
Universidad Tseyor de Granada (UTG) Granada (España)
CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES
Barcelona, sala del Ágora del Junantal (Paltalk)
Núm. 819, 22 de enero 2017
En la reunión de hoy, hemos estado tratando de la creación del equipo SAR (Semillas de Alto Rendimiento). Al final de la sesión pidió la palabra Noiwanak y nos dio el siguiente comunicado.

819. SOLEDAD EN RETROALIMENTACIÓN
Noiwanak
Amados, soy Noiwanak.
Soledad…
Cuando hablamos de soledad, nos imaginamos a un ser humano solo, tal vez en una isla desierta sin poder relacionarse con nadie. Esta puede ser también una soledad. Pero hay muchos tipos de soledad.
Nacemos con el vínculo del cordón umbilical unido a nuestra madre, y vemos la luz. Y enseguida caras sonrientes, padres y familiares atendiéndonos.
Vamos a la escuela y nos rodeamos de amigos y amigas, y nos relacionamos.
Así vamos pasando los días, los meses y los años; siempre rodeados de gente.
Y nos sumergimos en la ilusión de que no estamos solos y, por tanto, la soledad no existe para nosotros. Sin embargo, reflexionemos sobre ello porque verdaderamente no queremos reconocer en nosotros la soledad, y nos evadimos creyendo que estamos unidos con nuestros semejantes.
Buscamos la compañía de los demás y, claro está, también de nuestros propios afines.
Cuando nuestro objetivo no es la búsqueda de la espiritualidad, nos asociamos con gentes para evadirnos de la triste soledad, y nos creemos firmemente que estamos unidos por dichos afines.
Así vamos pasando el tiempo, creyendo que no vivimos en soledad. Pero en realidad sí lo estamos muchos de nosotros. Y podemos llegar a la conclusión de que, para no sentirse solo, necesita uno estar acompañado. Incluso en multitud, de muchos amigos, de gentes que hablan como nosotros, están en nuestra misma órbita, con los mismos intereses, pasajeros o temporales, por cierto. Y así nos va.
Mas cuando llega la realidad, cuando por circunstancias de la vida nos hallamos ante nuestra propia verdad, muchos de nosotros nos damos cuenta que estamos solos.
Y entonces dicha realidad entra en nosotros y puede producirnos bastantes quebraderos de cabeza, malestar y decepción. No por muchos amigos y conocidos, por muchos grupos a los que pertenezcamos, en cualquier esfera social, estaremos menos solos.
Así que habremos de reflexionar profundamente y averiguar cuándo uno está verdaderamente solo, y por tanto en soledad, y cuándo ese mismo individuo, nosotros mismos, estamos solos, pero no en soledad.
Verdaderamente estaremos en soledad, cuando precisamente no nos retroalimentemos.
Si así nos sucede, si no nos retroalimentamos -y me estoy refiriendo siempre al aspecto espiritual- estaremos completamente en soledad aun cuando estemos completamente rodeados de amigos y conocidos, seamos una gran familia.
Y realmente estaremos solos, pero no en soledad, cuando en medio de nuestros afines, sean los que sean, estemos retroalimentándonos.
Así, la soledad la describiremos como un elemento esencial en nuestra vida. A pesar de que sabemos todos que venimos solos y efectuamos el tránsito solos -por lo tanto la esencia nuestra es de elementos únicos, en soledad, como una especie de soles que brillan con todo su fulgor y al final se apagan, y están completamente solos-, la única diferencia entre esta soledad y el estar acompañados estriba en la retroalimentación.
Por eso habremos de brillar, habremos de dar alumbramiento a los demás. Evidentemente solos. Pero no estaremos en esa soledad auténtica, sino que estaremos fluyendo, y por lo tanto retroalimentando al conjunto, pero solos.
Así, amigos, amigas, reflexionemos verdaderamente con nosotros mismos y averigüemos qué clase de soledad tenemos. Porque si es una soledad en retroalimentación, querrá decir que estamos cumpliendo con nuestro fin u objetivo, estamos retroalimentando al conjunto, que esto es lo que interesa, pero el crecimiento lo haremos individualmente.
