449. De dispersores y falsos profetas

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CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES NÚM. 85/2012

Periodo VI Edición 00

Núm. 449 Barcelona. Reunión de la Tríada de Tseyor (sistema Paltalk)

12 abril 2012

tseyor.org

Al principio de la reunión, y dentro de los temas del orden del día, se informó que nadie se había ofrecido a formar parte del equipo de seguimiento del proyecto Muulasterio Tseyor en Teruel-España.

Posteriormente hemos estado leyendo una pregunta que se hizo a Shilcars en el comunicado 260, sobre “el hombre del megáfono”, y la respuesta que dio sobre los falsos profetas.

En el debate posterior se centró la cuestión sobre los dispersores y su influencia en el grupo Tseyor. Más adelante Melcor intervino para darnos el siguiente comunicado.

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449. DE DISPERSORES Y FALSOS PROFETAS

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Melcor

¿Qué tal colegas de mi Tríada favorita? ¿Cómo estáis? Filosofando, ¿verdad? Buenas tardes noches, soy Melcor.

Sí, ¡qué fácil es todo!, cuando sentados cómodamente en una butaca podemos emplearnos en un rico y exquisito vocabulario, lleno de especulaciones, de buenas intenciones, también.

Sin embargo, no es tan fácil relativizar, no es tan fácil no identificarse con los profetas.

Incluso los falsos profetas pueden mostrarnos una gran sabiduría: la nuestra, por supuesto, la que anida en nuestro interior mental o psicológico.

Vamos a incidir nuevamente en el aspecto de los dispersores. En realidad tampoco existen los dispersores, sino cada uno de nosotros cuando a través del eco o del reflejo de nuestros espejos nos dispersamos.

Todo esto incluye un proceso de autoobservación, muy profundo. Y además una tónica de vida que nos permita el equilibrio, ser nosotros mismos en todo instante, en cada momento. Y esto, amigos, hermanos, es un posicionamiento psicológico que no se alcanza aquí en la 3D, sino que proviene directamente de la adimensionalidad.

Cuando estamos equilibrados, cuando nuestro razonamiento es objetivo, no es producto de las energías electromagnéticas, ni de nuestra parte adeneística o cromosómica y, ni mucho menos, de la herencia genética.

Cuando estamos conscientes, en todo momento e instante, es porque bebemos directamente de las fuentes de la adimensionalidad, estamos en un equilibrio perfecto. Y dicho equilibrio, como en otras ocasiones se ha hablado, es como el fiel de la balanza que equilibra los dos platillos.

Supongamos que volamos en avión y este pierde el control y se precipita hacia el suelo. En este momento puedo preguntar: ¿vamos a relativizar? ¡Es un hecho que vamos a estrellarnos! Y aquí únicamente queda este momento crítico en el que la espera de segundos puede ser una eternidad. Ahí no podemos relativizar. Porque relativizar en este momento sería un acto puramente racional, intelectual.

Aquí, en todo caso, habremos de aceptar nuestra ceguera, nuestra poca visión, nuestra poca atención en la autoobservación de instante en instante, y remitirnos al momento en que hemos tomado pasaje en el avión. De haber estado despiertos, no hubiésemos cogido dicho vuelo y habríamos esperado otro.

Por tanto, este efecto o circunstancia que se produce, es producto precisamente de una causa, de la causalidad que produce lógicamente dicho efecto. Y por tanto habremos de convenir que reducir sus efectos, incluso superar sus obstáculos ha de ser muy difícil, porque este es el sino de la causa. Y ello debido a que no estamos en la adimensionalidad, es decir, no estamos en el equilibrio de nuestro cuerpo y mente. Y así en todos los aspectos de nuestra vida.

Claro, vamos a relativizar, vamos a oír a los profetas. Tanto a los auténticos como a los falsos. Pero de nosotros dependerá que sepamos maniobrar nuestra nave mental. Porque si así no lo hacemos, incluso el profeta auténtico puede derrumbarnos, puede llevarnos a un callejón sin salida, puede aprisionarnos… (se corta la comunicación).

