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Mantener un cuerpo sano y saludable requiere una serie de normas sencillas y básicas. Generalmente lo que enferma el cuerpo es el pensamiento. Una mente sana comporta un cuerpo sano, y no al revés. Los pensamientos dispersos y alterados consiguen que nuestra autonomía se pierda y naveguemos por un mundo de confusión. En cambio, un pensamiento tranquilo, apacible y feliz, nos aboca a la iluminación, y a la sanación de nuestro cuerpo.
Una buena salud requiere observación y autoobservación. A ello contribuye también la alimentación sana, equilibrada, sin extralimitarse en la ingestión de alimentos y bebidas. La bebida principal ha de ser el agua, mucha agua, que depurará nuestro cuerpo. En contadas ocasiones vino.