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El pensamiento disperso pierde coherencia y concentración, lo cual le impide conectar con su realidad a través de la introspección. No se puede alcanzar sabiduría con la mente dispersa.
La dispersión también la fomentan algunos hermanos que voluntariamente se han ofrecido para ello, para crear la confusión y la dispersión. Estos se exponen a perder la memoria cuántica y desaparecer del mundo de manifestación, perdiendo la posibilidad de dar el salto cuántico.
El universo provee tanto de elementos que nos dirigen a la unidad como a la dispersión, para equilibrar la dualidad del mundo holográfico.
Los propios comunicados de los hermanos del cosmos contienen planteamientos no resueltos del todo, vacíos, que nosotros tenemos que completar y resolver. Ahí puede funcionar nuestra propia dispersión egoica y adoptar posturas de discrepancia o de renuncia. Pero esto está previsto que así sea, pues los hermanos del cosmos quieren que seamos nosotros los que elijamos desde nuestra libertad y no como consecuencia de una persuasión que tienda a llevarnos de la mano. Por otra parte, con este efecto de autodispersión se limpian las ramas del castaño.