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“En realidad, no se trata tanto de comprobar in situ la existencia extraterrestre, como de preparar adecuadamente nuestras mentes para ser capaces de experimentar, conscientemente, la existencia de esas mismas especies inteligentes en todo el cosmos.
Tan sencillo como observar el cielo estrellado y sus infinitas luces parpadeantes, para preguntarnos si existirá o no vida extraterrestre. Y sería absurdo creer que, en la inmensidad del Universo, al que cada noche podemos acceder en observación, no existe vida inteligente a como la conocemos o estamos acostumbrados a reconocerla.
Porque ahí también tendremos en consideración que la visión de o hacia nuestro exterior no lo ha de ser bajo un comportamiento homogéneo. Pensar que la vida inteligente, fuera de nuestras fronteras, lo ha de ser en función de nuestros parámetros, ahí puede haber un error de interpretación y de creencia. Incluso de no creencia y aceptar que la vida inteligente no existe porque no podemos alcanzar a comprobarlo, según nuestra forma de pensar y actuar”. Rasbek com. 1244.