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El mundo tridimensional es como un teatro ilusorio en el que los sentidos nos hacen creer que lo que vemos y tocamos existe y tiene una consistencia real. En realidad, por la física atómica y cuántica sabemos que la materia no es más que energía condensada, y que la energía es constante vibración. Por tanto, todo está en perpetuo movimiento y actividad. En este escenario adquirimos un papel psicológico y social determinado que nos sirve para vivir las experiencias que hemos elegido, para de esta forma experimentar determinadas situaciones y aprender de ellas. Esto nos va a servir para alcanzar sabiduría y experiencia. Es importante saberlo para que el personaje no atrape al actor, y sepamos movernos por el escenario tridimensional con elegancia y desapego.