Y si realmente estamos en soledad, no hará falta reflexionar mucho, tal vez autoobservarnos suficientemente para ver qué clase de elementos nos están indicando erróneamente que estamos acompañados, que no estamos solos, que no estamos en soledad, pero en el fondo de nuestro corazón sentimos que estamos solos.
Aquí, en este punto, entra la verdadera autoobservación. Y también el darnos cuenta que el trabajo lo hemos de hacer solos. Pero hemos de saber irradiar, transmitir a los demás la ilusión, el entusiasmo, retroalimentando al conjunto, pero sin identificaciones.
No nos vamos a juntar con los demás para evitar la soledad. Vamos a vivir y a convivir con los demás hermanadamente, transmitiéndonos nuestro saber, nuestro conocer, nuestras impresiones, nuestra espiritualidad, en definitiva. Pero solos, sabiendo y reconociendo que no podemos fundirnos con los demás, sino ir codo con codo, abrazados, hacia un mismo objetivo, pero verdaderamente solos, como corresponde.
Así, esta es una forma también de dar, y aquí habréis de preguntaros, todos y cada uno de vosotros ¿qué dais?
¿Y tú, qué das? Porque si la compañía que precisas es para amagar tu propia soledad, confundirte en este proceso de andar por ese Sexto camino, creyendo que unido a tus vecinos, fundido en el pensamiento de tus vecinos, identificado con el proceder de tus vecinos, amigos y amigas, es la solución, vamos errados, precisamente.
Estudiemos el caso uno por uno y averigüemos realmente si estamos dando, porque este tipo de unión para soslayar la auténtica soledad que vive el individuo, esta no es la solución.
Amados hermanos, mis bendiciones.
Amor, Noiwanak.
Cosmos
Escrito de Cosmos, desde Israel, mandado con anterioridad a Liceo Pm con el encargo de que procediera a leerlo.
Amada hermana Noiwanak:
Anhelaba participar del taller, aunque creo no tener mucho que aportar. Ya sabes que hace más de 3 años, comencé a experimentar un camino de soledad, poca comunicación (por el idioma) y enfermedad, limitándome a nivel 3d cada día más. En este momento creo que lo que irradia mi ser es impotencia, ira por momentos, desconcierto y ha caído toda mi estructura, roles, personalidad, Etc. ya no sé quién soy, ni cuáles son mis habilidades, ni me siento útil… nada. Vivo el día a día dando el amor que me fluye por todo mi ser a mi hija, nieto, a mi marido y a los perritos y gatos que se acercan curiosamente a mi puerta, pensé que era por comida, pero quieren mimos y, por supuesto, abundo en ello, me encanta. Hasta he perdido el miedo a los gatitos, que me acompañó toda mi vida. Sé que estoy en un profundo cambio y me cuesta mucho sentarme a extrapolar o hacer algún ejercicio, lo hago más observando el desierto o los animalitos.
No tengo más que aportar excepto darles las gracias por vuestro amor y paciencia.
Bendiciones. Cosmos
Noiwanak
Ese es el punto importante de inflexión, este en el estás ahora, amada Cosmos. Y qué mejor que darse cuenta de la gran soledad de uno mismo, cuando verdaderamente se está a tiempo de evadirla, de forma trascendental.
Te sientes sola, y eso es bueno, porque precisamente ahora que te das cuenta de ello, es cuando puedes empezar a retroalimentar al conjunto y unirte a él, codo con codo, y atravesar esa fina línea del sexto camino hacia el séptimo.
Castaño
También resultan algo sincrónicas las referencias que ha hecho nuestra querida hermana con unas notas que yo tenía preparadas, porque son fruto de una experiencia.
En estado de meditación y realizando el taller del Fractal hacia el infinito, cuando me quería aproximar a ese infinito del que vengo, me ha llegado lo siguiente: “Nada puedo dar, sino a través de la plena consciencia de la Micropartícula, a cuya luz aspiro para darlo todo como una estrella luminosa. Pero me falta MUCHO MÁS AÚN, oí esas palabras en mi interior, durante la experiencia que relato, para fundirme con mi réplica genuina y ser plenamente consciente de lo que soy”. Esto es lo que me ha llegado.
