Última actualización:
Nadie nos juzga ni nos puede juzgar en la adimensionalidad, somos nosotros mismos los que nos juzgamos a la vista de nuestras acciones. Cada uno es el juez más severo para sí mismo. El autojuicio en el que descubrimos que no hicimos lo que podríamos haber hecho en beneficio de los demás produce un desgarro interior muy doloroso.