457. Energetización de piedras, agua y semillas desde lanzarote

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CONVERSACIONES INTERDIMENSIONALES NÚM. 93/2012

Periodo VI Edición 00

Núm. 457 Barcelona. Sala de la Tríada de Tseyor (sistema Paltalk)

26 mayo 2012

tseyor.org

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457. COMPARTIR EL ORO DEL ESPÍRITU

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CEREMONIA DE ENERGETIZACIÓN DE PIEDRAS,

AGUA Y SEMILLAS DESDE LANZAROTE

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Shilcars

Queridos amigos, hermanos, atlantes todos, entrañables conejeros, buenas tardes os desea Shilcars, del planeta Agguniom.

No todo lo que reluce es oro, esto es lo que se cuenta por ahí. Pero sí es cierto que el oro reluce por sí mismo, y muchas veces no se utiliza como debiera.

Por un lado hay mucha confusión, dispersión y el síntoma de la brillantez es tan solo una imagen aparente, sofisticada, siendo oro también. Porque en definitiva dicho elemento, si no se utiliza para transmitir energía, si solo se usa para la especulación, para guardarlo celosamente en buenas y aseguradas arcas es como tener el cielo y no disfrutarlo.

¡Qué fácil sería compartir la riqueza del oro! Y ya no solo de este preciado metal, que proporciona energía, sino también ese otro preciado valor espiritual, el oro del espíritu, que también solemos esconderlo bajo capas y capas de densos pensamientos egoicos de todo tipo, y no lo compartimos.

El oro del espíritu es para compartirlo, uno mismo y con los demás, y así establecer la debida retroalimentación.

No pasa nada en absoluto compartiendo ilusiones. Ilusiones también por un mundo mejor, por una mejora de la raza atlante en el universo, con buenos propósitos de compartir y de cocrear.

Aunque si nos mantenemos bajo el imperio de nuestra individualidad, del no compartir, el oro de nuestro espíritu no favorecerá a nadie y menos a nosotros mismos.

Como seres humanos dotados de chispa divina, por cuanto somos la propia micropartícula diversificada infinitamente del Absoluto, se dispone del don de la cocreación, de la coparticipación, del disfrute de todo el universo, puesto que el mismo no tiene barreras para el que ha sabido trabajarse a través de la autoobservación, a través también del descubrimiento del hombre por el propio hombre.

Cuando ha ejercido dicha vocación de descubrimiento o autodescubrimiento, el hombre y la mujer han descubierto también que forman parte de un vasto e infinito universo y que les pertenece de pleno derecho.

Y esto nos viene a indicar que todo es de todos, que nada nos pertenece, y al mismo tiempo nos pertenece todo, porque todo somos nosotros mismos.

Así, pues, amigos hermanos, sepamos compartir. En la medida en que lo hagamos, en que nuestro egoísmo e individualidad se delimiten cada vez en un radio mucho menor, iremos dándonos cuenta, como al compartir, al entregar, al dar sin esperar nada a cambio, al mismo tiempo recibimos más y más, y mucho más.

Esto último para nuestra mente puede parecerle inverosímil. Os han educado con que el trabajo dignifica, y esto es cierto. Y también os han inculcado el interés por las cosas, y esto es cierto para algunos. Algunos que han sabido jugar las cartas de la especulación con suma maestría, han propiciado que trabajando esa parte oculta de nosotros mismos, en este caso en vuestro nivel, del esfuerzo, del sacrificio, de la miseria, otros, unos pocos, se beneficien.

Hemos permitido, y esta es la palabra, que otros dirijan nuestras vidas, que acaparen la riqueza, que se subroguen el derecho a que dictaminen como jueces y árbitros quién tiene derecho a disfrutar de las mieles de la adimensionalidad y quién no. Han especulado incluso con el castigo eterno. Y muchas veces han abusado de la buena voluntad, de la confianza, de la buena fe de las gentes.

Y sin darnos apenas cuenta, la masa se ha visto privada del preciado oro, del preciado metal, y también de empobrecer su mente llevándola al oscurantismo, procurando que cada vez más el oro de su espíritu siga mucho más profundamente oculto.

Todo esto no podemos negarnos que ha sido debido a nuestra excesiva confianza, a nuestra comodidad, se han tergiversado unos factores, y estos lo han sido a favor de unos pocos. Y así nos va.

Pero ahora, amigos, hermanos, ha llegado el momento de dar un vuelco, de participar a todo el mundo de la buena nueva del cambio que se avecina, de la transformación que se espera, una época de gran esplendor, y ahora se están sembrando sus semillas, sus simientes.

