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“En esa constante expansión está la realidad del mundo de manifestación. Y esperemos y confiemos en que los latidos se repitan constantemente, sin alteración, regularmente, porque mientras exista el latido querrá decir que existe un mundo de manifestación, que al mismo tiempo no existe, pero que ilusionadamente nos hace creer que existe para goce y disfrute y se evite la rutina, el aburrimiento, el tedio y la propia desaparición de uno mismo, si acaso no tiene motivos para seguir adelante.
Este es el principal factor que conviene tener en cuenta y que entendáis todos, o entendamos todos, mejor dicho, se trata de unir criterios para transmitir a los demás lo maravillosa que es la creación que nos envuelve y que podemos verla, observarla a través de la rutina o a través de la recreación de instante en instante.” Rasbek com. 1228.