Sé que para poder evolucionar necesito dar, y que dando abriré la puerta para recibir lo que soy. Lo mejor que puedo dar es por medio de la autoobservación, del equilibrio, del amor que me dé a mí mismo y que dé a los demás.
Noiwanak
Vaya por delante, y tal como hemos indicado en más de una ocasión, nosotros, los del otro lado, estamos jugando con ventaja, porque conocemos vuestras impresiones, comentarios, diálogos, debates, en los que participamos. Y luego, claro está, sabemos y reconocemos verdaderamente vuestra situación y posicionamiento psicológico. Así que, verdaderamente, jugamos con ventaja.
En cuanto a tu exposición, verdaderamente es así, vamos descubriendo, poco a poco, ese punto luminoso que nos indica una determinada posición en nuestro conjunto humano. Y también el darnos cuenta que podemos trascender dicho espacio y que es por ahí por donde podemos circular.
También es cierto que nos estamos dando cuenta que hay muchas formas de dar, no dando expresamente.
Apuesta Atlante Pm
¿Y tú que das?
En definitiva, siempre mi máximo esfuerzo, procurando siempre poner todo mi corazón en todo lo que hago ya sea desde sonreírle a mis vecinos cada día mientras transitamos por la calle.
Como cuando asisto a algún compañero en el mejoramiento y descubrimiento de su técnica Marcial o artística intentando revelar su auténtico ser y que a la vez me ayuda mucho a mi propio mejoramiento y autodescubrimiento.
O cuando desinteresadamente apoyo alguno de los chicos o chicas de mi barrio con ropa, útiles escolares, asistencia para la realización de sus tareas escolares o simplemente con una palabra de Nunca te rindas
También cuando me deshago de cosas que ya no necesito, las aparto y se las doy a mis vecinas para que las vendan y saquen algo de recursos para sus familias, pues realmente veo que lo necesitan.
Incluso cuando subo al Facebook alguna frase vuestra con imágenes para expandirla en todas las redes de información confiando en que algún corazón despertará.
También Doy mi espejo para quien le pueda servir, mi intelecto, como mi ignorancia.
Doy mi compromiso hacia el despertar, doy mi comprensión como mi incomprensión, confiando en que a alguien además de mí le servirán mis aciertos como mis errores, doy mi pensamiento siempre puesto en los demás.
Incluso al hablar aquí mismo siempre trato de poner todo mi corazón aunque no siempre lo consiga y me equivoque muchas veces.
¿Y por qué doy además? Porque no me puedo quedar sin hacer nada, viendo tanto dolor a mi alrededor, tanto caos y tantas peticiones del despertar que lanzan constantemente los corazones de las personas a mi alrededor.
Lo más curioso es que el universo siempre me da y claro eso me permite seguir dando, así sin más, de corazón. Incluso cuando pienso, "chalé creo que esta vez si no la voy a armar", es decir "está vez si no podré salir adelante", con cierto aire de preocupación y miedo, pues a veces me asusta no poder salir avante en este mundo tan extraño, reversado, incomprensible para mí y oscuro en apariencia.
Y una vez más el universo me sorprende y me da y al igual que lo recibo lo doy. Por lo cual agradezco mucho la ayuda y en especial la protección que me brindáis en estos tiempos tan duros, y confusos, aunque creo que tengo una gran deuda con el universo pues aún tengo mucho que dar. Pues me ha dado tanto, tanto que no podría mi persona hacer menos que dar tanto, tanto más.
La verdad que sin vuestra ayuda, la ayuda del universo, seguramente yo ya no estaría aquí hablando, me habéis aupado muchas veces. Así que gracias.
Gracias por escucharme y leerme.
Apuesta Atlante PM
Noiwanak
Pedimos sol, pero no hasta el extremo que nos abrase.
