Mal

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La manifestación es dual, se sostiene en un equilibrio entre lo positivo y lo negativo, entre el bien y el mal. La función del mal es evidenciar el valor y la importancia del bien, sin cuyo contraste no se podrían apreciar sus cualidades.
En este final de ciclo tiene que aflorar el mal, para que todo pueda regenerarse y limpiarse. Tenemos que cultivar la observación y el equilibrio, pues es desde el punto de equilibrio desde donde se trasciende.
En este mundo el bien y el mal están mezclados, lo cual puede llevar a la confusión, pero en los planos sutiles ambas energías se decantan, el bien se sitúa en los mundos sublimes y el mal en las infradimensiones. Sin embargo, en este mundo es posible transmutar o sublimar el mal en bien, cosa que no es posible en los mundos sublimes ni en las infradimensiones.

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