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Símbolo del universo manifestado (el tronco, las ramas, las hojas y los frutos) y del universo no manifestado que nutre energéticamente al manifestado (las raíces del Castaño). El Castaño es también un símbolo del propio Grupo Tseyor, que lleva en sí una semilla cósmica venida del espacio, y contiene también los gérmenes de la discrepancia. En el centro del sello de Tseyor se sitúa un simbólico e invisible castaño. En determinado momento será posible que ciertas ramas se desgajen del castaño, por dispersión o confusión o bien que estas no den fruto.
El proceso por el cual se produce la caída de las ramas del castaño es por la dispersión y por la discrepancia. Determinados elementos de los comunicados de los hermanos mayores, no resueltos del todo, pueden invitar a la renuncia a los que los resuelvan por la vía del individualismo o la exclusión. Pero esto forma parte del juego del cosmos holográfico cuántico, y es inevitable dentro del ejercicio de la dualidad. Por otra parte, ejerce el efecto de limpiar las ramas del castaño y permitir que crezca con más vitalidad.
“Cuando crece un fractal es como ver crecer un hermoso castaño, pero lo ha sido porque la simiente ha sido única, no se ha mezclado, se ha sembrado en buena tierra, y el castaño ha crecido, ha florecido y se ha expandido.
Pero no se ha mezclado. Este es verdaderamente el Fractal, pero todos los castaños, nacidos de esta forma, conforman una unidad, es evidente, pero una unidad en la diversidad. Porque no hay un castaño igual en el Universo, cada uno tiene su peculiaridad, ha nacido en tiempo distinto, en forma distinta, en lugar distinto, en situaciones distintas. Todos son castaños, todos llegan a la unidad, pero no en la mezcla, sino en la auténtica separación, porque ahí radica la pureza del Fractal.” Aium Om TAP 188.