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Realidad simulada por procedimientos tecnológicos. El propio mundo de manifestación es una realidad aparente, como la que percibimos en la tercera dimensión. Nada de lo que nuestros sentidos nos permiten apreciar es real, pero nos permiten experimentar y adquirir consciencia. Nuestro pensamiento le da forma a este mundo de manifestación, pues nada existe fuera de la conformación que hace nuestra mente.
“Todo es virtual. Desde el momento en que el ser humano ha lanzado la primera piedra en un estado puramente virtual, como hemos indicado o he indicado anteriormente, hasta ahora mismo, en que el ser humano está siendo invadido por un proceso tecnológico de un gran avance, todo es un proceso virtual, tiene su importancia y puede también que
pueda llegar a consolidarse verdaderamente en las sociedades.
Y ahí está el toque de atención, ahí está precisamente el punto en el que habremos de poner toda nuestra atención y saber discernir, en todo momento, lo que es la realidad de la ficción y relativizar todo este proceso.
¿Por qué? Porque el medio, en su afán de invadir las mentes humanas, proporcionándoles el conocimiento debido, un conocimiento inducido, un conocimiento ya sabido, lo que intenta de alguna forma es ensoñar la mente humana proporcionándole esa típica adormidera para precisamente llegar a la individualidad.
Así, la tecnología actual pretende llevarnos a un mundo virtual muy interesante, a un mundo virtual, pero subjetivo. Y ahí habremos de prestar mucha atención. Porque una cosa es reconocer unos efectos, estar al día de las proyecciones tecnológicas y otra dejarse llevar por dichos avances, cuando en realidad los mismos van a proporcionar el típico hipnotismo colectivo”. Noiwanak com. 1243.