Así, amigos, hermanos de la Tríada de Tseyor, relativizar no es tan sencillo cuando lo aplicamos desde la subjetividad de un pensamiento 3D, como tampoco es sugerente la idea de rechazar a cualquier profeta de este mundo, por el solo hecho de que no vibra en nuestra supuesta onda mental, que por supuesto será la adecuada para nosotros.

Evidentemente existe un factor importante y es aprender a observar y a formular nuestros propios criterios, puesto que como he dicho antes, aquí en el planeta Tierra existen muchos profetas, cada día más, es lo que más abunda. Y recordad que Shilcars ya años atrás os había informado de dicho aspecto, que en estos tiempos finales se iba a producir una lluvia de profetas.

Evidentemente, también, ello se produce por la angustia, por el desespero, por la ignorancia, por la soberbia… por muchos otros factores egoicos. Y nosotros hemos de saber exactamente cómo enfocar dichos mensajes, pasarlos por el cedazo de nuestra mente y aprovechar lo bueno que puedan tener, que seguro habrá de todo un poco.

Castaño

Buenas tardes a todos, saludos Melcor, estamos muy contentos de que nos acompañes con la voz, hoy también. Y todo esto nos lleva a pensar que tal vez todo lo que nos rodea, las circunstancias, son ocasiones para autoobservarnos en nuestras propias reacciones, a veces adversas o de incomprensión, y muchas veces lo son así, efectivamente. La entropía que juega a nuestro alrededor un juego continuo, en todos los sentidos, la misma que nosotros nos procuramos, pues también puede ser un factor que nos ayude a encontrarnos o a dispersarnos. La pregunta es esa, la dispersión es un factor que opera dentro y fuera de nosotros, pero ¿de qué manera podríamos despejar la nube de la dispersión? De esa dispersión que no sabemos si está dentro o está fuera, o dónde está. Gracias.

Melcor

Con toda seguridad la dispersión no estará afuera, estará dentro de nosotros mismos. En función de nuestro grado vibracional. Que no es un grado de inteligencia, sino más bien de intuición, que no se necesitan grandes tratados filosóficos y científicos, sino tan solo humildad.

El profeta es en esencia un dispersor, claro que sí. Y el auténtico profeta es un dispersor revolucionario, y el falso profeta es un dispersor oscurantista.

Los dos son dispersores, porque de alguna forma intentan remover los cimientos de nuestra consciencia. Unos persiguiendo el sentirse acompañados de su propia soledad, buscando acólitos, buscando fieles. Y otros, buscando únicamente dar, sin esperar nada a cambio.

Sin duda alguna los dos son dispersores y los dos pueden ayudarnos muchísimo. Ahora bien, ¿vamos a creer todo lo que nos digan unos y otros o vamos a comprobarlo y a experimentarlo primero?

Si realmente trabajamos la intuición, por medio de la autoobservación de instante en instante –repito, porque este aspecto es muy importante y más en estos tiempos presentes y de cara a este futuro organizador de las sociedades armónicas- habremos de prevalecer en un estado despierto. Por cuanto únicamente será posible el criterio de nuestro propio pensamiento objetivo, que hará funcionar nuestra rueda evolutiva.

Por tanto, la dispersión bienvenida sea pero saquémosle provecho porque es energía. Aunque seamos prudentes, no vayamos a creérnoslo todo, sino profundizando, no ya racionalmente, sino a través de la intuición, a través de este pensamiento intuitivo, a través del equilibrio completo de nuestro cuerpo y mente.

Y no vayamos muy lejos para reconocer los posibles profetas, ahí mismo os está hablando uno. Melcor, por ejemplo, es un profeta y es un dispersor, aunque sí puedo deciros que os ama muchísimo. Y por eso mismo está diciendo lo que está diciendo. Y repito otra vez las palabras de mi maestro Shilcars: “no me creáis, creed en vosotros mismos”.

Y ya digo, aquí en Tseyor mismo tenemos muchos más profetas, claro que sí. Están los dispersores también, porque como digo todos somos dispersores.