Pedimos agua, pero no hasta el punto en que nos inunde.
Todo a su debido nivel, en proporción. Así podremos ir dando, eso nos indica que fluiremos.
Daremos fluidamente, no de golpe. No en cantidades que nuestro interlocutor no pueda digerir, porque evidentemente se indigestará.
Y también seleccionaremos lo que demos. Y procuraremos no mezclar, y procuraremos beber de una sola fuente, recoger el líquido de la misma y no mezclarlo. Y mucho menos mezclar agua con otras bebidas, porque entonces no sería agua, sería otra cosa; si lo que intentamos dar es de beber al sediento.
Camello
(No se entiende bien)
Yo creo que ya tenemos un destino marcado y todo está hecho… Y nos hemos quedado solos al final, con los amigos, y la familia también, porque no nos escuchan. No es que no les importe la espiritualidad, es que están en otro camino. En definitiva, estamos solos, incomunicados con ellos. Todo ese proceso lo comprendo perfectamente. Comprendo incluso la elección antes de venir acá.
Pero hay algo que no puedo comprender, y es el tema de por qué nos han dejado caer a alguno de nosotros. Por qué nos han dejado caer y no nos han brindado esa mano. Hay cosas que no son tan necesarias que pasaran, hasta ese punto. A veces me siento diciendo las palabras de Jesús en la cruz, “Padre, ¿por qué me has abandonado?”, me refiero en este caso a pasar por enfermedades. Creo que mis palabras se reflejan en muchos de nosotros, creo que es un proceso en este camino de búsqueda. Yo ahora estoy saliendo, como muchos de nosotros hemos salido.
Noiwanak
Pues será todo relativo, evidentemente que sí. Y ¿cuál es el grado a medir para quejarse de estar aquí, con esa y en esa rutinaria rueda de la vida? ¿Qué motivos tenemos para quejarnos? Si en realidad habríamos de bendecir todas nuestras dificultades, cuando estas nos llegan, porque es la oportunidad para retroalimentarnos y avanzar.
Y digo, ¿qué grado es el óptimo?, ¿cuál es la línea que separa la infelicidad de la desesperación, de la angustia, del tormento a llevar nuestra cruz? Porque en este mundo vuestro, actual, hay muchos grados de sufrimiento…
Oca
Cuando preguntaste en el taller que ¿qué daba?, reflexioné y dije, pues posiblemente poco. Digo posiblemente porque soy consciente de que no tiene nada que ver lo que quiero dar con el resultado de lo que doy. Por lo menos ya soy consciente de ello. Y lo digo por eso de que “el camino del infierno está lleno de buenas intenciones”.
Sí, a veces pienso que el resultado es negativo, que mi aporte genera una resta, y eso hace que no me sienta bien. Últimamente, con esto de los Muulasterios, me he dado cuenta de mi torpeza. Incluso daño, ocasionado por mi dificultad en llevar a cabo lo que considero que es mi cometido, mi función. Y, por qué no, mi anhelo. Torpeza al expresar al grupo que todos somos necesarios, que me siento incompleto, insatisfecho, si un hermano no está en la misma casa donde yo vivo. Sé que todo el mundo me entiendo cuando digo: “en mi casa”.
Torpeza en expresarlo con humildad, sin trazas de ego, con verdadero amor. Torpeza en expresarme en ese lenguaje que solo es comprensible cuando estoy callado.
También soy consciente de que solo puedo dar lo que tengo y lo que he recibido. Y por eso a veces alucino, porque a pesar de todo aún estoy aquí hablando contigo, pero estoy aquí por el amor que siento de las estrellas, de vosotros, transformado en esperanza, en esperanza en mí, esperanza en todos nosotros.
Pues eso es lo que ahora tengo, y eso es lo que solo puedo dar: esperanza. Esperanza de que encontremos el camino, que estemos todos en unidad de pensamiento. Y yo eso lo doy con toda el alma. Gracias.
