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Estado de plenitud e iluminación, por el cual nos sentimos uno con todo y con todos. El éxtasis se produce cuando bebemos directamente de la fuente de la realidad, del sayab, por medio de la introspección. El éxtasis viene de improviso, funciona cuando el individuo se siente plenamente dichoso y feliz, no existe en su mente ningún pensamiento que lo altere, que le desequilibre, que le preocupe, que le ensombrezca el horizonte, de esta forma el individuo se prepara para el éxtasis. Por medio de este estado de consciencia podemos descubrir nuestra vocación espiritual. (Noiwanak, C. 950)