Última actualización:
“Y a esas alturas ya no nos importa tanto la intrascendencia y sí la búsqueda, el anhelo de búsqueda de la trascendencia. Porque ahí se encuentra la realidad de las circunstancias por las que aquí se vive o se malvive, y ahí está la cuestión.
Es bastante más fácil vivir una vida feliz cuando se descubre el mecanismo de la infelicidad, cuando se descubre verdaderamente que no hay
nada que forme parte de la casualidad, y sí de una causa realmente que no corresponde a esta situación vivencial, sino que viene del más allá.
Y cuando uno comprende ese aspecto, y lo comprende porque de alguna forma lo ha experimentado, lo ha vivido, lo ha comprobado, y ve el resultado de las causas generadas en el más allá, y se producen aquí, en esta situación vivencial, entonces todo lo que sucede aquí, que para nuestro ego o nuestra personalidad puede resultar trágico, resulta un puro teatro.
Y en más de una ocasión, comprobando y experimentando tal situación, lo más normal es que de nuestro interior más profundo aparezca o suene una gran carcajada por haber descubierto el truco, la magia de dicho acontecer, de dicho acontecer tragicómico. Y cuando uno descubre el truco se pierde la magia, pero se incrementa la ilusión por descubrir más allá de dicha magia.
Y cuando estamos hablando de descubrir más allá de la magia, se nos está indicando que existe un procedimiento en el cual se permite, mediante la oportuna trascendencia, descubrir aquello que nos afecta directamente, y que puede producir alteraciones.” Noiwanak com. 1183.