Camino a seguir

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“Digamos que pretendemos hallar la felicidad, ¿cómo será posible racionalmente entender el proceso o el camino a seguir?

Sencillamente, evitando en primer lugar todo tipo de rencor, rencillas, malentendidos. Hemos de sabernos los más humildes servidores de la energía y los más humildes servidores de la energía lo comprenden todo, lo aceptan todo. Y aceptan también aquello que, por parte del ego, de la personalidad, puede procederse de otra manera distinta y ahí precisamente radica la clave. La clave de la felicidad es verdaderamente la no identificación.
Así que humildad viene de la mano de la no identificación y la no identificación no significa no ser conscientes de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, sino ser partícipes de lo que sucede a nuestro alrededor y comprender que los demás nos sirven de espejo y que, con sus opiniones, pueden llegar incluso a tratarnos de forma que pueda entender muestro ego que somos o estamos siendo vilipendiados, pero en el fondo agradeceremos a nuestro interlocutor que actúe así. Y la fórmula para agradecerlo es amándole.
Si amamos al que nos ofende, si amamos al que habla mal de nosotros, si amamos precisamente al que está a nuestro alrededor y nos injuria, este es el elemento al que habremos de valorar mucho más, porque nos está haciendo ver cómo somos, cómo reaccionamos y que la falta de humildad puede hacernos inclinar el plato de la balanza hacia un lado u otro, perdiendo lógicamente el equilibrio”. Rasbek com. 1242

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