821. Vivamos en soledad, en silencio interior

Universidad Tseyor de Granada (UTG) Granada (España)

CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES

Barcelona, sala del Ágora del Junantal (Paltalk)

Núm. 821, 29 de enero 2017

tseyor.org

En la reunión de hoy, hemos vuelto a leer parte de la introducción del comunicado 814, hemos vuelto a realizar amenos comentarios sobre ella, y a continuación ha pedido la palabra Noiwanak para seguir desarrollando el tema de la soledad, dentro del Taller ¿Y tú qué das?

undefined

821. VIVAMOS EN SOLEDAD, EN SILENCIO INTERIOR

Noiwanak

Amados, soy Noiwanak.

Soledad…

Y creo que no nos repetimos ni repetiremos demasiado. Porque siempre valdrá la pena reiterar y recordarnos a nosotros mismos lo que es la palabra y el sentimiento de soledad.

No olvidemos tampoco que estamos en el taller del ¿Y tú qué das? Y abriremos enseguida la ronda de aportaciones, valiosas aportaciones de vuestras personas. Pero antes una pequeña matización, como viene siendo costumbre, y esta vez continuaremos con soledad.

Es evidente que no podemos -ni la Confederación nos permitiría- obligaros ni apenas recomendaros cualquier tipo de iniciativa o trabajo o pensamiento.

Fijaros que es importante recalcar todo esto. Nadie puede imponer a nadie su pensamiento. Porque en definitiva, si así fuese o si así se produce, lo que estamos transmitiendo a los demás es nuestro puro baksaj. Y ahora ya conocéis el significado de dicha palabra, que ya la utilizaban vuestros ancestros y aprendieron muy bien de ella. Y conocieron hasta qué punto podía influir en la conformación de la psicología del ser humano de aquellas generaciones, y ahora también de las actuales.

Por eso mismo, porque no podemos influir en determinadas acciones a los demás, con nuestra palabra, con nuestro pensamiento, incluso con nuestras acciones o ejemplo, hemos de ser prudentes y muy respetuosos. Y también lo habéis de ser vosotros, por supuesto.

Así que, cuando os decidís a divulgar, a transmitir vuestro saber y conocer, empleándoos a fondo, porque así sentís en vuestro interior que habéis de hacerlo, que en el fondo es una necesidad que tiene el ser humano de dar, conviene tener muy presente lo que hacemos y lo que pretendemos.

Mirad, hermanos y hermanas, es una gran responsabilidad ponerse ante un público a dialogar y a transmitir el pensamiento de uno. Eso es muy difícil, y tal vez haya quien tenga un conocimiento muy profundo de la psicología humana y se atreva a hacerlo, y salir inmune de dicha participación.

Cuando uno expone su pensamiento hacia los demás, en un mundo tan imperfecto, e imperfecto además por naturaleza, corre el riesgo de errar, de equivocarse.

Incluso aportando una brillante idea, puede que nuestro interlocutor la malinterprete. Y si nuestro interlocutor malinterpreta un mensaje nuestro, no es responsabilidad de quien recibe la idea, sino de quien la transmite.

Por eso, en la medida en que vamos adquiriendo más y más responsabilidad, somos más cautos y mucho más precisos en nuestras conversaciones y en la transmisión de nuestras ideas y pensamientos.

Solamente el ignorante, o la ignorante, solamente aquella persona que no sabe reconocer a fondo el grado de responsabilidad que existe al transmitir una idea o pensamiento a los demás, solamente a ese tipo de psicología se le puede atribuir negligencia.

Y verdaderamente el error es grave porque, en su inconsciencia, está transmitiendo una serie de ideas y pensamientos que calan en las mentes de sus congéneres, llevándoles a la confusión y dispersión, tarde o temprano.

Porque precisamente les transmite unas ideas inmaduras, unos pensamientos que no los ha recibido directamente de la adimensionalidad, de ese espíritu creativo, fruto de esa autoobservación de instante en instante. Y por lo tanto, interpreta imperfectamente y transmite por ello imperfección.

Así que el que se atreve a divulgar, el que instala su mercadillo o su tribuna para propagar la espiritualidad, únicamente le queda reconocer que está perfectamente preparado para ello.