Cuando se lleva a cabo un proyecto que nace desde lo más profundo del corazón de nuestros hermanos, y existen los típicos profetas dispersores y dispersoras, que intentan invalidar cualquier crecimiento de esa pequeña semilla que pueda representar el florecimiento de un determinado proyecto, a esos dispersores y dispersoras no podemos culparlos, no podemos enjuiciarlos, están en su derecho, están en su propio criterio, aunque tal vez subjetivo, pero es su derecho el expresarlo.

Y ahí entra de lleno nuestra capacidad de equilibrio, de ternura, de sentimiento amoroso y de hermandad. Y cada uno de nosotros tendrá que ser juez y parte y decidir, por él mismo o por ella misma, qué hacer en tal o cual determinado proyecto que se ponga en marcha o intente ponerse en marcha. Pero sugiero que no sea por haber creído a pies juntillas la opinión de cualquier profeta dispersor. Incluso de lo que os pueda decir mi persona.

Ilusionista Blanco Pm

Sabes Melcor, yo a veces aquí con los Muul me siento un poco como ese profeta con el megáfono, Pigmalión algo al respecto: mercantilista, publicista. Por poner un ejemplo: aquella consulta de aquella palabreja lineamientos, cambiarla. La verdad es que muchas veces siento aquello de "tirarnos los unos a otros la bolita", Tríada, Consejo, Emcodt etc.

Otro ejemplo: mis amigos restantes, su nombre simbólico, que propusiste que la Tríada decidiera, sin embargo algo pasa en el Consejo. Entonces me estaba pregunta ahorita ¿será que no escuchar a estos profetas, no solamente yo, sea motivo del porqué de cierto retraso o una burocracia paralizante, verdad?, yo noto que algo va mal por ahí.

Melcor

Querido dispersor profeta, además de colega, vamos a centrarnos en otro tema.

Coordinador Pm

Me preguntaba Melcor, sobre el tema que has dicho de los proyectos y de cómo colaboramos entre nosotros, incluso del trabajo sobre el nombre simbólico, no tenemos que darnos cuenta de que no servimos para todo, sino que tenemos una tarea muy concreta, y actualmente tocamos la que no nos toca, en general, nos apuntamos a cualquier bombardeo, a cualquier cosa, no centrándonos en lo que hemos venido a hacer aquí. Creo que quizá es muy concreto y no son muchas cosas. Y aquí queremos salvar todo y salvarnos. Y hacer todo y no trabajamos lo que yo he venido a hacer aquí. Adelante, esa es la pregunta.

Melcor

Enhorabuena por saber lo que has venido a hacer aquí, yo llevo unos cuantos años en tertulias parecidas, y digo unos cuantos años, y aun no lo sé. Pero bueno, bienvenida sea la visión objetiva o subjetiva de cada uno. Allá cada cual.

De todos modos sí que es conveniente, cuando estamos en Tseyor, no esperar nada; además de conveniente, inteligente, además de conveniente e inteligente, sabio, además de todo ello, paciente. Además de lo que todo ello significa de humilde.

Y con plena humildad, que la humildad lo engloba todo, aún con cualquier adjetivo que le podamos poner, con ella misma avanzaremos.

Y no nos sentiremos defraudados si recibimos o no respuesta. Si el proyecto colma nuestras inquietudes o no, nos sentiremos tranquilos y en paz con nosotros mismos, si el proyecto alcanza una mayoría en acuerdo, para llevarlo a cabo. Esto es lo que importa.

Todos y cada uno de nosotros somos necesarios en este puzle holográfico cuántico de Tseyor, pero ninguno es imprescindible. Fijaros cuando en alguna ocasión algún hermano o hermana, por múltiples motivos, de dedicación, de salud, familiares…, deja el desempeño de su trabajo colaborando en cualquier tarea propia de Tseyor y al instante se cubre por otro hermano o hermana. Y no hay un escalafón, no existe un organigrama, sino que nace de la pura espontaneidad.

Y además es importante saber que cualquier trabajo que llevemos a cabo, lo habremos de hacer con ilusión, con entusiasmo, sin esperar nada a cambio. Porque si esperamos algo tarde o temprano nos defrauda el sistema, el medio, y este nos expulsa. Es decir, nos autoexpulsamos.

Amigos, hermanos, os mando un fuerte abrazo. Amor, Melcor.

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