Forjar el logro

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“Más que lograr un objetivo, porque esto puede resultar relativamente fácil o no muy complicado, establecer metas, conseguir experiencias, alcanzarlas mediante la extrapolación y todo eso es muy interesante, no podemos quedarnos en este punto, no podemos conformarnos con tener concretas experimentaciones que tarde o temprano, tal vez la memoria, el tráfico diario, el medio, en definitiva, pueden hacernos trastabillar en nuestra pura orientación espiritual.
Porque, ciertamente, cuando estamos experimentando en aspectos que se apartan de la línea horizontal en
la que estamos conviviendo, experimentando y muchas veces malviviendo, la mente se conforma.
Y en esa conformación existe el riesgo de la comodidad, de la poca atención y del aquello del “ya lo aprenderemos en su momento, tarde o temprano habrá alguien que nos lo explique, las incógnitas ya se resolverán por sí mismas”.
Este es un aspecto de comodidad, que entra dentro del riesgo de la inoperancia y, obviamente, de la propia ignorancia del individuo, porque no entiende más allá de ese pensamiento acomodaticio. Por eso busca logros, alcanzar metas que son temporales, pero que no se reafirman en un pensamiento psicológico de base y, con el tiempo, se pierde entusiasmo y se deja de actuar debidamente.
Así que, no lograrlo por sí mismo, sino forjarlo. Y forjarlo significa ese trabajo interior, ese esfuerzo y muy especialmente la entrega a los demás, y repito siempre, sin esperar nada a cambio”. Rasbek com. 1250.