Mas creo que, yo misma y los hermanos de la Confederación, ninguno de nosotros se cree preparado aún para transmitir ese pensamiento tan profundo, procedente del propio Cristo Cósmico, que permita la divulgación y al mismo tiempo la transformación de las impresiones y la propia transmutación en retroalimentación.

Sin embargo, tenemos a favor una cuestión muy importante por nuestra parte, por parte de los guías estelares que conformamos este conjunto de hermanos en retroalimentación con vosotros, y es que trabajamos en equipo y bebemos de una fuente que nos transmite un caudal energético muy puro.

Y es algo así como agarrar el cazo, llenarlo y verterlo sobre vuestras cabezas. Así de fácil, casi en un movimiento mecánico, pero dotado de pura magia creativa. Y es así como nos atrevemos a divulgar.

Y el resto de nuestro trabajo, en otros planos de consciencia, nos dedicamos a la soledad. Esa soledad bien entendida, no a ese soliloquio, no a esa creencia subjetiva de que “hoy habremos cumplido y más o menos hemos intentado hacerlo lo mejor posible, y ya se verá.”

No, amigos y amigas, el final de la jornada tiene que ser aquel momento en que decidimos cerrarnos en soledad, pero con la sensación de haber cumplido.

Y en esa sensación no ha de quedar resquemor por habernos expresado más de la cuenta, sino al contrario, la sensación de que podíamos haberlo hecho mucho mejor, pero afortunadamente no nos hemos sobrepasado del guion que teníamos previsto.

Así que ya veis lo importante que es la divulgación, lo importante que es saber decir las cosas, lo importante que es reconocer si uno está completamente preparado o preparada para llevar a cabo la divulgación, por motu proprio, sin una guía de tipo estelar, como la que venimos haciendo, con la que se nos lleva de la mano y, de alguna forma, se nos protege de abusos de nuestro propio proceso egoico, ignorante por naturaleza e imperfecto por lo mismo.

Por eso, vivamos en soledad, esa soledad que repito no es un soliloquio, sino un verdadero silencio interior, que en soledad nos permite objetivar nuestro pensamiento, observarlo plenamente desde distintos ámbitos, por cuanto es holográfico, y mantenernos en ese equilibrio que, cual electrones, habremos de correspondernos con el propio núcleo.

Y así, manteniendo dicho equilibrio, equilibraremos nuestros actos y acciones, y daremos a los demás justo lo que necesitan que se les dé. Y justo también podremos contestarnos a la pregunta ¿Y tú qué das?, de forma cada vez más clara y concisa.

Mis bendiciones.

Amor, Noiwanak.

Corazón

Queridos hermanos, querida hermana Noiwanak, buenas tardes noches.

Hola Noiwanak, podríamos hablar mucho de soledad, tú me conoces bien, pero hoy no es el momento y hemos de hablar de "dar".

¿Y tú, que das? No lo sé, hermana; pero desde que comenzamos este taller se va abriendo mi pensamiento…

No sé lo que doy… Tal vez pongo mi actitud abierta, voluntad participativa, mi entusiasmo… pero qué doy tendrán que contestarlo los que me conocen, los más cercanos, mis hermanos incluso el propio Cosmos, que seguro que me lo dice pero yo no soy consciente.

Y sobre este tema voy a leer lo que hace unos días, siendo el día de mi cumple, de una manera espontánea y sin pensar, escribí a mis hermanos.

Queridos hermanos, ¿ya sabéis lo que dais? Pues os lo cuento. Dais alegría, dais ilusión, dais ganas de seguir adelante, dais sonrisa sincera, dais confianza, dais paz, dais ternura, dais abrazos cálidos, dais hermandad, … pero sobre todo dais lo que no pensáis, dais lo que brota espontáneamente de vuestro corazón…, es decir os dais vosotros mismos… Y en este caso yo lo recibo así, y nos retroalimentamos, y nuestro grado de hermandad se potencia a límites insospechados… Gracias.

Noiwanak

Creo que nos podemos conformar con ser esa flor sencilla, del jardín de nuestro propio pensamiento, que únicamente está presente cuando realmente creemos en ella misma.

Cantemos Juntos La Pm

Hola Hermana Noiwanak, soy Cantemos Juntos La Pm.

A la pregunta: ¿Y tú que das?

