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Deseo de conseguir o evitar algo, querer un bien o evitar un mal en uno mismo o en los demás. Los hermanos mayores nos sugieren la no identificación, nada debe perturbarnos, nada debe actuar en nosotros y propiciar la dispersión. La no identificación se obtiene con una visión abierta y comprensiva, amando incluso a los que nos perturban.
La identificación ha sido una de las causas que han llevado a algunos atlantes a introducirse en el paréntesis para transmutar su apego a ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, perdiendo parte de su despertar constante por medio de la autoobservación. Al darnos cuenta de esa identificación y de ese fuerte apego, decidimos retroceder en el tiempo para transmutar y regresar a nuestro hogar como es debido en el humano atlante.
“Efectivamente, la identificación es nuestro sino. También muchas veces es nuestra pesada carga o losa que hemos de soportar en nuestro deambular.
La identificación es un aspecto al que le damos muy poca importancia cuando nuestro pensamiento está en otros asuntos o trabaja en otros derroteros y parece como que pueda ser de segunda utilidad, que la identificación pueda parecer algo
insustancial, | que tendrá | su |
importancia, | pensaremos, pero | no |
básica. |
Cuando en realidad la identificación es básica y conforma nuestra arquitectura ergonómica. Y con ello me refiero a esa modificación de ADN y cromosoma. Pero no solo de este mundo material, de manifestación, de efectos, sino que, en ocasiones, por recurrencia, venimos con el continente completo de identificación para ver si en esta última reencarnación, por decirlo de este modo, podemos llegar a solucionar el tema de la identificación.
Claro, venimos aquí por deseo propio, por anhelo muy completo de nuestra consciencia, porque ella precisa de la no identificación, pero se ve envuelta en este proceso recurrente y, cuando nos personamos aquí los voluntarios y “forzados”, entre comillas, también venimos con nuestra parte de identificación porque, como digo, conforma nuestro cromosoma y ADN.
Por tanto, nuestra consciencia se ve envuelta por este signo identificativo, cual es la propia identificación, cual cebolla, por poner un ejemplo, esa planta herbácea bulbosa que, en la medida en que su formación crece, va creando capas y más capas. Y eso mismo puede representar nuestra consciencia, envuelta en capas y más capas de identificación.
Ahí, en este punto, llegamos a este nivel 3D con el ánimo, el anhelo y la buena voluntad de poder deshacer dichas capas, eliminarlas, para reencontrarnos con nuestra propia consciencia. Mejor dicho, para que nuestra consciencia pueda expresarse mucho más libremente, sin este atado psicológico y mental que priva a la misma, a la propia consciencia, de una mayor proyección en todos los niveles. Incluso en el de procurar la debida transmutación, mediante la oportuna comprensión.
Así, tenemos una identificación que se va generando en la medida en que vamos deshojando la margarita de nuestra existencia, en la medida en que vamos viviendo, experimentando, vamos creando identificación y añadiéndola a la envoltura propia de la consciencia y así la vamos tornasolando, oscureciéndola e imposibilitando precisamente de que la misma nos mande comprensión, conecte con nuestro propio interior y nos conceda la auténtica libertad por transmutación”. Shilcars com. 1253.