Última actualización:
“Vamos a poner un ejemplo, único y representativo, que en muchas ocasiones puede que aparezca en vuestras laminas, y es el arma, el revólver.
¿Cómo puede ser posible que en una lámina espiritual, psicografiada a través de elementos procedentes de las estrellas, con las ideas correspondientes, se mande el símbolo del arma?
Sencillamente, el arma es destrucción. ¿Y acaso el tseyoriano, el ser humano, el ser atlante no es destructivo por naturaleza?, ¿no puede llegar a destruir? Pues ahí tenéis como símbolo, y os puede servir, el arma.
Y el arma, ¿verdaderamente la va a usar todo el mundo? No, en absoluto, pero sí puede llegar a destruir. Se puede destruir con el arma, pero también se puede destruir con la palabra, con el verbo, con la intención, con la animadversión, con la envidia, con la mentira…, y en función de esa arma psicológica, que todos disponemos, todos podemos destruir. Y construir.
La destrucción formará parte de nuestro sino, pero la consciencia será la que nos mantendrá en el debido equilibrio, o no.” Shilcars com. 1156.