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“Cuando se establece la conexión entre ambas mentes, la vuestra y la nuestra, en este nivel en el que unimos nuestros pensamientos, se hace, se lleva a cabo un gran potencial regenerador.
Se manda muchísima energía, más de la que vuestra mente puede llegar a descubrir con las palabras. Y eso es muy importante, porque en cada motivo vibracional, en cada secuencia, en cada ausencia de este vocabulario, se entrega una formidable secuencia energética, que va transformando las mentes, los cuerpos, las consciencias, abriéndolas de par en par.
Y esto se propaga por los campos morfogenéticos, y llega a donde tiene que llegar, ni más ni menos. Eso es, ni más ni menos, ni se pasa, ni queda corto, es un proceso en el que todos estamos implicados, imbricados, y personalmente con la obligación y el derecho también de saber entender la manifestación que nos llega por este mismo proceso energético y telepático. Para reflexionar, para pensar, para meditar, pero muy especialmente para amar”. (Shilcars, com. 1129)