Sueño con Cspitel Pi y Pigmalión
Hace ya mucho tiempo, tuve un sueño con Cspitel Pi y Pigmalión. Este sueño sincroniza con el sueño de “Junto a Ti”. El lugar, tal como lo describe, es muy sincrónico con el que yo soñé, y no se me olvida.
La cocina era muy espaciosa, grande, y se encontraba en un lugar sin límites: no había paredes ni nada que marcara el límite de su terreno.
Su cocina estaba abierta y llena de utensilios.
La casa estaba rodeada por un campo lleno de árboles frutales, flores y animales de granja. Había caballos y una vaca, y todo el entorno transmitía una sensación de amplitud, naturaleza y abundancia.
El hermano Pigmalión participaba y ayudaba en las labores de la casa, preparando un desayuno en esas mesas largas, como de madera de troncos largos, muy bien hechas, con bancos del mismo estilo. Las mesas estaban llenas de fruta, queso y pan.
En la casa jugaba una niña pelirroja, de cabello rubio y rizado, blanca, con pecas en su rostro que denotaban aún más su hermosura.
Ya casi nos sentábamos a desayunar cuando, de frente, un tornado se formó de la nada. Estábamos sentados frente a él y comenzó a avanzar hacia nosotros.
El hermano Pigmalión empezó a correr y a gritarnos que nos metiéramos en un cuarto de protección que había hecho para resguardarnos.
Nos metimos los cuatro y se quedó la puerta abierta. Para mi sorpresa, no pasó nada.
En ese momento, el tornado arrancó de lo profundo de la tierra aquel cuarto. La puerta estaba abierta, y por ella se podía ver toda la fuerza que llevaba el tornado. El sonido era estruendoso.
El tornado nos elevó con él. Sentíamos y veíamos, a través de la puerta, el recorrido que tomaba, entre vueltas y mucho ruido.
Asustados, adentro nos tomábamos de las manos como podíamos y mantravamos nuestro nombre simbólico…
De momento, el tornado empezó a calmarse y dejó la casa en un río que conducía al mar. Era vertiginoso; nos arrastraba y, ya casi en la boca del río, se abría ante nosotros el mar abierto, con un azul intenso.
Nos seguía arrastrando y, al llegar a un puente de piedra construido para pasar y comunicar un pueblo con el otro, el cuarto quedó atorado en una esquina.
Asombrados, salimos poco a poco, ya a salvo.
Del otro lado nos esperaban muchos hermanos de Tseyor, vestidos de blanco, con el sello en el pecho. Nos extendían la mano para ayudarnos y nos daban la bienvenida.
Era un pueblo Tseyor completo.
Ahí me desperté y tomé en cuenta este sueño tan extraordinario.
Dónde pude ver ese pueblo Tseyor, que nos espera a todos...
infinitas bendiciones hermanitos . ✨🙏🏻🙌🏻🌹