuando pensábamos que Tseyor era un mecanismo del desapego. Y como nos desapegamos de Tseyor? El mecanismo de trasmutación es el mismo. No nos desapegamos de Tseyor abandonando el grupo, cortando la rama del castaño. Nos desapegamos trasmutando quizás la dependencia, carencia, cierta inclinación que haya en ver todos los sucesos que tenga Tseyor.

Melcor, lo que nos dice es que somos imperfectos porque estamos en esta tercera dimensión, que no tenemos que cortar ni abandonar nada, sino, trasmutar y mejorar, trasmutar y mejorar y sobre todo no engancharse con nada.

Melcor nos habla que evidentemente en los grupos no hay perfección y que lo importante es reconocer los defectos y no esconderlos. Nos habla que los mecanismos del ego, (no me merezco estar en un grupo como este, mejor hago mi propio grupo y evito los más lentos, los mas dormidos, etc.) son falsas soluciones, porque con ella reconocemos implícitamente nuestra falta de capacidad para mejorar el grupo en aquellos defectos que hemos advertido. Debemos ponernos manos a la obra a mejorarlos y con nuestra energía contribuimos a trasmutar.

Les quiero compartir una experiencia que viví en estos días que tiene que ver con el desapego. Un hermano de sangre partió, fue muy doloroso para toda la familia, especial para mi madre (Canal de Luz), pues fue el segundo hijo que parte. Yo sentí que estoy cubierta con este gran manto protector de los HHM y el gran equilibrio que hubo en mi en estos momentos de gran dolor, pero que a su vez con todo este andar y conocimientos que he adquirido, simplemente sin jugar con mi mente, sin estar pensando, solamente fluyendo con lo que estaba sucediendo, sin duda a ese no apego a quedarme sola, pensando en ese hermano querido que se iba, puede ayudar a mis hermanos y madre. Sin duda diría que día a día vamos haciendo un trabajo, vamos trasmutando estos apegos y sentimientos que sobrepasan la emoción.


1 En la medida en que vamos cumpliendo objetivos, el plato de la derecha disminuye, y se crea un cierto desequilibrio. Que habremos de contrarrestar mediante la incorporación en el pasivo de nuevos o más amplios objetivos.

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