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Comprende toda la manifestación, con sus doce esferas, configurando un multiverso.
Se especula sobre quién o qué creó el universo manifestado a partir del Big Bang original, si fue un creador divino o una inteligencia artificial. En cualquier caso, el universo es un proceso retroalimentario que funciona por sí mismo.
Melcor nos dice que el universo es un sistema, perfecto e imperfecto, que tiene un cabo suelto que permite, en determinadas circunstancias acabar o modificar su estructura.
Por ejemplo, el rayo sincronizador es a modo de un cabo suelto que modifica y mejora el funcionamiento del sistema. Un sistema que tiende tanto a la perfección como a la imperfección, pero en el que tendrá que acabar imponiéndose uno de esos dos factores y englobando al otro. (Melcor, Com. 944)
“Todo el Universo está unido, desde la micropartícula hasta el Macrouniverso está unido, todo unido formando una preciosa y precisa cadena que marca su tiempo, sus tiempos también, sus épocas, y su proceso en el tiempo es inexorable. Desecha aquello que no es útil y potencia aquello que lo es o puede llegar a serlo.
Claro, es un mundo de manifestación, es un mundo en el que se retroalimenta todo y todo tiene que ser aprovechable, y lo que no lo es se desecha. Se guarda para una nueva ocasión, porque en el fondo nada se destruye y todo se transforma, así es la energía en este proceso universal.
El cambio es evidente, la transformación también, y quien quiera entenderlo lo entenderá, si para atención, si presta la debida atención a la fenomenología de manifestación. Y si no, se olvidará y pasará a otras cosas, tal vez más importantes para él. Mejor dicho, más importantes para su ego, para su personalidad, no tanto tal vez para su espíritu”. (Shilcars, com. 1143)