Noiwanak
Para contestarnos un poco más objetivamente la pregunta del ¿Y tú qué das?, en esta ocasión os he indicado que reflexionarais sobre la soledad. Si sois capaces de llevar a cabo este tipo de reflexión profunda, y reflexionáis acerca de lo que es la soledad, lo que es estar solos
Si verdaderamente os sentís solos, es porque no retroalimentáis al conjunto. Porque todo lo que hemos hablado de unidad, de hermandad, de fraternidad, de querernos mucho, amarnos mucho…, es papel mojado o habrá sido papel mojado.
Estáis en un punto, amigos, amigas, en este proceso iniciático, de averiguar verdaderamente si lo que habéis aprendido, lo que habéis asumido, lo habéis sintetizado perfectamente.
Y por eso os hemos dado una reflexión clave: averiguar la soledad en vosotros. Si os sentís solos, pero no angustiados, si os sentís solos, pero con ilusión y esperanza en seguir adelante, realmente no estáis solos ni en soledad.
Esfera Musical Pm
Hola Noiwanak y hola a todos. Muchas gracias por este taller, y por todos, pero de este taller no nos podemos escapar de reflexionar, de pensar, al menos de mirarnos un poquito más entre nosotros, y ver en qué punto estamos realmente. Y yo estoy en un punto en el que me doy cuenta de que doy, porque sinceramente lo hago, pero ¿qué doy? Pues doy lo que soy en ese momento, si tengo miedo, doy miedo, si estoy feliz, doy felicidad, si estoy en equilibrio doy equilibrio. Pero pocas veces lo consigo, la verdad. Más bien doy ese baksaj que tengo, oscurito, por no decir bastante oscuro, y espero que lo vaya clarificando mucho más.
Y en este camino, en este taller, me han ocurrido ciertas sincronías que me gustaría compartir. Al día siguiente de tú dar el comunicado, estaba corriendo y lo estaba escuchando, lo escuché dos veces, y la tercera vez me sale un comunicado, de los ciento y pico que tengo en el móvil, me sale el comunicado de Shilcars sobre el Dar, que empieza: “Dar, palabra sencilla, vocablo sencillo…” y habla como cinco minutos del dar. Y ahí me di cuenta de que no sé lo que es dar, porque como estoy ciego no me doy cuenta, pero intento aclararme esa ceguera.
Otra sincronía que pasó fue haciendo el ejercicio del fractal, me vi como un dragón verde y negro, me vi volando, subía y bajaba, una cosa preciosa. Y justo después, a la tarde, voy a dar clase y me viene una niña de 7 años y me dice, “Ay profe, te voy a regalar el dragón este”. Un dibujito con un dragón verde y negro. Para mí fue un regalo tan grande, tan sencillo y tan humilde, que vi que es la forma que tiene el cosmos de hablarnos. Son esas pequeñas cosas humildes que hacen que nuestra mente y nuestro corazón se abran.
Por lo tanto, creo que el hecho de dar, Noiwanak, iré aprendiéndolo. Doy, pero espero que ese dar sea a lo que he venido, a poder dar esa felicidad y ese equilibrio hacia los demás. Pero primero ese dar lo tengo que dar hacia mí mismo, limpiándome, equilibrándome. Gracias, hermanos, y un abrazo a todos.
Noiwanak
¿Qué crees acaso que es el fractal, sino un infinito dragón? Al menos esta es la forma, simbólicamente hablando, de lo que es el fractal, un infinito dragón. Y eso te demuestra que estabas llevando a cabo un ejerció del Fractal, perfectamente.
Ahora ya, amado hermano, pregúntate, qué das exactamente, porque estás en disposición de ello, por múltiples razones, y hay también una obligación. Eres espejo, un gran y transparente espejo, limpio, como tiene que ser.
Y pregúntate, ¿acaso en mi espejo se podrán reflejar mis hijos?, por ejemplo. Esta es una opción más, ¿estoy dando adecuadamente mi reflejo a mis hijos? ¿Van a copiar exactamente, y a mimetizar, a asumir y a sintetizar en un futuro mi ejemplo? Y ahí podrás contestarte a la pregunta de ¿Y tú qué das?