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“El tiempo pasa muy a prisa, es una especie de rueda que gira cada vez más rápidamente y lo hace precisamente tan rápido para que a dicha velocidad los elementos puedan mantenerse a flote y no caigan.
Esto es como llevar un líquido en una vasija y, al darle la vuelta, cae todo el líquido sobre el suelo o sobre la parte en que repose la vasija vuelta al revés, pero si alcanzamos a darle vueltas y cada vez con más rapidez, es muy posible que del líquido no se pierda ni una sola gota, se mantenga todo en su interior.
Pues así mismo sucede con la acción diaria hoy en día, los tiempos que corren circulan a gran velocidad precisamente porque así se mantiene el elemento fijo en su propia vasija, aunque en su propia vasija habrá de mantener el equilibrio y darse cuenta también que está girando a gran velocidad, pero con inteligencia sabrá entender que la velocidad es propia de los tiempos y necesaria, además. Y también tener en cuenta que, como digo, las circunstancias van muy aprisa y conviene no dormirse.” Shilcars com. 1236.