Última actualización:
Ideas ajenas, que no sabemos distinguir de las propias.
“(…) durante todo el tiempo de nuestra vida continuamente aparecen ideas, aunque lo más importante es reconocer siempre al instante si las ideas que aparecen en nuestra mente son nuestras o ajenas.
Si son nuestras y habremos llevado una vida ordenada, equilibrada, sobre todo amorosa y con el anhelo de servir a la energía, es decir a los demás sin esperar nada a cambio, esas ideas no hay duda pueden ponerse en marcha, porque no es ninguna situación extrema, ni van a representar ningún riesgo, porque realmente se han generado en nuestra propia consciencia.
Tal vez una réplica muy cercana a nosotros nos la habrá mandado para que la elaboremos, para que con el conocimiento adquirido transmutemos y ayudemos al conjunto de réplicas a evolucionar al mismo tiempo.
Y muy especialmente tendremos en cuenta las ideas que puedan llegar a nuestra mente y que no sean de nuestra cosecha propia, ahí habremos de prestar mucha atención, por lo dicho.” Rasbek com. 1230.