Ahora todos vosotros estáis preparados para hacerlo, para coparticipar en la creación de las sociedades armónicas. Verdaderamente tenéis la gran oportunidad. Estamos convencidos en la Confederación que esto será un hecho y todos podremos corroborarlo, al menos todos aquellos que se han esforzado en el despertar, en su propio despertar y el de los suyos, sin esperar nada a cambio, compartiendo el oro del espíritu y a veces también el propio oro del preciado metal. Porque, como digo, ambos generan energía, y la energía no es exclusividad de nadie, sino de todos y para todos.

Quien quiera entender, ahí tiene la oportunidad de hacerlo, y quien no, también la oportunidad de negarse a descubrir el verdadero motivo del estar hoy aquí juntos. A unos y otros os deseamos lo mejor, y para ello ahora, hoy mismo, vamos a procurar que la energía penetre en todos los corazones y procure buscar entre los pliegues de la mente el preciado oro del espíritu para que el mismo aflore en vuestros corazones y se propague cual virus beneficioso.

Nosotros desde aquí es todo lo que podemos, por ahora, hacer por vosotros.

Amigos, hermanos, me despido por hoy. Cedo el canal a nuestro venerable maestro Aium Om.

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CEREMONIA DE ENERGETIZACIÓN DE PIEDRAS, AGUA Y SEMILLA

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Aium Om

Amados hijos míos, con vosotros vuestro humilde servidor Aium Om.

Mi corazón no tiene límites para poder expresar la alegría que siente al poder intervenir en estos momentos. Gracias por permitirme contribuir y gracias también por el privilegio de poder dirigirme a todos vosotros.

Sé positivamente que llegará un día en que nuestros corazones vibrarán al unísono. Sé que reconoceréis el esfuerzo de todos mis hermanos, que están colaborando en el proyecto, tan lindo proyecto, en este planeta, lindo Planeta Azul, y otros muchos de similares características en muchas otras galaxias del universo.

Sé positivamente que llegaréis a reconoceros, de la misma forma que lo hacéis ahora, cuando desde de diferentes partes de vuestro mundo os reunís para el amor, para el compartir.

Ved que es sencillo, amados hijos míos, poder compartir el amor, abrazaros, esa sonrisa de complicidad, sí ciertamente, complicidad, porque aquí os reconocéis, pero en muchos otros lugares ya os conocéis porque formáis parte de este gran y maravilloso proyecto que el Cristo Cósmico ha diseñado.

No voy a extenderme en otras cuestiones, no quiero interferir en vuestro pensamiento, en vuestra conducta, pero sí que no puedo negarme a daros las gracias por estos momentos, por permitirme, repito, estar con vosotros. Gracias por lo mucho que aprendo, gracias por la energía, ese gran tesoro que me transmitís y que permite retroalimentar al cosmos entero.

Sí, sois atlantes muy poderosos, tenéis la facultad de crear, y ahora lo estáis haciendo, estáis generando amor. Miles sois los que en la nave estáis celebrando estas convivencias, miles los que sonreís, con miradas de complicidad. Observo todo esto desde mi humilde ángulo de visión, pero nada se me escapa, porque justamente me estoy reflejando en unos espejos que en estos momentos ofrecen una verdadera imagen real y transparente, por eso nada se me escapa. Gracias por ello.

Y ahora, amados hijos míos, en sintonía con el Sol Central, esa maravillosa micropartícula que nos da la vida, nos sostiene, procedamos a la energetización de los elementos que tenéis dispuestos aquí, en nuestra maravillosa isla de Lanzarote, cuna de vuestros ancestros, maravilloso lugar de refresco, para soñar verdaderamente en la unidad.

Desde aquí vamos a energetizar los elementos que tenéis dispuestos, y al mismo tiempo abarcaremos, como continuación, a modo de paraguas protector, todos los elementos de que dispongáis en vuestros lugares. Recordad, no hay distancia ni barreras para instaurar el amor.

Así que pido humildemente, a Sirio de las Torres, que se dirija al altar donde se ofrecen los presentes y que extienda sus manos hacia todos ellos, indicando también que la energía que se genere invadirá todos los espacios, partiendo de este mágico núcleo, aquí en Lanzarote, y a su paso energetizará todo cuanto esté presente en el ánimo de vuestro pensamiento amoroso.

Así que mi humilde persona se ofrece de canal para invadir vuestros corazones, allá donde estén abiertos al amor y a la hermandad.

Sirio de las Torres, pronuncia conmigo las siguientes palabras:

ATSUM BENIM ARHAM

Que así sea, que nada pueda destruir lo que ahora se ha creado.

Amados hijos míos, os pido desde aquí, desde mi humilde lugar, que os améis, que os améis profundamente. No permitáis diferencias, puesto que todos sois iguales, sois amor.

Humildemente beso vuestros pies.

Amor, Aium Om

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