En lo material yo no doy nada, no tengo que pensarlo mucho; si me sale del alma, si no ni me lo planteo.

En lo espiritual no soy consciente hasta que alguien me recuerda que algo le di; también pienso que todo lo que hago es una consecuencia de los hechos vividos, en esta 3D. Para mí lo que doy se resume en que mi consciencia esté tranquila y limpia.

Noiwanak

Empieza uno a aproximarse a la verdadera razón del dar, aunque ese proceso es infinito. Y por lo tanto, habremos de pedir mucha paciencia. El tiempo nos dirá efectivamente el resultado de nuestra acción.

Ayala

Infinitas gracias por tu inmenso amor.

Cuando planteaste la pregunta de este taller ¿Y tú qué das?, pues intentamos reflexionar sobre la misma y pensamos lógicamente qué damos, cómo damos, cuánto damos…, bueno, todo lo relacionado con el dar.

Y no sé por qué me surgió el pensamiento de que este planteamiento quizá no fuera el más correcto para intentar explicar lo que es el dar. Porque como bien creo que acabas de sintetizar, cuando planificamos de manera mental sobre lo que verdaderamente damos, incluso sobre lo que proyectamos o queremos dar, pues quizá no estemos dando tanto, en ese aspecto.

Bueno, en este sentido me he propuesto ni siquiera pensar en lo que doy, sino fluir y ver qué sale en este intento. Y así lo voy a hacer.

Entonces me pregunto, qué doy, siempre lo hago, y siempre llego a la conclusión de que no sé lo que doy, porque no sé cómo se recibe lo que yo pueda dar en un momento determinado. En este aspecto es muy difícil pretender saber lo que uno verdaderamente da.

Sé que me muestro tal cual soy, con mis defectos, con mis dificultades, con mi forma de ser, que cual espejo emitirá un eco, que los hermanos, según también su espejo pues lo tomarán de cierta forma, pero sí tengo esa inquietud, de forma constante, que de alguna manera me empuja. Y es como un aliento, es una inquietud benefactora, podría decir, porque es como ese motor que tira de mí y continuamente me hace enfocarme en el dar, de una forma no pensada.

Sé que necesito dar, también sé que no sé, valga la redundancia, lo que doy. Y también sé, porque algún atisbo he tenido como flash, que podemos saberlo, porque todos tenemos acceso a eso, pero mientras la posibilidad no llegue con claridad meridiana para saber lo que realmente damos, pues tengo que seguir dando lo que buenamente puedo y esperar, sin esperar nada a cambio, lo que salga de mi corazón en todo momento. Eso es lo que doy, mi compromiso con mi hermano, que es también mi propio compromiso.

Gracias, amada hermana.

Noiwanak

Efectivamente, existe una línea muy sutil que separa el conocimiento de si tú das o no das, para contestarse uno mismo ¿Y tú que das? Y es tan sutil y apenas imperceptible que uno se queda exactamente igual cuando de pronto recibe respuesta, una respuesta que le ayuda a calibrar perfectamente su situación, en este dar y recibir.

Sin embargo, existen claves para identificar nuestro posicionamiento psicológico, siempre claro está manteniendo este estado de alerta, de autoobservación constante.

Un punto importante de apoyo en nuestra psicología, y en descubrir dicha situación o posicionamiento psicológico, es el estado de felicidad que experimentan nuestras personas, cuando realmente estamos dando.

Y por ello, reflexionemos. Si nuestra vida diaria es de tristeza, es de apatía, es de odio, de rencor, de incomprensión, es que estamos dando muy poco, y tal vez lo poco que demos no está en condiciones de ser transmitido.

Por el contrario, si nuestra vida es alegre, feliz, tranquila, con ilusión y esperanza por un mundo mejor, más justo, más equilibrado, querrá decir que nos estamos empleando a fondo en el dar y que tanto si damos poco como mucho, estamos dando correctamente.

Así que lo primero es sentirse uno feliz y tranquilo, esperanzado, y sobre todo sin miedo, no deseando nada en absoluto, como tampoco desear dar.

Ahí un punto de reflexión, amigos, amigas, hermanos y hermanas. Nada más.

Mis bendiciones. Amor, Noiwanak.

.

ANEXO

Comentarios