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“El iniciado, cuando aún no se ha afincado suficientemente en la base espiritual, movido por esos hilos invisibles del planteamiento egoico, quiere escapar de lo que él cree que es una trampa en la que será recogido y encerrado, y sufrirá los peores sacrificios con ello.
Y huye, y quien huye efectivamente es el ego, pero el ego huye porque se siente peligrosamente amenazado, porque sabe que el iniciado, en el momento en que descubra su particular concepción, empezará a emplearse de forma que conscienciativamente pueda actuar no mediante la rutina, sino mediante la retroalimentación. Y con ello, la comprobación de lo que estamos exponiendo.
Evidentemente, el ego huirá siempre, y sobre todo en un principio, cuando el elemento es un iniciado. Y puede ser un iniciado de meses o de años o puede ser un iniciado de dos días, simplemente. Ahí el tiempo no marcará ninguna pauta, sino el propio ego y la fuerza con que dicha energía
actúe mediante su propia particularidad y concepción inteligente, en la propia consciencia del individuo, ahogándola en dicho mar. En un mar propiamente de dudas, de dificultades y de no retroalimentación.
Recordad que en más de una ocasión nuestros hermanos y hermanas nos han indicado que pasan su tiempo, una gran parte de su tiempo, en meditación, y destinan muy poco porcentaje del mismo para la vida cotidiana.
Eso es, nos quieren decir que han adoptado una vida de contemplación, que les permite estar conscientemente en otros niveles de consciencia, en otros planos superiores o inferiores, como es el caso de ahora mismo, con vosotros, y al mismo tiempo plantear una continuidad física para nutrir un organismo de unas determinadas características, no iguales a las planteadas en esta 3D ni a sus necesidades, pero en el fondo una continuidad y una comprobación y un control. Pero en definitiva un trabajo que permite destinar una gran parte de esa existencia física en el mundo interdimensional.
Ello quiere decir que el individuo nunca hallará ni encontrará motivo de rutina, porque es tanta la diversidad que se encuentra en los mundos paralelos, en los mundos sublimes, que el individuo, en este caso, reconoce que lo importante es todo, en equilibrio, pero mediante la retroalimentación. Y todo lo que no sea este proceso es un proceso erróneo.”
Noiwanak com. 1184.