Atlantis

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Raza de seres humanos homínidos que viven en este planeta de la constelación Piscis Volans (Pez Volador). Son hermafroditas y solo desarrollan el hemisferio racional. Su cuerpo no muere, hasta que deciden abandonarlo a voluntad. Ellos son el origen de las razas homínidas. Cuando
encuentran entre sus descendientes personas que desarrollan el hemisferio de la intuición los separan y los llevan a otro planeta, para mantener su pureza racional. Los Logos decidieron separar las dos polaridades, masculina y femenina, de algunos Atlantis, para dar lugar a la diferenciación de sexos. Desde entonces cada una de las partes de cada ser humano busca su parte perdida, en el otro sexo. Ello da lugar a la reproducción bisexuada y a la atracción amorosa entre hombre y mujer.
Una expedición de desterrados de Atlantis, por haber desarrollado sentimientos, fue traída por Noiwanak al planeta Tierra y depositada en Mesopotamia, donde acondicionaron la Tierra como un paraíso para el desenvolvimiento de los autóctonos, creados por los logos del universo para el desarrollo de una nueva raza de seres humanos. Estos Atlantis continuaron su desarrollo en la Tierra hasta que por su elevada vibración tuvieron que abandonar el planeta para asentarse en otro de mayor vibración, Agguniom, sin embargo dejaron un retén de humanos de su raza negra, voluntarios, para mantener viva la llama de la espiritualidad. (Noiwanak, Com. 1078)
En el planeta Atlantis-Uommo se ubican los ancestros, auténticos ancestros, genuinos ancestros que se prodigaron en el planeta Tierra a lo largo de cientos de años, para inculcar esa sabia de conocimiento, de pureza, de bondad. Shilcars, com. 1172.
“Eran seres muy poderosos, eran magos, eran magos auténticos aplicándose en la magia blanca. Y efectivamente su conocimiento estaba muy claro, la supervivencia de dicha civilización también para ellos era muy clara: habían de sobrevivir, habían de crecer y multiplicarse sin alterar el medio ambiente.
Claro, para una mentalidad como la vuestra, en una estructura trófica como es la del planeta, en la que es necesario consumir para no ser consumido y necesario incluso sacrificar animales y plantas para la supervivencia, puede resultar muy difícil entender, para una mentalidad como la vuestra, digo, que esa civilización tuviese un pensamiento distinto.
Pero claro, el pensamiento inicial de los Atlantis desterrados aquí, en la Mesopotamia, disponía de, como he indicado, la facultad y el poder de la magia y la aplicación de la alquimia.
Y creaban los alimentos que sus cuerpos, adaptados y adaptándose en ese particular espacio mesopotámico, requerían. Sus cuerpos necesitaban una serie de nutrientes y, ¿cómo los obtenían?: en función de la práctica de la alquimia.
Así que no alteraban ningún medio, se regeneraban y generaban a su vez sus cuerpos y sus facultades mediante el propio conocimiento. Disponiendo además de un poder mental muy superior, en el cual los propios animales eran sus compañeros
en este viaje, en el 5º camino, eran sus acompañantes sumisos, dóciles y en ningún momento presentaban problema alguno, ni representaban diferencia alguna. Únicamente su estado animal, su poca inteligencia, esto es comprensible que así fuese.
Pero dichos animales, dicha fauna animal, tampoco vivían unos de otros, del propio en este caso sacrificio de otras razas o especies, vivían del maná que se producía en la propia naturaleza. No tenían necesidad de sacrificio alguno con sus congéneres. Y así en toda la cadena trófica.
Se vivía de un maná, como he dicho, que se generaba en el propio aire, en la propia molécula del aire y se alimentaban los animales y las plantas, se reproducían, crecían y morían, pero en un estado completamente natural.
Así pasó el tiempo, pasaron las edades y, poco a poco, el medio en su eficaz y continua zona entrópica fue mermando capacidades mentales y psicológicas de los antiguos Atlantis. Y los mismos, al ir perdiendo facultades y necesitando precisamente los debidos nutrientes básicos para la supervivencia, no tuvieron otra opción que buscar aquellos elementos, aquellos nutrientes en la propia naturaleza, cuando ya su propia capacidad mental no les permitía tal hecho.
Y buscaron, claro, aquellas zonas con animales y plantas que podían servir para el hecho de la supervivencia, por cuanto podían contener nutrientes necesarios para la misma.
Y así empezó el movimiento en la cadena trófica. En la medida en que los Atlantis fueron perdiendo consciencia de su estado virginal, fueron involucionando al extremo de tener que sacrificar en otros aspectos y, en este caso, animales y vegetales para la supervivencia. Creando, como digo, una relación en la cadena trófica de consumir para no ser consumido.” Noiwanak com. 1231.