Última actualización:
“Imaginad una pequeña embarcación y al mismo tiempo imaginad que en ella cabéis todos y enfocáis un rumbo, el que sea, cualquiera, pero con alegría, buen humor, ilusión, con cantos, con trabajos de especialización, de interiorización y navegáis felizmente y llega un momento en que se crea una unidad tetradimensional.
En este caso, se va a crear en los Muulasterios, Casas Tseyor y grupos de reunión tseyoriana, un nuevo ingrediente, cual es elementos de mi planeta, congéneres míos, que vienen a aprender precisamente de vosotros, pero al mismo tiempo hay una retroalimentación o habrá una retroalimentación, y eso enriquecerá al conjunto, y el conjunto crecerá, y el conjunto y en conjunto irá avanzando por un camino sin camino, sin dejar ninguna huella, nadie podrá seguirle, excepto el propio camino que se haya realizado por uno mismo.
Imaginad también que por un momento surgen dudas, discrepancias,
disputas, ese nuevo elemento desaparecerá, desaparecerá de esa conformación unitaria y os dejará, o dejará al equipo a solas, consigo mismo y sus circunstancias.
Y eso quiere indicar también que habréis de imaginar, como ejemplo, que en esa pequeña balsa en la que estáis navegando, da un salto y penetra un enorme tiburón que empieza a dar coletazos y abre sus mandíbulas, eso crea un pánico, crea una desesperación, crea una disolución y el rumbo se pierde, y a veces incluso se naufraga.
Con ello quiero indicar que se necesita navegar por ese mar de la creación con suma tranquilidad, con autoobservación, con ilusión con entusiasmo, con bondad, con hermandad y con unidad. Si dejáis que el tiburón penetre en vuestro hogar… puntos suspensivos.” Noiwanak, com. 1169.