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Sociedades que han encontrado un punto de equilibrio y de evolución en el que predomina la hermandad, la comprensión, la justicia, la igualdad y el respeto hacia el medio ambiente. Nosotros estamos descubriendo la necesidad de constituirnos en una sociedad armónica si queremos vivir en paz y alcanzar nuestras aspiraciones como seres.
En las sociedades armónicas no hay más jerarquía que la humildad, no son sociedades piramidales ni están divididas en clases o estamentos de ningún tipo. En ellas todos son libres y cada cual aporta lo mejor de sí mismo por propia iniciativa, sin que sea requerido a ello, ya que el mayor placer para todos consiste en ser útiles a los demás. En las sociedades armónicas no hay órganos ejecutivos ni nadie manda a nadie, ya que todos son conscientes, libres y responsables.
En las sociedades armónicas no hay normas, códigos o leyes, pues todos las tienen interiorizadas y asumidas. Se deja actuar a todo el mundo según su voluntad y libre albedrío, reconociendo entre todos que todo es de todos, que a nadie pertenece nada y todo les pertenece. Se respeta y se admira a aquellos hermanos y hermanas que puedan despuntar en un aspecto diferenciador. “El modelo de las sociedades armónicas, en definitiva, es la Unidad, establecer la unidad entre todos los elementos afines”. Rasbek TAP 180.