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El tiempo lineal percibido en la tercera dimensión es ilusorio, si bien necesario para vivir secuencias de experimentación que tienen un inicio, un desarrollo y un final. En la adimensionalidad no hay tiempo, y el tiempo tridimensional se percibe como simultáneo, todo sucede a la vez, el pasado, presente y futuro están en un mismo plano y se puede contemplar desde arriba, desde fuera. Así lo que hoy es presente ayer fue futuro, y lo que hoy es futuro mañana será pasado. Lo cierto es que estamos en un presente continuo en la tercera dimensión, y en un tiempo sin tiempo en el plano adimensional. En la experiencia tridimensional solo disponemos de presente, y desde ese presente configuramos las direcciones posibles de un futuro que nunca llega como tal, pues lo que llega ya es presente.