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Un holograma es aquella estructura en la que cada parte contiene al todo, así, por ejemplo, el ADN y los cromosomas de una célula contienen a todo el cuerpo, ya que a partir de su material genético se puede construir un clon del individuo. En el universo hay muchas estructuras holográficas, pues la creación y la reproducción se basan en este componente. Por eso se habla del cosmos holográfico cuántico, pues a nivel de la micropartícula esta se replica dando lugar a todos los objetos ilusorios del multiverso, y en cada micropartícula está todo el cosmos.
El holograma cósmico está formado por vibración e incluye las doce esferas del universo. En este holograma estamos incluidos todos, así como la micropartícula. El conjunto de micropartículas nos da la visión de la totalidad y al mismo tiempo de la nada. El holograma cósmico se manifiesta a
nivel atómico, y puede ser modificado por el pensamiento.
“Habremos de ser muy humildes en nuestro quehacer diario, en todas las cuestiones relativas, no solamente en la divulgación del mensaje cósmico- crístico en base a la filosofía tseyoriana, sino en lo más normal de nuestras acciones diarias, en el contacto con nuestros hermanos y hermanas, familia, etc., etc.
Lo importante pues, será precisamente la humildad, porque en el momento en que esta va penetrando en nosotros se produce una especie de alquimia que va repercutiendo en ese proceso neuronal y celular y va modificando estructuras de pensamiento, incluso el desapego, por comprensión y por transmutación, de aquellas barreras o topes que nuestra sociedad nos haya podido inculcar, consciente o inconscientemente, valga la expresión, porque de todo hay en este proceso.
Y sin darnos cuenta va modificando nuestro accionar y nuestro pensar y el de la mayoría. Este es un primer momento, es una primera acción, se cambia de mentalidad por motu proprio, por humildad precisamente, por sentirnos que conformamos una familia sin pretensiones, pero formidable, tan formidable es, que incluso puede llevarnos a la realidad del Ich, como es la realidad de nuestros mundos paralelos.” Rasbek com. 1227.