Autoobservación

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Procedimiento para despertar del sueño de los sentidos, recobrar nuestra identidad de seres universales y reconectarnos con el espíritu del que hemos partido. La autoobservación se realiza concentrándonos en lo que hacemos, prestando atención a nuestras reacciones, estableciendo una con- sciencia intuitiva que observa todo lo que ocurre desde una dimensión trascendente.
Esta atención está dirigida hacia dentro, hacia lo que está sucediendo en uno. La atención debe ser activa, es decir dirigida. La atención proviene del lado observante, mientras que los pensamientos y emociones pertenecen al lado observado. De esta forma el observador observa lo observado y al mismo tiempo el observado es a su vez observante.
La autoobservación sostenida de instante en instante nos permite transmutar, pues produce comprensión e integración de las dualidades enfrentadas ilusoriamente.
La autoobservación trascendental, producida desde la adimensionalidad por parte de nuestro Yo superior que observa al yo inferior, produce la transmutación, pues ob- serva el plano de manifestación como ilusorio y le traslada toda la comprensión y la transmutación que acelera su ritmo vibratorio. Para ello es preciso además un gran equilibrio interno, no pensar y estar en una actitud alegre y amorosa.
La autoobservación no consiste en pensar que nos observamos, sino en fluir desde la consciencia de nuestro ser. Autoobservarse es dejar de pensar con la mente 3D.
La autoobservación tiene diversos niveles que van desde la contemplación de los pensamientos y acciones del ego hasta la consciencia de participación universal o estado de iluminación.

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