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Podemos creer que estamos envueltos en un pensamiento repetitivo, de rutina, pero en realidad no es así, estamos rotando a gran velocidad en el espacio, no permanecemos en el mismo sitio ni un segundo. Olvidemos la rutina, pensar en la rutina es vivir en el pasado, un pasado que podemos trascender. El ánimo ha de ser de ilusión, de creer en un nuevo nivel vibratorio, en un presente eterno que es capaz de transformarnos y recobrar la realidad de lo que somos, chispas divinas correspondientes al Uno. (Shilcars C. 967)
“En un principio indicar que no existe rutina en nada, incluso en una reunión “aburrida”, entre comillas, que pueda plantearse en cualquier circunstancia, no resulta nada aburrida si está uno en uno mismo, si se encuentra en uno mismo, si realmente se autoobserva, y hallará mil y unas razones para no sentirse aburrido, ni acariciar la rutina.
Eso nos indica que hemos de vivir el instante mismo, siempre el instante mismo, el error está en cuanto queremos dominar una situación desde infinitos ángulos: estamos haciendo un trabajo y pensamos en otro y recreamos lo que habremos hecho o dejado de hacer con anterioridad, y lo que vamos a proyectar en un futuro, y pensaremos al mismo tiempo en nuestra familia etcétera, etcétera y todo eso en una amalgama de pensamientos subjetivos que lo único que pretenden es desviarnos de esta central visionaria y objetiva.
Y cuando se supera esto, desaparece la rutina, porque el tedio no tiene razón de ser, empezad a comprobarlo y a experimentarlo en cualquier momento de vuestra existencia. Podéis estar incluso en una habitación a solas, incluso a oscuras durante tiempo, durante horas, pero si sois conscientes de lo que estoy indicando, os va a parecer una situación igual a un bálsamo con el que refrescarse y obtener de ello una sabia retroalimentación.” Noiwanak com. 1184.
“(…) la rutina no está fuera, está dentro de uno mismo. Por eso he indicado que cada día ha de entenderse como un nuevo día. Un día que puede depararnos muchas sorpresas, pero habremos de obviar el aburrimiento, el cansancio, la rutina, porque en su lugar habremos de colocar la ilusión.
Y la responsabilidad de todos es crear ilusión, buscar nuevos cauces, ampliar los existentes, oír a todos y que todos expresen su opinión, y a través de ella decidir.
Pensad: “hoy puede ser un gran día, la reunión de hoy puede ser maravillosa”. Y puede serlo, y de hecho lo es, pero no para el ego, el ego quiere más y más.
El ego no entiende de espiritualidad y puede que eso le canse, le aburra, pero entonces no se es un verdadero monje y guerrero. Y por muchos títulos que a uno le otorguen, el de monje y guerrero, al nivel en el que nos estamos expresando, no se da, se alcanza por uno mismo a través de sus acciones, de su pensamiento y de su ilusión por establecer en todo momento la creatividad.
¿Cómo podemos aburrirnos cuando en nuestra mente, en silencio, en equilibrio, puede divisarse el horizonte de todo un Universo completo, macro y micro Universo?
¿Cómo es posible que dejemos entrar en nosotros el aburrimiento, la rutina, el cansancio, cuando nosotros somos pura creatividad?
Claro, las personalidades juegan un papel muy importante para frenarnos, para detenernos en este proceso del despertar. Pero allá cada uno, si aun después de lo que conoce y ha trabajado en Tseyor se deja llevar por dichas circunstancias. “Muchos son los llamados, y pocos los elegidos”. Shilcars TAP 198.
“(…) la rutina es o se produce cuando estamos dormidos, cuando no aplicamos la autoobservación de instante en instante.
Cuando llega este momento del despertar a un nuevo día y las prisas, las madres y padres preparándose para ir los niños al colegio, los padres pues a sus labores respectivas, es un constante correr y olvidarse también de uno mismo. Y olvidarse, como es natural, cuando deja de aplicarse en la autoobservación, la persona se olvida de sí mismo”. Shilcars TAP 199.