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Aunque busquemos la perfección difícilmente la vamos a encontrar en este plano tridimensional, donde todo es imperfecto por naturaleza. Por eso la idea, el pensamiento, la música o el arte que penetran en el plano tridimensional adolecen de alguna imperfección. El pensamiento objetivo al manifestarse en este plano se vuelve imperfecto y limitado.
Pero si estuviésemos en un mundo perfecto buscaríamos la imperfección para poder allanar una serie de incógnitas y dudas con las que prevalecer en un espacio tridimensional. Pues el mundo del conocimiento absoluto necesita a veces perderse en la ignorancia, para a través de ella corresponderse con un mundo de conocimiento pleno. De esta forma el Absoluto en su perfección se retroalimenta de la imperfección del universo.
“El ego busca la perfección dentro de la imperfección infinita, el ego busca la perfección cuando sabe que en ningún punto de su trayectoria vivencial hallará la perfección en sí misma, y sí sustitutos o algo muy parecido, pero nunca exactamente encontrará la perfección. Porque la perfección en este mundo tridimensional, en este mundo de efecto, no existe, porque todo lo que existe en este mundo es imperfecto.” Noiwanak com. 1184.